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OBREROS DE LA CONSTRUCCIÓN. Los éxitos del ingeniero Macri: obras paralizadas y cientos de obreros despedidos

La fila de desocupados es cada vez larga. Los despidos y cierres de fábricas se aceleran. La obra pública paralizada se cobra cientos de despidos de obreros de la construcción.

Gloria Pagés

Gloria Pagés @Gloria_Pages

Miércoles 2 de octubre de 2019 23:47

Este miércoles el ojo estuvo puesto en los 400 despidos de la fábrica brasilera Dass, que produce zapatillas para Nike en la localidad de El Dorado, Misiones. Sólo quedarían 200 puestos cubiertos que penden de hilo porque desde que Nike anunció que no producirá más en el país Dass amenaza con el cierre.

La fábrica de motos Zanella ya se cobró despidos y cierres en otras plantas en Córdoba, Mar del Plata y San Luis y ahora amenaza con cerrar su filial de Tres de Febrero (Buenos Aires), donde los trabajadores ya vienen peleando por el pago de salarios atrasados.

Despidos y tareas paralizadas

Un día antes de los despidos en Dass, obreros de la construcción que trabajaban en un pequeño tramo de la Ruta 7 denunciaron que fueron despedidos dos días después de una triste inauguración de diez kilómetros por parte de Macri, a la altura de Junín (Buenos Aires). Se trata de 40 trabajadores, un tercio del plantel, que tomaron el obrador para exigir su reincorporación.

La obra queda paralizada y con tramos sin unir. Un trabajador señaló a Página|12 que “la obra que se inauguró puede traer muchos inconvenientes a la seguridad vial por la forma en que se empalmaron las dos calzadas. Está todo de manera precaria”.

Esto viene siendo una constante. En julio, producto de la paralización de una obra en la Ruta 3 a la altura de Las Flores (Buenos Aires), 55 operarios se quedaron sin su fuente de trabajo y la obra frenada por falta de financiamiento.

Un mes después, 100 trabajadores que reparaban la Ruta 8 cerca de Venado Tuerto (Santa Fe) y que se disponían a construir el tramo Rufino-San Eduardo (Santa Fe) de la Autopista Ruta 33, también quedaron sin trabajo. Las obras, una vez más, se paralizaron.

Los ejemplos se multiplican: obras paralizadas en la Ruta Nacional 3, a la altura de 25 de Mayo (Buenos Aires); en la Ruta Nacional 35 en La Pampa; obra para la continuación de la Autopista Buenos Aires-La Plata en el acceso al Puerto de La Plata, donde directamente cerró el obrador; a lo largo de 85 kilómetros del nuevo Camino del Buen Ayre (Autopista General Perón) la obra está paralizada; en la Ruta Nacional 8 la circunvalación a Pergamino está inaugurada, pero no se puede ingresar porque aun no está habilitado para el tránsito; el tramo que une Pilar y Pergamino se dividió en nueve y hay varias partes paralizadas; la obra de la Ruta Nacional 3, entre San Miguel del Monte y Las Flores, está igualmente y los terrenos tampoco fueron expropiados. En todos estos casos despidos de obreros de la construcción y cientos de familias en la calle.

La empresa Supercemento integra la UTE (Unidad Transitoria de Empresas) beneficiada con la licitación de varias de estas obras, es una de las grandes contructoras de la patria contratista que desde hace más de 60 años vive haciendo negocios con el Estado. Uno de sus dueños está mencionado en la llamada causa "de los cuadernos", lo que no le impidió con el macrismo seguir haciendo negocios con la obra pública.

Ahora se encuentra en problemas porque la obra pública, otra de las muletillas marketineras del macrismo, está absolutamente desfinanciada y el gobierno no está destinando ni un peso a esto que pretendía ser el “motor de la economía”. Las empresas constructoras ven que sus negocios peligran y cuando los negocios capitalistas dejan de ser rentables, los platos rotos los pagan los trabajadores y sus familias.

Estas son las consecuencias del plan de ajuste para cumplir con el FMI y su “déficit cero”. Mientras tanto, los empresarios aprovechan. Ya lo hbaía anticipado el presidente de la Cámara de la Construcción (Camarco), Julio Crivelli, al reclamarle al candidato del Frente de Todos Alberto Fernández una “reforma laboral” para poder satisfacer la “necesidad que tienen los empresarios de poder despedir sin indemnización”.

Todo esto sucede con la complicidad de la Uocra conducida por el peronista Gerardo “Batallón 601” Martínez. Más allá de alguna acción puntual de protesta y de un discurso de denuncia general sobre la situación del sector, los despidos siguen pasando de largo sin ninguna acción concreta del sindicato de la construcción para frenar la sangría de puestos de trabajo.