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Red Internacional
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Colusión. Los carteles empresariales: consecuencia de la sed de ganancia capitalista

Las consecuencias del caso de colusión del papel confort, no ha dejado a nadie indiferente. Para los trabajadores son consecuencias en su calidad de vida. Ya no solo tienen que aguantar la explotación del sistema laboral impuesto en dictadura, si no los robos de los empresarios hasta en un bien básico.

Lunes 7 de diciembre de 2015

Para los empresarios el costo es político, y han salido a defenderse: Se faltó a un principio capitalista, “la libre competencia”, y su máximo dirigente (Alberto Salas), recalca que esto es aislado, y no es una práctica empresarial común. ¿Pero es así? Acá es donde entran las dudas, y para aclararlo hay que ir a los inicios del sistema capitalista, a su historia y evidencia.

La idea central de esta nota es mostrar que la colusión es consecuencia directa del capitalismo y del afán de ganancia de los empresarios.

La esencia de la producción capitalista

El capitalista, a diferencia de las antiguas clases poseedoras (propietarios de esclavos, señor feudal), dedica solo una parte de la plusvalía (1) producida por el trabajador, en asegurar su existencia como clase propietaria. La mayor parte de la plusvalía lo capitaliza, es decir, lo acumula como nuevo capital. ¿Por qué? El capitalista quiere perdurar ante la competencia, y cada vez debe abarcar más espacio en el mercado.

Es la competencia y la nula planificación de la economía lo que le da a la empresa capitalista este carácter de incertidumbre, que empuja a cada empresario a tener una sed de ganancia inagotable, ya que no solo debe pensar en hoy, si no en la competencia que se producirá mañana y que podría dejarlo fuera del negocio, ¿Pero que tiene esto que ver con la creación de carteles de colusión?

Concentración del capital

Como el capitalista tiene que ganar más dinero para no salir del mercado, debe aumentar la producción, y con costos que le permitan competir. Para esto es preciso desarrollar herramientas: mejorar la división del trabajo (como la subcontratación o contratos a plazo fijo), invertir en tecnología, maquinas, entre otros. Todo esto implica que el empresario capitalista debe aumentar su capital.

“Todo este sistema de apetitos y valores, con su deidificación de una vida que consiste en acaparar para acumular, y en acumular para poder acaparar mejor”(2).

En esta batalla los peces grandes se comen a los peces pequeños. Con esto el empresario grande se queda con el mercado que antes cubría el empresario pequeño y aumenta sus ganancias, y nuevamente vuelve a aumentar su capital. Este proceso lleva a la concentración del capital en manos de un número cada vez más reducido de empresarios.

De la libre competencia a los acuerdos entre empresarios

Si en un comienzo, en el capitalismo predominaba la libre competencia absoluta, la concentración del capital ha puesto en manos de unas cuantos empresarios gran parte del mercado de una mercancía.

En el caso del confort, la mayor concentración la tiene la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), con un 74% del mercado. Esta intentó aplastar a SCA, ex Papeles Industriales Sociedad Anónima (PISA) que controla el 26% del mercado. Aunque se desconocen en detalles los métodos, se sabe que CMPC intentó acordar con los supermercados dejar fuera de las ofertas y sacar de las góndolas a SCA, según datos de la prensa. Pero al no poder llevar a cabo esa acción y ver que se introdujeron otras empresas como D&S con la marca “Acuenta”, CMPC decidió proponerle a SCA un acuerdo para repartirse el mercado en desmedro del nuevo competidor.

En general, esto les permitió a los empresarios tener una correlación de fuerzas mayor en el mercado del papel higiénico, que les facilitó imponer sus condiciones, subir precios y asegurar ganancias al largo plazo.

La colusión en el mundo

Datos oficiales de la prensa, hablan de 459 carteles que se han descubierto desde del año 1999 en Estados Unidos (EEUU), y no se trata de pequeños capitalistas, si no de los que concentran grandes cantidades de capital:

Gasolina, Vitaminas, Cosméticos, Carne, Seguros, Construcción, Teléfonos celulares, Cerveza, Cigarrillos, Juguetes, Cemento, Papel, Tubos de cobre, Remates de obras de arte, Diamantes, Antidepresivos, Banda ancha, Café, Gas comprimido, Baterías de automóviles, Insecticidas, Colados para niños, Servicio de transbordadores, Envases de vidrio, Equipos radiológicos, Remedios genéricos, servicios de auditoría, Asfalto, Servicios de mudanza, Remedios para la hipertensión, Electrodos, Agujas de coser, Explosivos, Pintura de automóviles, Cartón, Servicios de telefonía, DVDs, Azúcar.

Aunque los empresarios traten de salir con frases como “Yo no tenía idea”, la evidencia los desmiente, lo hacen siempre, es su manera para acumular capital de mejor manera, obtener ganancias con menor margen de riesgo. Tampoco debemos esperar que ellos cambien su modo de generar ganancias. Eso es pedirle al capitalista que deje de ser capitalista.

La colusión de las empresas se terminará el día en que los trabajadores tomen en sus manos el control y distribución de la producción de bienes y servicios, y esta se oriente a la satisfacción de las necesidades sociales, y no para las necesidades del capital, como ocurre en la actualidad.

(1) Plusvalía: trabajo realizado por el obrero que el capitalista no paga, es decir, este último se lo apropia. Ejemplo: un trabajador se emplea 8 horas en una empresa. Cubre sus medios de subsistencia con 4 horas de trabajo que el capitalista retribuye con un salario. Las 4 o más horas restantes de trabajo que no retribuye con un salario u que se apropia el empresario se denomina plusvalía o sobreproducto.

(2) A. A. Berkle : The xxth Century Capitalis Revolution. p -13.