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Red Internacional
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Magisterio. Los protocolos de entrega de alumnos violan la jornada laboral

A partir del feminicidio de Fátima, en las escuelas de educación básica se están imponiendo nuevas medidas de seguridad bajo el falso manto de un protocolo, el cual es inexistente e ilegal, violando los horarios laborales de miles de maestros de la Ciudad de México.

Viernes 6 de marzo de 2020

Dicho “protocolo” establece la entrega de los alumnos directamente a sus padres o tutores, los cuales deben ser acreditados por medio de un tarjetón, y aquel que no lo lleve, no podrá retirar al menor del plantel. Si no llegasen por el alumno en el tiempo establecido se remitirá a las autoridades competentes.

Las autoridades, aprovechan los vacíos legales y las incongruencias de los absurdos y represivos manuales que rigen a la educación básica, que ponen en riesgo la integridad laboral, psicológica y física de los profesores, haciéndolos responsables de las condiciones antipedagógicas en las que trabajan (salones con hacinamiento de alumnos, infraestructura en condiciones deplorables y rezago en el presupuesto); menospreciando la verdadera función del docente. Algunas de estas reglamentaciones son la ley general de educación, guías operativas, acuerdos y lineamientos de organización escolar.

Los verdugos de los maestros:

Este sistema de represión hacia los docentes que se ha valido de diversos actores, que van desde, organismos internacionales, presidentes, secretarios de educación, subsecretarios, jefes de operativas , supervisores de zona, directores y subdirectores de escuelas; además de instituciones empresariales y políticas como el SNTE, utilizando sus medios de comunicación para el desmantelamiento y desacreditación constante de la figura del maestro ante la población. Una consecuencia de esto es que los padres de familia nos ven como sus enemigos y los culpables del bajo rendimiento académico de sus hijos.

Estos verdugos son cómplices y responsables de la decadencia del actual sistema educativo, privilegiando las ganancias de sectores privados que viven de este nuevo modelo y dejando de lado el verdadero fin de la educación. Es por eso que ante catástrofes, crisis y problemas sociales, usan a la docencia como la panacea de todos los males, aprovechando para implementar nuevos mecanismos de orden y control.

Los supermaestros

Nuestra figura social de maestros ante la comunidad, pero sobre todo una ética y compromiso social, nos obliga a intervenir en distintas problemáticas sociales del contexto, observando la degradación de la sociedad que provoca el mismo sistema económico que nos rige. Además en los últimos sexenios el estado se deslindó e impuso las autonomías de gestión, las cuales refieren a que la escuela debe de generar sus propios recursos, organizando rifas, kermes, ventas de dulces, etc.

Lo anterior ha provocado que las “condiciones óptimas” de infraestructura para que se den los verdaderos ambientes de aprendizaje sean nulas, orillándonos a dar más de nosotros en beneficio de los alumnos; algunos ejemplos son el material didáctico y tecnológico, la infraestructura como pintura, pisos, cerraduras, mobiliario, etc. ¿Cuántos de nosotros no hemos dado de nuestro dinero para que un alumno pueda comer a la hora del recreo? O comprado útiles o material que los alumnos requieren. O incluso ayudado a padres de manera económica.

¿Porque no debemos aceptar quedarnos fuera de nuestro horario?.

En esta labor poco se reconoce el trabajo fuera del aula que los profesores realizamos, como las extenuantes planeaciones intentando sortear los rezagos de los programas educativos, las evaluaciones como los exámenes constantes, la realización y búsqueda de materiales didácticos que les resulten atractivos para los educandos con el objetivo de que aprendan.

Desde el 2017, de acuerdo a los datos de la OCDE, los maestros mexicanos ocupamos el tercer lugar en el ranking, con más horas trabajadas.
Además de tener salarios que no alcanzan, tenemos que ejercer otras actividades laborales, como otro turno e incluso con labores no necesariamente relacionadas con la educación, como el sector informal, para cubrir las necesidades básicas de nuestras familias.

¿Qué hacer?

Ante las distintas problemáticas políticas, económicas y sociales, el magisterio mexicano se ha caracterizado por tener una tradición combativa y salir a las calles para defender sus derechos laborales e incluso de la población. Recordemos que en el sexenio pasado los profesores salimos a las calles a luchar contra la imposición de las reformas estructurales, principalmente la educativa. Tuvimos maestros y normalistas desaparecidos como los 43 de Ayotzinapa, violaciones sexuales a las maestras de Guerrero, y decenas de despidos injustificados gracias a la evaluación.

En la 4T nuestra situación no ha cambiado, e incluso cuando Esteban Moctezuma afirma la dignificación del docente, continúa la represión y el acoso por parte de las autoridades. Pensemos que si en verdad les preocupara salvaguardar la integridad física de los menores, establecerían personal para la llegada y regreso de los alumnos e incluso un transporte oficial para todos los educandos y los profesores. Pero solo usan la desgracia ajena para imponer este protocolo.

Incluso el SNTE, con su dirección burocrática a la cabeza, ha mostrado una postura de apoyo incondicional hacia el estado y solo cobra las cuotas de miles de maestros del país, sin importar la realidad que vivimos los docentes a diario.

¡Recuperemos el sindicato, que pelee por los derechos de los maestros! Por mejores condiciones laborales, realicemos constantes asambleas en las escuelas y zonas escolares, para concientizar sobre la violencia y los problemas sociales que aquejan a nuestros alumnos y a nosotros como profesores. No permitamos más abusos, como este nuevo protocolo que viola la jornada laboral. No te dejes manipular ni amedrentar, recuperemos el carácter combativo del pasado, no dejemos que las luchas de nuestros compañeros que nos anteceden hayan sido en vano, no dejemos perder nuestros derechos. Porque somos maestros y tenemos derecho a un trabajo digno y reconocido, con condiciones laborales decorosas, reivindiquemos esta gran labor . Organicémonos junto con las madres y padres de familia por nuestros estudiantes e hijos.
Organicémonos en Comisiones de mujeres de cada escuela, junto a las madres de familia por la seguridad de nuestros estudiantes, hijos e hijas, para que nunca más tengamos que vivir una tragedia como la de Fatima.

* Las autoras son maestras de Educación Primaria.