El alcalde de la capital inglesa, Sadiq Khan, declaró a los medios que "en los próximos días" podrían quedarse sin camas en los hospitales ante el aumento exponencial de casos de la nueva cepa de covid-19.
Viernes 8 de enero de 2021 10:59
Foto: thetimes.co.uk
Según lo que declaró, Sadiq Khan, alcalde de Londres, la capital de Inglaterra estaría al borde del colapso y quedarse sin camas, debido al aumento exponencial de casos atribuidos a la nueva cepa de covid-19, una mutación más contagiosa, según afirman los científicos.
Los comentarios del alcalde Sadiq Khan se produjeron después de que las autoridades médicas dijeran que los hospitales ingleses estaban evaluando transfer los pacientes a hogares de ancianos u otras instalaciones, ante el aumetno de la demanda de camas, por la propagación del virus.
En declaraciones a la LCB Radio, Khan afirmó que Londres "puede quedarse sin camas (de hospital) en los próximos días debido a este aumento en las infecciones por coronavirus".
"Sí, el virus está fuera de control", respondió el alcalde a una pregunta de su entrevistador, y agregó que el sistema de salud pública (NHS, por sus siglas en inlgés) estaba al borde del colapso.
Autoridades médicas lanzaron una advertencia similar horas antes respecto a los hospitales de Inglaterra.
Respecto a la situación hospitalaria, los datos proporcionados por las autoridades sanitarias del Reino Unido detallan que 3.600 personas más necesitaron ser ingresadas este jueves.
Hasta ahora, 30.370 personas permanecen hospitalizadas con coronavirus en todo el país, 2.821 con respiración mecánica.
"La situación se intensifica muy rápidamente. La semana pasada vimos llegar 5.000 nuevos pacientes con Covid-19 a los hospitales, el equivalente a 10 hospitales llenos de pacientes en sólo siete días", declaró a la BBC Chris Hopson, director de NHS Providers, el organismo público encargado de abastecer los centros médicos.
"Estamos llegando a un punto en el que las camas de los hospitales están llenas", añadió Hopson.
El Health Service Journal, un servicio británico de noticias sobre salud, advirtió este jueves que si el número de pacientes con Covid-19 aumenta y el incremento de capacidad hospitalaria diera resultados, todavía el 19 de enero habría un déficit de 2.000 camas de cuidados generales e intensivos en Londres.
Golpeado por otra ola imparable de coronavirus desde el descubrimiento en diciembre de una nueva cepa más contagiosa, el Reino Unido informó ayer 1.041 nuevas muertes registradas en las 24 horas previas, igualando niveles del pico de abril.
Recordamos que Inglaterra, es el país más castigado de Europa, superando a Italia. Los casos dan un total de 77.346 fallecidos y 62.322 nuevos contagios anunciados ayer.
La gestión de Boris Johnson, fuertemente criticada por su actuación errática durante la pandemia que comenzó el año pasado, ahora centra su estrategia en el plan de vacunación que comenzó el pasado 8 de diciembre. Hasta ahora, 1.6 millones de personas fueron vacunadas, con las vacunas desarrolladas por Pfizer/BioNTech y AstraZeneca/Oxford.
El plan del Gobierno inglés es llegar a febrero con 14 millones de dosis, para vacunar al personal de salud y a las personas mayores de 70 años. De todas formas, Rupert Pearse, especialista en cuidados intensivos del Royal London Hospital, declaró a la BBC que "la situación es "peor que en la primera ola y está resultando mucho más difícil de gestionar".
No obstante, en estos momentos hay una discusión (en el Reino Unido y también en Europa) alrededor del plan de vacunación. Mientras continuaba el plan de vacunación, se alteró el plan origina. Cuando millones recibían la primer dosis y esperaban la segunda, las autoridades médicas británicas cancelaron sus citas y ampliaron a 12 semanas en vez de 21 días el tiempo recomendado entre la primera y la segunda dosis.
Esto se dio, según aclararon las autoridades, porque de esta forma se da más tiempo para que se vacunen más personas con la primer dosis. Pero la polémica apareció y dividió a la comunidad científica.
Mientras los defensores del nuevo plan afirman que la mayor parte de la inmunidad se da con la primer dosis, quienes se oponen les preocupa que la demora afecte la eficacia de la vacuna o, en el peor escenario, que dé más tiempo al virus para mutar y volverse más resistente.