Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura.

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho
Viernes 16 de junio de 2017
“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.”.
Así abre la novela Historia de dos ciudades (1859) del escritor británico Charles Dickens (A Tale of Two Cities, en inglés). Es una novela histórica en la que tiene lugar en dos países: Inglaterra y Francia, y en las ciudades de Londres y París, respectivamente en la época de los albores de la Revolución francesa. La primera ciudad simbolizaría la paz y la tranquilidad, la vida sencilla y ordenada; mientras que la vida parisina representaría la agitación, el desafío y el conflicto entre dos mundos (ciudades) en una época que vaticina drásticos cambios sociales.
Su título se ha transformado en una frase útil para expresar las contradicciones. A raíz del incendio en la Torre Grenfell, ha sido empleada para marcar las contradicciones de Londres. Con un giro que se aleja de su sentido original, ya que su uso moderno se refiere a dos ciudades en una misma ciudad, la frase ha cobrado sonoridad en los últimos días. Podríamos incluso tomarnos la licencia de decir “historia de dos ayuntamientos”. En Kensington and Chelsea, el distrito más rico del país, se erigen estos colosos de cemento en los que viven, muchas veces de manera precaria, familias de inmigrantes. Junto a ellos, propiedades cotizadas en millones de libras esterlinas, algunas en 10 millones, yacen vacías producto de la especulación inmobiliaria.
Según un nuevo sondeo de Youvog la popularidad de Theresa May ha bajado aún más desde las elecciones generales del 8 de junio, su índice de popularidad ha caído -34%. Mientras tanto el de Corbyn ha aumentado 42 puntos. Entre otros motivos porque ha llamado a que se confisquen las casas vacías de los ricos para proporcionar un techo a los residentes de la Torre Grenfell.
Torres incendiadas, cientos de personas sin techo, conviven al lado de mansiones vacías. Historia de dos ciudades.
Te puede interesar: El significado del fenómeno Corbyn en las elecciones británicas