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Internacional. Los “hombres de negro” de la Troika volverán a Atenas, aunque con otro nombre

Este miércoles comenzaron las negociaciones en Bruselas sobre el plan de reformas presentado por el gobierno de Grecia. El grupo de negociadores está integrado por la Comisión Europea, El Banco Central Europeo y el Fondo Monetario internacional, la antigua “Troika”, ahora rebautizada como “Grupo de Bruselas” por el gobierno heleno.

Josefina L. Martínez

Josefina L. Martínez @josefinamar14

Jueves 12 de marzo de 2015

Fotografía: EFE / Orestis Panagiotou

El ministro de finanzas de Alemania generó un gran malestar en el gobierno de Tsipras al asegurar el martes a los periodistas que la “Troika” seguirá supervisando las negociaciones con Grecia, en el marco de la extensión del plan de rescate.

La controversia se inició después de que el ministro de economía griego, Yanis Varoufakis, negara que representantes de la Troika fueran a supervisar las cuentas griegas. Reconoció que representantes de las tres instituciones visitarán Atenas, pero lo harán por separado, aclaró.

El gobierno de Tipras viene presentando como un “triunfo” el hecho de que la Troika (BCE, CE, FMI) ya no se siga llamando así, renombrada ahora como “las instituciones”, y diciendo que llevará adelante negociaciones por separado con cada una de ellas, y en “un plano de igualdad” con el gobierno de Grecia.

Sin embargo, el ministro alemán, Wolfgang Schaeuble, negó -de forma provocadora- esta idea el martes, asegurando en un tono irónico a los periodistas: “Bueno, esa idea debe ser corregida”, y agregando, en referencia a las negociaciones que “las instituciones las llevarán delante de forma conjunta”.

El ministro de Seguridad Social, Dimitris Stratoulis, respondió al día siguiente a estas provocaciones alemanas diciendo que “Grecia no es una república bananera, no es un protectorado”. Y frente a los cuestionamientos de Berlín sobre el ministro de economía griego, agregó: “[Berlin] no puede dictarnos quienes deben ser nuestros ministros”.
La realidad es que más allá de las provocaciones imperialistas alemanas y las resistencias retóricas del gobierno heleno, los funcionarios de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional que supervisarán las negociaciones y el plan de “reformas” de Grecia, serán los mismos que ya lo hacían con el anterior gobierno.

Declan Costello (CE), Klaus Masuch (BCE) y Rishi Goyal (FMI), quienes participan de las negociaciones actules, son los jefes de misión de la antigua Troika.
Aliados que no son tales

El gobierno de Tsipras apostó desde el comienzo de su mandato al apoyo que pudiera recibir en Europa de algunos de los “socios”, como Francia e Italia, para frenar el impulso de la maquinaria alemana. Pero la estrategia del gobierno de Syriza fracasó..

El esperado apoyo no llegó. Durante los primeros días de las negociaciones tanto el gobierno francés como el italiano defendieron la idea de que Grecia debía “cumplir sus compromisos” como garantía de una buena relación entre los socios de la Unión Europea. Es decir, aceptar los “controles” de la Troika, aplicar reformas y seguir pagando la deuda.

Esta semana, el ministro de economía francés, Michel Sapin, “apuró” a su contraparte griego, diciendo que “Llega un momento donde lo que se necesitan no son declaraciones de intenciones o slogans, sino cifras y datos verificables”.

El gobierno de Tsipras quería evitar que representantes de las instituciones del la ex Troika pisaran Atenas, lo que simbólicamente será visto como una continuidad con las políticas anteriores. Pero no lo podrá evitar. Su “socio” francés lo dejó muy claro: "¿Podemos trabajar sin poner los pies en Grecia? No. Por tanto, los tecnócratas irán allí".

Los “hombres de negro” del FMI, el BCE y la CE volverán a poner el ojo sobre los presupuestos griegos y sobre cada medida que tome el gobierno, revisarán las cuentas y pedirán “cifras y datos”.

Entre la resistencia retórica de Syriza y la realidad se abre una brecha cada vez más grande. Son las consecuencias de apostar por un “acuerdo beneficioso para todos” con los “socios europeos”, en vez de apostar por la movilización obrera y popular contra la Troika.


Josefina L. Martínez

Nació en Buenos Aires, vive en Madrid. Es historiadora (UNR). Autora de No somos esclavas (2021). Coautora de Patriarcado y capitalismo (Akal, 2019), autora de Revolucionarias (Lengua de Trapo, 2018), coautora de Cien años de historia obrera en Argentina (Ediciones IPS). Escribe en Izquierda Diario.es, CTXT y otros medios.

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