Maduro habla de reuniones secretas con la MUD, e incluso encuentros con EEUU, donde negociaciones estarían en curso, en una situación donde la escalada represiva va en aumento, con un joven asesinado este jueves por la GNB.
Milton D’León Caracas / @MiltonDLeon
Viernes 23 de junio de 2017
De acuerdo a declaraciones de Maduro este martes, su gobierno y la oposición aglutinada en la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) mantienen un permanente diálogo "secreto" a través de emisarios. Maduro aclaraba durante una rueda de prensa en el Palacio de Miraflores que: "Nosotros tenemos contacto permanente con líderes de la oposición, pero esos contactos son secretos. Yo los autorizo permanentemente. Tenemos un diálogo, pero secreto".
Aunque sin ofrecer mayores detalles sobre estas conversaciones ni con qué sectores de la propia oposición es que las realiza, enfatizaba que deseaba "un diálogo con agenda" como el que ocurrió en noviembre pasado, cuando con la mediación de un grupo de expresidentes y del Vaticano se desarrolló una mesa de negociaciones entre el Gobierno y la MUD.
Un día antes de estas declaraciones, Nicolás Maduro, aseguraba que había aprobado reuniones de "alto nivel" con Estados Unidos, y que se mostraba su disposición de dialogar Donald Trump. Especificaba durante una transmisión en cadena obligatoria de radio y televisión que "Han pedido unas reuniones importantes, de muy alto nivel. No las voy a desvelar ni a informar todavía", al tiempo que agregaba que "aprobó" esas reuniones y que está listo para "dialogar con quien se tenga que dialogar, inclusive con el Gobierno de EE.UU.". Maduro destacó que "si el presidente Donald Trump lograra visualizar con un halo de luz (...) la verdad de Venezuela", él podría dialogar con el mandatario norteamericano "algún día".
No es ni novedad ni extraño que entre el gobierno de Maduro y la MUD se realicen reuniones secretas, así como también que la oposición niegue tales encuentros cuando no les conviene, pues tal cual el mismo libreto, éstas en verdad se han realizado de manera discrecional en otros momentos. Lo extraño sí sería que no se estuvieran efectuando tales encuentros, más aún cuando en verdad hay todo un clima de negociación desde el que se presiona internacionalmente, y sectores de la propia oposición han manifestado su disposición a la misma.
Tampoco es extraño de los encuentros reservados con Estados Unidos, tal como lo ha dicho Maduro. Incluso, en otros momentos, éstos se han realizado a petición del propio Maduro, siendo los que se terminaron haciendo públicos con el representante que enviaba EEUU, Tomas Shannon, no tan lejano como el año pasado, mientras ocurrían las reuniones entre el gobierno y la MUD, con la mediación de ex presidentes encabezados por Rodrigo Zapatero y la presencia del Vaticano.
Todo esto en el marco en que el gobierno de Trump ha decidido presionar aún más al gobierno de Maduro, tal como se volvió a expresar este jueves con las declaraciones de la embajadora de EE.UU. ante la ONU, Nikki Haley. En declaraciones bien injerencistas, la representante de Trump declaraba que "La comunidad internacional debe actuar incluso si el Consejo de Derechos Humanos (de la ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) están bloqueados" en sus decisiones sobre Venezuela, es decir, emprender medidas por fuera de dichos organismos multilaterales. Declaraciones que obviamente eran rechazadas por Venezuela. Pero esto debe leerse también como parte de las presiones para debilitar aún más al gobierno nacional, en un tablero político de negociaciones que se estaría llevando a cabo, tal como el propio Maduro lo ha afirmado.
Aunque el propio Maduro lo niegue, o que su discurso esté lleno de bravatas y retórica, es el propio gobierno quien podría estar ansiando un acuerdo, así como también desde la MUD sectores presionan en este sentido, más allá también de sus discursos incendiarios. Como escribíamos en un reciente artículo, los más recientes movimientos de la oposición, desde su insistente llamado a los militares como sus pronunciamientos del desconocimiento del gobierno, no pueden dejar de leerse tampoco como una presión in extremis para negociar en mejores condiciones. Es que una salida negociada a la crisis está sobre el tapete, no sólo porque se amenaza con una escalada política, sino incluso porque el llamado a Constituyente por parte de Maduro, está en fuerte crisis, al solo inscribirse el propio chavismo y tener un cuestionamiento del 67 % de acuerdo a las últimas encuestas.
Para revés del gobierno, la reciente carta que El Vaticano enviara a la OEA no le es muy favorable, siendo que se trata del mediador más “confiable” entre las partes que se tiene hasta el momento. En la misma, Bernardito Auza, Nuncio Apostólico y Observador Permanente de El Vaticano en la Organización de Estados Americanos (OEA), en nombre del Papa, declaraba que “la reciente decisión gubernamental de convocar una Asamblea Nacional Constituyente, en vez de ayudar a solucionar los problemas, presenta el riesgo de complicarlos ulteriormente y hace peligrar el futuro democrático del País”.
La escalada represiva del gobierno de Maduro, que este jueves provocó el asesinato a quemarropa de un joven con un fusil de perdigones o de algún otro tipo de proyectil por parte de la Guardia Nacional durante una manifestación en la autopista Francisco Fajardo, la principal arteria vial de Caracas, eleva el número de muertos a 75 de acuerdo a los datos de la Fiscalía General. Esto después del reciente caso del asesinato con balas de plomo de otro joven también por parte de la Guardia Nacional, en Caracas, tirando directamente a matar e hiriendo a 8 personas más, que muestra a un gobierno desesperado, que llega al cinismo de declarar que los manifestantes son reprimidos con “con agua y el gasecito lacrimógeno, que está permitido”.
Mientras las grietas internas tienden a aumentar, no solo dentro de las filas del chavismo sino dentro de las Fuerzas Armadas, donde una de las pugnas internas justamente son alrededor de cómo se estaría manejando la represión, además de la cuestión del llamado a la Constituyente. No en vano, Henrique Capriles volvió a instar a los militares a que le den la espalda a Maduro, a sabiendas del estado de deliberación interna que existe en los cuarteles, afirmando que “La Fuerza Armada tiene un rol fundamental. La FANB se parece un poco a Venezuela, está dividida. En estos días que tenemos por delante, la FANB debe exigirle con firmeza a Maduro que pare el fraude constituyente”. Es que de escalar aún más la crisis, los militares son los únicos que le podrían dar una sobrevida a Maduro, como también lo contrario, acortarle los plazos, y por ello, tanto el chavismo como la oposición de la MUD se juegan a una salida que incluya a las FANB.
Se viven momentos críticos, en medio de una catastrófica situación económica que golpea con dureza al pueblo trabajador desde hace más de tres años, mientras el gobierno y la MUD buscan la manera de cómo cada uno impone sus intereses lejos de los padecimientos de las masas trabajadoras y de los sectores populares. De surgir nuevos “diálogos” y “pactos”, tal como parece están en curso, es más que claro, como siempre, que los grandes perjudicados serán los trabajadores y el pueblo pobre, ya que las negociaciones que se estarían dando buscarían la forma de encontrar una transición hacia un gobierno más estable que pueda avanzar libremente en la aplicación de los ajustes y ataques actuales. Pero si es por la vía de la fuerza, con una acción militar, queriendo alzarse como árbitro, nada progresivo saldrá de ese sector, que no solo viene dejando pasar una brutal represión, y el estado de excepción, sino que se enriqueció en los últimos años en torno a la administración directa de las principales empresas y el control de los recursos del país. Ni Maduro ni la MUD representan los intereses de los de abajo, por eso se hace más necesario que nunca pelear por una salida política independiente de los trabajadores y el pueblo pobre.
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