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Red Internacional
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DEBATE. Los Comités de Defensa de la República se reorganizan para “romper la normalidad” en Catalunya

Frente al golpe institucional del Régimen del 78 se reorganizan los Comités de Defensa de la República, después del encuentro de coordinación que duplicó su cantidad ¿Qué huelga necesitamos? ¿Qué reivindicaciones? ¿Qué República?

Cynthia Lub

Cynthia Lub Barcelona | @LubCynthia

Lunes 6 de noviembre de 2017

Edició català

“Exigimos la libertad de los que están presos por sus ideas”. “Ante el golpe de Estado que estamos viviendo, ahora más que nunca necesitamos romper esta falsa normalidad: paremos el país de forma inminente. Hacemos un llamado a participar en las diversas movilizaciones descentralizadas desde el propio lunes a primera hora de la mañana. A partir del miércoles hagamos un paso adelante: bloqueemos la Economía, aunque el Estado español intente impedir el ejercicio de nuestro derecho a huelga”.

Así termina el comunicado realizado el pasado sábado 4 de noviembre, en el IV Encuentro de coordinación de los Comités de Defensa de la República (CDR) de toda Catalunya en el que participaron representantes de 172 comités de toda Catalunya, casi el doble que en el primer encuentro de octubre.

En el mismo proponen “Aturem la falsa normalitat, surt al carrer, busca el teu CDR i participa” (Paremos la falsa normalidad, sal a la calle y busca tu CDR y participa).

El primer desafío es reorganizarse por la libertad de los presos políticos, enfrentar al 155 y las medidas represivas del Régimen del 78 y “defender la República”. Para ello se propusieron acciones que ayuden a motorizar la huelga convocada el próximo miércoles 8 de noviembre, coordinándose con las entidades soberanistas, ANC y OMNIUM, así como con los sindicatos “comprometidos” con la huelga. Estas acciones comenzaron el lunes por la mañana con cortes de calles y carreteras.

¿Qué huelga necesitamos?

Muchos son los debates en curso en las asambleas: ¿Qué tipo de huelga hacer? ¿Cómo lograr su apoyo masivo? Hay un gran acuerdo en que la huelga debe “bloquear la economía” y no hacer un “paro cívico” como propusieron las entidades y partidos soberanistas el pasado 3-O junto a CCOO y UGT. Contrariamente, la jornada de huelga y movilización del 3-O superó esta propuesta, parando sectores clave como el transporte, así como numerosas empresas en contra de la patronal, aún sin el apoyo de las direcciones de CCOO y UGT.

Aunque los obstáculos para llevarla adelante son varios, los CDR se propusieron realizarla igualmente ante el clamor de miles de personas de “Vaga general ja” (Huelga general ya) en las manifestaciones por la libertad de los presos políticos, apoyado por las entidades soberanistas como Ómnium y la ANC.

Uno de los problemas es que la convoca un sólo sindicato, la intersindical CSC, que es parte de la izquierda sindical catalana independentista que el pasado 3 de octubre convocó a una huelga general para repudiar la represión del 1-O.

Ante la posible ilegalización, la CSC ha declarado que las huelgas por motivos políticos “están prohibidas”, pero han destacado que la convocatoria es completamente legal, destacando que la misma está relacionada con “la regresión en los derechos laborales, la precariedad, la falacia de la salida de la crisis”, entre otras razones.

La CGT (Confederación General de Trabajadores) de Catalunya, de ideología anarcosindicalista, no ha convocado la huelga, alegando motivos legales o falta de tiempo en un primer comunicado al que llaman “al conjunto de los afiliados y afiliadas, a todas las secciones sindicales y sindicatos de la CGT de Catalunya a reflexionar sobre la gravedad de esta situación y a valorar libremente, actuando en conciencia, su participación a la huelga general del cercano 8 de noviembre”. Es así que se han empezado a sumarse a la convocatoria Federaciones y secciones sindicales como enseñanza, metal, entre otros. Una posición titubeante que le quita fuerza a la convocatoria dentro de la CGT Catalunya.

Tampoco convocan la IAC (Intersindical Alternativa de Catalunya), la COS (Coordinadora Obrera Sindical), aunque han comunicado que apoyarían la huelga y llaman a participar. La CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y Co.bas aún no se han pronunciado.

A diferencia de la huelga del 3-O, la izquierda sindical se ha preparado poco y tarde ante la grave situación y ataque del Régimen. Esto es un obstáculo para garantizar una huelga que paralice todo Catalunya, porque será difícil que se convoquen asambleas en los centros de trabajo para debatir democráticamente cómo y por qué hacer huelga; cuestión que ya de por sí las direcciones de CCOO y UGT han dejado de hacer hace décadas, ligado a que nuevamente ni llaman ni apoyan la huelga.

Incluso se han rechazado convocar huelga general en la Taula per la Democracia para “no perjudicar a la economía”. Dicho sea de paso, el dirigente de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, también se desmarca argumentando que la huelga no será ni “masiva” ni “inclusiva“

El gran desafío de la izquierda sindical era, ante semejante ataque del Régimen, garantizar la huelga del 8N y aportar a la masificación, extensión y coordinación de los Comités de Defensa de la República en barrios, centros de trabajo y estudio, promoviendo asambleas en los centros de trabajo para debatir cómo preparar un plan de lucha obrero y popular. La única manera efectiva de derrotar el golpe institucional del PP y la corona, apoyado por el PSOE y Cs y exigir la libertad de los presos políticos.

¿Qué reivindicaciones?

Otro de los debates en curso es cómo lograr que clase trabajadora se convierta en protagonista fundamental de la lucha democrática del pueblo catalán, comenzando por acudir masivamente a la huelga. Es importante considerar que franjas importantes no son independentistas y no confían en una República dirigida por Junts pel Sí, es decir, los mismos partidos que garantizaron brutales recortes y privatizaciones que están pagando la mayoría de los trabajadores y sectores populares.

Al respecto, en algunos CDR donde los militantes de la CRT estuvimos presentes, junto a otros activistas hemos planteado la necesidad de incorporar las demandas sociales a la demanda central de luchar por la libertad de los presas y presos políticos y enfrentar la represión. La única manera de que la clase trabajadora abrace la causa democrática del pueblo catalán, contra las medidas represivas del 155 del Régimen del 78 y que además se organice en los CDR desde sus centros de trabajo.

Un ejemplo de ello es el CDR de Nou Barris que ya incorporaba las demandas sociales a las democráticas con el lema por un “Sí de clase”. O el de de Horta-Guinardó, donde se votaron para la huelga del 8N demandas cómo:

Construyamos una República de la clase trabajadora
Por la derogación de la Reforma laboral del PP (2012)
Por un aumento del salario mínimo interprofesional
Basta de precariedad laboral y externalizaciones
Basta de privatización de los servicios públicos
Defendemos las instituciones democráticamente elegidas
Exigimos la libertad de los presos políticos
Denunciamos al Estado fascista y represor

A pesar de que no compartimos el proyecto de formar un nuevo Estado independiente, menos aun el Estado capitalista propuesto por Junts pel Sí, consideramos imprescindible defender el derecho a que se cumpla la voluntad mayoritaria expresada por el pueblo catalán, por eso defendemos que se constituya una república independiente.

Aún así, no creemos que bajo la hegemonía política de los representantes históricos de las grandes empresas y familias de la burguesía catalana pueda llevarse adelante, porque para ello es necesaria la movilización de la única clase que puede hacer tambalear a la burguesía y su tan “atado y bien atado” Régimen del 78: la clase trabajadora.

Por ello es indispensable decidir cómo resolvemos las grandes demandas sociales y democráticas pendientes, desde la lucha contra el modelo de “democracia para ricos” del que los convergentes han sido parte, hasta acabar con el desempleo repartiendo las horas de trabajo, conseguir unos servicios públicos y gratuitos financiados con impuestos a los ricos o la nacionalización de la banca y las grandes empresas.

Para que la lucha en curso pueda abrir el camino a un verdadero proceso constituyente, donde toda esta agenda pueda debatirse, es importante profundizar la autoorganización obrera y popular, independiente de los partidos capitalistas, para combatir la represión y que desde ésta se determine cuál debe ser la agenda completa por la que luchar. Este es un gran desafío para los CDR, para lo cual es necesaria una firme alianza con la clase trabajadora.

¿Qué República?

Son muchas las voces que, aunque defienden activamente el derecho a decidir de Catalunya y luchan por la libertad de los presos políticos y las medidas represivas del 155, no esperan nada de la República catalana de los partidos capitalistas.

Esto lleva a un debate sobre qué dirección necesita el movimiento democrático actual. Para nosotros es necesario construir una dirección desde la clase trabajadora y los sectores populares que sea alternativa al “procesisme”. Y abrir así el camino para conquistar un República catalana Socialista, de la clase trabajadora frente a la que ofrece la dirección del Procés.

Algo que sólo podría realizarse en total independencia y combate con la propia burguesía catalana y en una lucha común con el resto de los trabajadores y sectores populares del Estado contra el Régimen del 78 y los capitalistas. Un mismo combate que podría sentar las bases para una libre federación de repúblicas que no lo serían del IBEX35 o el Cercle de Economía, si no de las y los trabajadores.

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Cynthia Lub

Doctora en Historia en la Universidad de Barcelona (UB), especializada en clase trabajadora durante el franquismo y la Transición, también en estudios sobre género y clase, feminización del trabajo y precariedad. Docente de educación secundaria pública.

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