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Gatillo Fácil. Los jóvenes de los barrios siguen siendo las víctimas de la Gendarmería

El tiroteo terminó con dos personas muertas (una mujer de 28 años y un joven de 18), dos heridas y una ambulancia del SAME que fue baleada mientras se encontraba en el barrio. El padre del joven asesinado denuncia que su hijo fue víctima de una bala de la Gendarmería.

Jueves 12 de febrero de 2015

La noticia en los medios masivos de comunicación fue la ambulancia baleada, y la violencia desatada en el hospital Piñero, cuando llevaron a los heridos y fallecidos. La muerte de Maxi, y la bala que hirió a Alan no fueron noticia ¿Por qué? Porque ser habitante de una villa está naturalizado como causante de muerte. Maxi tenía 18 años, estaba en el tercer año del turno vespertino del EMEM 3 DE 19 del Bajo Flores, donde trabajamos como docentes. Se había empezado a poner más las pilas desde que fue papá de una nena.

Esta vez la noticia se difundió masivamente en los medios, ya que en medio del tiroteo quedaron atrapados médicos de una ambulancia del SAME. Los médicos del Hospital Piñero pudieron hacer pública la realidad con la que trabajan diariamente: amenazas con armas mientras atienden pacientes, la militarización del hospital, sumado a la falta de insumos, personal e infraestructura que sufren todos los centros de salud públicos. Ellos también son victimas de este sistema.

Versiones

La gendarmería habló de un enfrentamiento entre dos bandas, y que ellos sólo participaron desde afuera para custodiar a la ambulancia. Los grandes medios lo repitieron. Sin embargo, desmintiendo la versión oficial, el padre de Maximiliano denunció que su hijo murió por balas de la Gendarmería. Aseguró que Maxi transitaba por el lugar porque estaba paseando con un amigo en moto, quien también fue herido y es estudiante de la misma escuela. Además agregó que no tenían relación alguna con las bandas. Otros vecinos también dan cuenta de un enfrentamiento armado entre bandas y gendarmería

Misma violencia institucionalizada, mismas víctimas

Otro tiroteo en la villa 1-11-14, otras vidas que se llevan. En enero Cinthia Ayala, de tan solo 9 años, fue asesinada en un enfrentamiento en la villa 21-24, en el mismo barrio y de la misma manera que en el 2013 murió Kevin Molina. Hoy le tocó a Maximiliano Milesi de 18 años estudiante de la EMEM 3 y a una joven de 28 años. En agosto del 2014 habían asesinado a Juan Pablo Molina, también alumno del turno noche, y en octubre, a Lucas, que para entonces ya había dejado la secundaria. Y todos los años las mismas tristes noticias: familias, profes y estudiantes juntándonos para velar a nuestros pibes.

Desde la vuelta a la democracia 4322 personas fueron asesinadas por el aparato represivo estatal. Más de la mitad no habían cumplido los 25 años. Todos eran hijos del pueblo trabajador. Casi ninguno fue noticia.