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Red Internacional
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FÚTBOL Y POLITICA. El día que el Rayo impidio que un nazi juegue en su club

Los aficionados del Rayo Vallecano, los Bukaneros, impiden que Román Zozulya, un jugador ucraniano conocido por su ideología ultranacionalista de extrema derecha, juegue en su equipo.

Miércoles 8 de febrero de 2017

La polémica saltó la semana pasada, cuando apurando el último día del mercado de fichajes invernal, el equipo madrileño consiguió la cesión de este jugador. El Real Betis, equipo de Sevilla que milita en la Primera División Española, cedía a este delantero, a un equipo de segunda, al no contar con él.

Desde el primer momento, la directiva del Rayo sabía que este fichaje iba traer polémica, y de hecho, estuvo frenado por unas horas, pero finalmente decidió llevarlo adelante.

Un futbolista de extrema derecha
Lo sabían porque este jugador ha dado muestras claras de su ideología ultranacionalista y de apoyo a los grupos políticos de extrema derecha de su país. En Ucrania Zozulya es conocido por su capacidad para jugar al fútbol, pero también por fundar y financiar Narodna Armiya (Ejército del Pueblo), organización que recopila recursos para las milicias de extrema derecha ultranacionalista que combaten contra las prorrusas para mantener Ucrania unida, en la guerra de Crimea.

Esta organización se encarga, a través de donaciones, de ayudar económicamente al ejército ucraniano, ante la falta de medios estatales, comprando en muchas ocasiones las propias armas que los soldados llevan al frente.

Además lo que más delata la clara ideología nazi del jugador, son las numerosas imágenes que el mismo publica en las redes sociales. En las mismas se le ve junto a simbología de extrema derecha, participando y apoyando una recogida de fondos para el Batallón Azov (una de las numerosas milicias neonazis que combaten junto al Ejército ucraniano). En otras instantáneas se le ve abrazando a los milicianos de dicha organización, o posando junto a otros deportistas de su país que sí han reconocido su afiliación nazi.

Si todas estas imágenes no fueran suficientes, la que más muestra sus ideas políticas, es una instantánea en la que sale posando con una bufanda que muestra la cara de Stepán Bandera. Este fue el líder de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN). En la Segunda Guerra Mundial colaboró con los nazis, frente al Ejército Rojo, durante la invasión alemana. Finalmente fue encarcelado por ellos, por defender la independencia de Ucrania frente Alemania. Liberado tras la derrota nazi, fue juzgado posteriormente por haber colaborado en los asesinatos étnicos de polacos y judíos y finalmente asesinado por agentes de la KGB soviética.

Afición del rayo, ejemplo de lucha y compromiso

Como decíamos, estaba claro que un personaje así nunca hubiera sido aceptado por esta afición. La mayoría de los aficionados de este club, y especialmente su grupo, Los Bukaneros, son con mucha diferencia la hinchada más antifascista de todo el fútbol profesional del futbol español. Al fin y al cabo el club se encuentra en Vallecas, el barrio más obrero de la ciudad de Madrid, y uno de los de mayor tradición de organización política y sindical.

Una muestra clara de este compromiso social y político son los numerosos actos organizados por esta afición: jornadas de recogidas de alimentos, el día del niño, la lucha contra la xenofobia o el cáncer y otras muchas. Además de esto han dado su apoyo claro a Alfon (el activista del barrio encarcelado injustamente por un montaje policial desde hace meses). También es frecuente ver en la grada del estadio imágenes del Che Guevara, hoces y martillos y escucharse cánticos como A las Barricadas o el Bella Ciao.

Hipocresía de los dirigentes del fútbol español

El caso de este futbolista da una muestra clara de la hipocresía y la doble "vara de medir" de los dirigentes políticos y del fútbol español. En este caso han "puesto el grito en el cielo". Han denunciado el supuesto acoso, las supuestas amenazas recibidas por el jugador y su familia por parte de la afición del Rayo.

De hecho, esto es lo que ha argumentando el jugador para tomar la decisión ayer mismo de renunciar a jugar en el equipo madrileño y quedarse en el Betis, aunque esto le suponga no poder volver a jugar hasta final de temporada, al estar inscrito oficialmente como jugador del Rayo.

El propio Javier Tebas, Presidente de la Liga Profesional de Fútbol, ha anunciado que presentará "una querella criminal" contra diecisiete aficionados del Rayo que acudieron el pasado día 1 de febrero a la Ciudad Deportiva del equipo madrileño para recibir con insultos al jugador.

Donde están Tebas y otros para defender a los colegiados, colegiadas, jugadores y jugadoras, sobre todo de las categorías inferiores, que todos los fines de semana reciben insultos, vejaciones, amenazas e incluso son agredidos por ser negros, árabes, homosexuales o mujeres.

Dónde está el mundo del fútbol para excluir al jugador del Atlético de Madrid, Lucas Hernández, recientemente detenido por agresión a su novia y no exculparlo diciendo que ha sido una pelea ente los dos, y dejar que jugara ayer la semifinal de la Copa del Rey. Dónde estaban los jugadores del Betis, que públicamente salieron a apoyar a su compañero, cuando el delantero estrella del equipo, Rubén Castro, presente en la rueda de prensa fue detenido por malos tratos a su pareja. El mismo Rubén Castro, para el que la Fiscalía pide cuatro años de prisión por violencia machista y al que la grada bética coreó "Rubén Castro alé, Rubén Castro alé, no fue tu culpa, era una puta, lo hiciste bien".

Por desgracia vemos como el mundo del fútbol, sobre todo el de élite, sigue siendo un mundo en que el racismo, machismo y la xenofobia siguen muy presentes.