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Red Internacional
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Debate. López Obrador: ofrece perdón al gobierno de Peña Nieto y sus aliados

Desde Acapulco, el líder del Morena ofreció perdón a responsables políticos de la desaparición forzada de los 43 de Ayotzinapa y de la masacre de Nochixtlán si llega al poder.

Sergio Abraham Méndez Moissen

Sergio Abraham Méndez Moissen México @SergioMoissens

Viernes 12 de agosto de 2016

Durante su participación en las ponencias “ERA Familiar Princess 2016”, que tienen lugar en Acapulco, Guerrero, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) declaró:

“Les decimos a los integrantes del grupo en el poder que, a pesar del gran daño que le han causado al pueblo y a la nación, no les guardamos ningún rencor y les aseguramos que, ante su posible derrota en 2018, no habrá represalias o persecución para nadie”.

“Respetamos a quienes sostienen la máxima ni perdón ni olvido, pero no la compartimos. Podríamos decir: olvido, no, perdón, sí. Si hacemos a un lado el odio y optamos por el perdón, podremos caminar con el emblema de la honestidad hacia una sociedad mejor”.

“Declaramos esta amnistía anticipada porque lo que se necesita es justicia, no venganza. No odiamos a nadie. Sencillamente, deseamos lograr el renacimiento de económico, político, social, pero sobre todo, moral de México”.

“Se trata de inaugurar una etapa nueva de la vida pública del país con un presidente que no esté subordinado a ningún grupo de interés.”

Con estas palabras, López Obrador puso de relieve su perfil más conciliador. Mientras denuncia la corrupción y la “mafia del poder”, les asegura que de llegar a la presidencia, les garantizará impunidad.

Esto después de afirmar que “En México, los gobernantes forman parte de la principal pandilla de saqueadores y maleantes que opera en el país” y cuando recientes encuestas del diario Reforma demuestran que la popularidad de Peña Nieto ha caído a 23%, un mínimo histórico. Para consolarlo un poco quizás, AMLO declaró "No tenemos ninguna intención de procesar a Enrique Peña Nieto, porque en el proyecto de Morena no tiene cabida la venganza ni la persecución contra nadie".

El escenario

De cara a la carrera presidencial, López Obrador nos muestra quiénes son sus verdaderos interlocutores. El “Era Familiar Princess” es un selecto evento para las clases pudientes en un auditorio edificado en el exclusivísimo desarrollo “Punta Diamante” de Acapulco. Convertido en una pasarela política, junto a AMLO también dan conferencias personajes siniestros como Carlos Salinas de Gortari, Vicente Fox, Felipe Calderón, a quienes debemos el hundimiento económico y encadenamiento a la economía estadounidense.

También aparece una larga lista de “presidenciables” como Margarita Zavala, Miguel A. Osorio Chong, Aurelio Nuño, Miguel A. Mancera, y Claudia Ruiz Massieu. Además de varios comunicadores, periodistas, especialistas en economía, etc.

Si el objetivo de López Obrador era que sus oyentes ligados a la casta política corrupta que tanto denuncia respiraran aliviados, vaya que lo logró. Seguramente AMLO quiso mostrar sus dotes de estadista ofreciéndose como un relevo presidencial solapador.

Un discurso solapador

Resalta su doble moral: denuncia y critica, pero les otorga inmunidad a quienes saquean el país. ¿Y qué dicen sus partidarios, que forman parte del Morena para terminar con la corrupción, que creen que este partido es de verdad “la esperanza de México”, que es la oposición consecuente a los partidos del Pacto por México?

¿Qué sienten en este momento los honestos militantes de base del Morena que son parte del magisterio disidente? Que han vivido la masacre de Nochixtlán. Que han sido parte de los plantones desalojados por la fuerza. Que vieron morir a manos del ejército y la policía a sus compañeros de lucha.

Que se han quedado sin trabajo producto de la aplicación de la reforma energética, en el sureste del país. Que viven en carne propia la explotación brutal que conlleva el outsourcing, una de las joyas de la reforma laboral. Que nutrieron el enorme movimiento democrático que reclamó la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Que se movilizó en las calles el pasado 24 de abril para decir basta a las violencias machistas contra las mujeres.

Al Partido Revolucionario Institucional (PRI), a Acción Nacional (PAN), al Partido de la Revolución Democrática (PRD), al Verde Ecologista (PVEM), a Nueva Alianza (Panal) –estos dos últimos los partidos satélites del tricolor–, que son los responsables políticos de todos los dolores de la clase trabajadora y los sectores populares… Andrés Manuel López Obrador les tiende la mano con este discurso conciliador.

A todos esos partidos que pugnan por imponer la mal llamada reforma educativa –precarización laboral para las maestras y los maestros y degradación de los programas de estudio a partir de los cuales se “forma” a las nuevas generaciones.

A esos partidos que defienden a capa y espada los intereses de las trasnacionales y los gobiernos imperialistas, en especial el estadounidense.

A esa “casta política” que más allá de sus colores se enriquece con salarios millonarios, presume casas blancas y departamentos rosas, dádivas obtenidas a cambio de otorgar jugosos contratos para obras públicas o para expoliar los recursos energéticos del país.

No es de extrañar. Hace poco tiempo también Andrés Manuel López Obrador, que había convocado al magisterio disidente a votar al Morena, declaró sin rubor que no hay que abrogar la reforma, sólo modificar algunos puntos. Porque echar atrás algo que ya se había votado era ir contra la gobernabilidad del país, “derogar la reforma significaría la derrota del gobierno, y eso no nos conviene”, dijo. En las elecciones pasadas, también llevó en sus listas a expanistas, expriistas y empresarios. Otra forma de reconciliarse con la casta política.

La estrategia de Andrés Manuel López Obrador no tiene como objetivo resolver los problemas de las mayorías. Sólo busca reformar este régimen político donde los ricos y los poderosos dominan. No pretende derrotar los planes de las trasnacionales y el imperialismo para aumentar la tasa de explotación de la clase trabajadora. Sólo buscar “suavizarlos” un poco, reformarlos, como en el caso de la reforma educativa. Basta señalar un fragmento de la reseña de El Financiero: “Mencionó que Morena no contempla derogar las reformas energética y educativa, pero cuando ganen la presidencia de la república en el 2018, las someterá a una consulta ciudadana para saber si requieren o no adecuaciones”.

Contra la conciliación con los partidos de los empresarios que proponen AMLO y Morena, es necesaria la independencia política de la clase trabajadora y forjar un instrumento político que defienda los intereses de las mayorías.

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