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Red Internacional
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CANTABRIA. Los carteros de Santander pasan a ser plurifuncionales

Indignación entre los trabajadores y trabajadoras de Correos ante el acuerdo firmado entre el Ayuntamiento de Santander y la empresa pública para realizar diversas funciones en la calle.

Joe Molina

Joe Molina Trabajador despedido de Panrico, Barcelona | @joemolina57

Viernes 5 de febrero de 2016

Foto: EFE

El alcalde de Santander Iñigo de la Serna y el presidente de la empresa pública de Correos, Javier Cuesta Nuin, firmaron el pasado miércoles un acuerdo mediante el cual los empleados dedicados a la entrega diaria del servicio postal, deberán incluir entre sus funciones la vigilancia y notificación de posibles irregularidades en la vía pública.

La pretensión es que al mismo tiempo que reparten una carta o entregan un paquete, los carteros de la capital se conviertan en un gran ojo que vigile y pase el parte de situaciones encontradas en la calle: coches mal aparcados, papeleras estropeadas, farolas rotas o basura fuera de los contenedores. Una labor de "observadores" de las calles que forma parte de un proyecto piloto incluido en la iniciativa ‘Smart City’.

Todo los sindicatos representados en Correos, incluidas las dos centrales mayoritarias, han acogido la noticia con un rechazo total, denuncian que se les quiera atribuir unas funciones que no aparecen en el convenio colectivo, y que suponen asumir trabajo de policías locales o personal de los servicios de limpieza, cuando el servicio propio que realizan no está en absoluto cubierto.

José Luis Ortiz, de CGT, en declaraciones hechas al ‘Diario Montañés’ indicó que “el personal de Correos en Santander es bastante justo, ya que no se cumple la Ley Postal, que garantiza a los ciudadanos de todos los domicilios que recibirán sus cartas cinco días a la semana. En la capital cántabra trabajan unos 120-130 carteros, pero cuando hay vacaciones o bajas por incapacidad laboral, se quedan zonas de la ciudad sin repartir, y por supuesto con tales medidas si se llegan a producir, el servicio se verá aún más deteriorado. Deberían preocuparse más de contratar para que no pasen estas cosas y menos de tener estas ideas brillantes para darnos unos trabajos que no nos corresponden”, señaló Ortiz.

En este mismo medio local, Juan Carlos Aizpurúa, de Comisiones Obreras, señaló que Correos “está perdiendo un poco el norte a la hora de diversificar, porque están poniendo en marcha pruebas piloto en algunos sitios que son para echarse las manos a la cabeza”, dijo en referencia a otras ideas promovidas en los últimos tiempos por la empresa pública, como el ofrecimiento de que los carteros ayuden a las personas mayores con las bolsas de la compra en Galicia o el plan ’Correos te visita’ con el que se pretende que los carteros visiten y hablen con gente de la tercera edad en sus domicilios al tiempo que entrega las cartas.

Correos ya ha participado en Málaga en un proyecto con sensores, en los carritos de los carteros, para medir determinados parámetros, pero ha indicado que la iniciativa que ahora se pone en marcha con el Ayuntamiento de Santander es la primera vez que se lleva a cabo en España.

Tanto el presidente de Correos como el alcalde justifican tal acuerdo en la idea de una modernización de los servicios a la ciudad con la implantación de una cultura innovadora en las empresas, en el trabajo con agentes económicos y sociales y en la realización de iniciativas de innovación de proyectos relacionados con los ciudadanos.

Sin embargo la opinión generalizada ante este discurso tan elaborado de cara a la galería, es que esconde las verdaderas razones que llevan a tales medidas y son por supuesto la explotación al máximo de los trabajadores con una carga extra de trabajo que además entienden, no les corresponde. La empresa argumenta la caída en el reparto postal, pero los trabajadores argumentan el aumento de paquetería y certificados que conllevan mucha más faena, la nula contratación de personal en Correos, cuando la plantilla está mermada y hay cientos de aspirantes a una plaza con oposiciones aprobadas y pendientes de convocatorias que no surgen, y en su lugar se contrata a personal temporal. El ayuntamiento por su parte, agradece que gratuitamente se les haga una parte de la faena, lo cual tarde o temprano llevará a la reducción de plantilla pública dedicada a esos servicios.

Se hace necesario que las centrales sindicales mayoritarias, que son las que representan a la mayoría de empleados de Correos, junto a las minoritarias, se opongan a tales desmanes. No debe ser suficiente con mostrar la disconformidad, hay que actuar inmediatamente y movilizar a los trabajadores y trabajadoras contra unos acuerdos tomados sin previa consulta a la representación sindical y social, y que supone la conversión de los carteros en personas multiusos al servicio de intereses económicos.