La reforma educacional consagra el mercado de la educación; la mesa de diálogo mapuche no toma las reivindicaciones históricas; la Fiscalía da nuevas luces de impunidad. Políticas anti-populares que se revelan en cómo tratan al pueblo: los “cualquiera” y los “stocks”.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Domingo 10 de julio de 2016
El Gobierno da un nuevo giro: medidas anti-populares
La reforma educacional que presentó el Gobierno, busca, como dijo la propia Bachelet en su cadena nacional, “consagrar el sistema mixto”, es decir, el mercado de la educación, con preponderancia de las empresas de educación, Universidades privadas (84% de la matricula) y liceos particular-subvencionados (66% de la matrícula). El CAE se mantendrá, aunque anuncian modificaciones. Las transferencias millonarias del Estado a estas empresas. La posibilidad de hacer negocios, es decir, de lucrar, aunque con más regulaciones.
La mesa de diálogo mapuche, se constituye como si no existieran décadas de lucha con claras reivindicaciones, diciendo que buscarán determinar cuáles son los “temas” que deberían afrontar. Y provocadoramente, convocaron a la CMPC, una de las causas del conflicto.
La Fiscalía da nuevas luces de impunidad, en reciente entrevista a los encargados de las investigaciones Penta, SQM, Caval y otros, el Fiscal Nacional Abbott, vuelve a decir que actuarán con prudencia, y el SII volvió a anunciar que dejaría la iniciación de juicios por procesos administrativos, y Tribunales establecieron que en vez de sanciones penales determinarían en su lugar el pago de multas.
El Ministerio de Hacienda se reunió con diputados para que no se tramiten leyes que puedan ser rechazadas por los empresarios, como la de subcontratación o polifuncionalidad, la de glaciares, la de agua, y otras más.
El Gobierno da así un nuevo giro. El primero, fue el de la moderación de las reformas, cuando, con el cambio de gabinete, pasó de la “retroexcavadora” al ·”realismo sin renuncia”. Ahora, un segundo giro, a medidas abiertamente anti-populares, que se suman a los aumentos de casi 0% en sueldos (mínimo, de Codelco, del sector público), o el retroceso en la reforma laboral.
La respuesta no fue la de siempre.
Agotamiento de una política deslegitimada
La crisis de legitimidad, con los casos de corrupción que la agudizaron, pero sobre todo, los cuestionamientos con los métodos de la lucha de clases, con los estudiantes como protagonistas desde el 2011, hacen que las respuestas sean distintas.
No van más las “manos en alto” del 2006, ni los consejos de diálogo. Los estudiantes rechazan esta reforma por asentar la mercantilización. Los únicos aliados que le quedaban al Gobierno, los Rectores de las Universidades estatales, quitaron el apoyo. El movimiento estudiantil se debate sobre la táctica a seguir, que será determinante en esta verdadera batalla por la educación, que concentra muchas de las contradicciones del régimen: “incidir”, como quieren las Juventudes Comunistas e Izquierda Autónoma que lleva nuevamente a confiar en el Parlamento e instancias de diálogo desgastadas, o “fortalecer la movilizacion” avanzando a una reforma universitaria ahora con elección universal de rectores y autoridades y co-gobierno hasta conquistar la gratuidad y poner fin al mercado de la educación.
No van más los diálogos vanos con el pueblo mapuche, que se restó de la mesa de dialogo del Gobierno y la Iglesia, y que convocaron a su propio encuentro.
Se está agotando esta política de engaños, de intentar desviar las movilizaciones, de intentar debilitar la lucha de clases. No está agotada, pero esta es la dinámica. Por eso se preparan, y refuerzan las medidas represivas, como la detención por sospecha, o control preventivo de identidad, la prohibición de marchas, la ley anti-encapuchados.
El refuerzo de estas medidas represivas, los sucesivos fracasos del Gobierno, con la reforma educacional y la mesa de diálogo mapuche, refuerza, a la vez, el abismo de los personeros del régimen con el pueblo trabajador.
Expresiones de desprecio
Este abismo se refuerza con sus expresiones. El Ministro de Hacienda, en su ofensiva por impedir cualquier ley o medida que moleste a los empresarios, dijo que “una de las cosas clave es contener proyectos que, si se dejan al arbitrio de cualquiera, son una amenaza compleja para las decisiones de inversión del sector privado”.
La ministra de Justicia, en una exposición en el Parlamento, sobre el Sename, trató a los hijos del pueblo trabajador que estuvieron allí encerrados, como “stock”.
“Cualquieras”, “stock”, así tratan al pueblo y sus organizaciones con sus demandas.
El giro es profundo, el desprecio sale en este momento y no es casualidad. La unidad de trabajadores y estudiantes, y con el pueblo mapuche, para conquistar sus demandas, es el imperativo de la hora.