La contaminación ambiental en Quintero y Puchuncaví, que tuvo su mayor crisis en 2018, sigue provocando graves consecuencias en la zona. En otras palabras, la contaminación producida por los empresarios destruye el entorno natural y, además, pone en riesgo la salud de miles de familias.
Sábado 29 de junio de 2019
Este jueves, la Municipalidad de Quintero y Puchuncaví registró niveles altos de dióxido de azufre, los cuales fueron medidos desde las 7 horas de la mañana. Según un comunicado oficial del sistema de vigilancia del complejo industrial de Ventanas se registraron "promedios horarios de 900 (7 AM) y mayores de 600 ug/N m3 (9 AM)".
Frente a esto, el municipio sugirió suspender toda actividad física en la zona, particularmente en los establecimientos educacionales. Si bien, los efectos negativos en la salud de la población han disminuido a los vividos en el 2018, existe un aumento de las consultas por dolor de cabeza y picazón de ojos debido a los fuertes olores emanados. La situación afecta principalmente a los niños de la región, debido a que en algunos establecimientos ni siquiera pueden salir al recreo.
La compleja situación en la zona de Quintero-Puchuncaví sigue sin solución, el plan de descontaminación a largo plazo sigue estando en función de las ganancias empresariales, mientras el pueblo de la zona sigue sufriendo las consecuencias de la avaricia empresarial.
Ante un importante escenario en donde estalla una gran movilización docente con miles de trabajadores, estudiantes y movimientos sociales, uniéndose a esta pelea y en medio de una serie de debates en la juventud sobre cómo combatir la catástrofe medioambiental a nivel mundial, es necesario reconocer a los enemigos: los empresarios y el gobierno que tienen su negocio y son conscientes de que destruyen el planeta. Demostrando así que nada les importa la vida de los trabajadores y sus familias.
La solución a la destrucción del medioambiente no está en compromisos formales, como lo ha hecho el gobierno hasta ahora. Por el contrario, se requiere de forma urgente que trabajadores y habitantes de la zona se organicen en comisiones que discutan a través de un plan de emergencia las medidas para revertir el daño ambiental. Sin embargo, ninguna medida de restauración medioambiental va funcionar si los ritmos de producción no cambian. Bajo esta definición, son los trabajadores quienes deben resistir el deterioro de Quintero y luchar por el control obrero de las fábricas.