Durante su alegato, la vicepresidenta afirmó que “los peronistas nunca reprimimos, nunca un gobierno peronista reprimió al pueblo”. Un repaso sobre los "olvidos" o "perdones" de CFK, frente a la represión de gobiernos peronistas, hasta la actualidad.

Rosa D’Alesio @rosaquiara
Viernes 23 de septiembre de 2022 21:36

En su alegato de defensa por el llamado juicio Vialidad, Cristina Fernández de Kirchner hizo alusión al juicio contra el expresidente Fernando De La Rúa para denunciar un trato diferencial entre aquel juzgamiento y el suyo propio. A De La Rúa se lo sobreseyó: el juez federal Claudio Bonadío le garantizó la impunidad, frente a los crímenes cometidos por parte de las fuerzas de seguridad, durante el estado de sitio que decretó el exmandatario en diciembre 2001, y que dejaron un saldo de 39 muertos en todo el país.
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"Cuando no se es peronista se tienen todas las garantías constitucionales” -denunció la vicepresidenta. Y en la misma intervención afirmó que “los peronistas nunca reprimimos, nunca un gobierno peronista reprimió al pueblo”.
Dos ejemplos para comenzar a contrastar esta afirmación
Menos de un año después de los crímenes del 19 y 20 de diciembre, ya durante el gobierno peronista de Eduardo Duhalde, ocurre la Masacre de Avellaneda, donde la policía asesinó a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, con la responsabilidad política directa de Aníbal Fernández -quien hoy es Ministro de Seguridad de la Nación-. Fue en el marco de una gran movilización de organizaciones de trabajadores desocupados, que continuaban reclamando por trabajo genuino y un sustento para sus familias.
Veinte años después, durante el gobierno del Frente de Todos, en el territorio gobernado por el kirchnerista Axel Kicillof, ocurre el violento desalojo a las familias de Guernica, que peleaban por tierra para vivir. En un operativo comandado por el ministro de Seguridad Sergio Berni, prendieron fuego sus casillas, pasaron topadoras y reprimieron sin distinguir a niños o mujeres, con el acompañamiento político de Andrés "Cuervo" Larroque. Estas familias también reclamaban por trabajo genuino y por derechos elementales para sus familias.
El objetivo del kirchnerismo, desde el primer mandato de Néstor Kirchner, fue reconstruir la legitimidad de las instituciones del Estado, desprestigiadas tras el estallido social y la crisis del 2001. Duhalde había hecho el “trabajo sucio”: le puso fin a la convertibilidad, aplicó una brutal devaluación, pulverizó salarios; con los crímenes del Puente Pueyrredón, mediante.
Las fuerzas represivas del Estado estaban muy cuestionadas en su “legitimidad” para ejercer la violencia y la represión. El kirchnerismo optó por fortalecer el mando del Estado a través de la cooptación de sectores de los movimientos populares, incluso referentes de organismos de derechos humanos se hicieron oficialistas.
Desde entonces el kirchnerismo lanzó el mito de ser un gobierno que no reprime. Pero esto no fue así; el kirchnerismo también desarrolló duras represiones al movimiento obrero que, por aquellos años, luchó por el salario, contra la precarización laboral y los despidos. La necesidad de mantener a raya la protesta social, continuó durante el mandato de Cristina Kirchner, por ejemplo, con la represión en el Parque Indomamericano.
Pero tampoco es cierto que el peronismo (Partido Justicialista) jamás haya reprimido. En la década del ‘70, el propio general Juan Domingo Perón fue impulsor de la creación de las bandas paramilitares, conocidas como la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A). También para golpear contra los sectores del movimiento obrero en ascenso que no lograban ser controlados por las cúpulas sindicales, y perseguir y aniquilar a una juventud que ganaba en combatividad.
Breve cronología sobre las represiones de los gobiernos peronistas
Este crimen de Estado no impidió que el gobierno nacional y provinciales, recurrieran persistentemente a las fuerzas de seguridad para atacar las organizaciones obreras y populares. En este marco descargaban las fuerzas policiales contras los obreros desocupados que ponían en pie los primeros piquetes donde reclamaban por su puestos de trabajo, como en Cutral-Có, provincia de Neuquén, General Mosconi en Salta, entre otras localidades del país. Fue en una de estas represiones, que en abril de 1997 fue asesinada de un balazo policial la empleada Teresa Rodríguez. Un crimen que no fue repudiado por Carlos Menem. Por el contrario, el presidente sostuvo sobre los conflictos que se fueron sumando en el sur y en el norte del país: “El desempleo no puede ser cuestión de agitación”.
Claudio “Pocho” Lepratti (35 años) era un militante comunitario. Estaba en la terraza de la escuela en la que colaboraba (era profesor de filosofía, y ayudaba como cocinero) cuando el móvil n° 2270 del Comando de Arroyo Seco se dirigía a reprimir un corte de calle de los vecinos del barrio. Los policías detuvieron el móvil y empezaron a disparar. Pocho gritaba que no lo hicieran porque había muchos chicos. El proyectil que lo mató ingresó por la garganta. Fue en Rosario, Santa Fe, y gobernaba el peronista Carlos Reuteman.
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Puente Pueyrredón: 2002 gobierno de Eduardo Duhalde
Ante una gran movilización de organizaciones sociales, de trabajadores y desocupados, el gobierno peronista planificó, con servicio de inteligencia incluidos, atacar a los manifestantes. Ese 26 de junio de 2002 asesinan a Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en el Puente Pueyrredón
2003 y 2015 bajo los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner

Rosa D’Alesio
Militante del PTS, columnista de la sección Libertades Democráticas de La Izquierda Diario; se especializa en temas de narcotráfico y Fuerzas Armadas.