Los republicanos obtuvieron la ventaja necesaria para constituir la mayoría en el Senado y pasan a controlar las dos cámaras del Congreso. Esto implica una derrota para administración Obama y refuerza la política conservadora del Partido Republicano.
Miércoles 5 de noviembre de 2014 11:47
Como anticipamos en ediciones anteriores, la mayor tensión de estas elecciones se encontraba en la pelea por la mayoría en el senado. Con los resultados obtenidos hasta hoy a la mañana, los republicanos ya le arrancaron a los demócratas al menos 7 bancas, una más de la que necesitaban para ser mayoría absoluta.
En Kentucky, el líder del bloque republicano en el Senado Mitch McConnell le ganó fácilmente a la candidata demócrata Alison Lundergan Grimes. Al obtener su sexto mandato consecutivo, McConnell se convierte en el portavoz del Senado.
En el estado de West Virginia, el candidato republicano Shelley Moore Capito arrebató de manos de los demócratas el primer asiento en el senado. Es el primer senador republicano en West Virginia desde 1959. El segundo asiento conquistado por los republicanos sería el de Arkansas, estado natal de Bill Clinton, y donde el matrimonio Clinton hizo una fuerte campaña. Esto es un revés para las aspiraciones presidenciales de Hillary en 2016.
New Hampshire es uno de los estados que los demócratas debían ganar para tener chances de mantener una mayoría en el senado. A pesar de una operación mediática de la Fox News 2 hs antes de finalizados los comicios, hoy a la mañana los resultados daban la victoria la candidata demócrata por 51,6 % contra 48,4 % con el 88 % de los votos escrutados.
Pero esto no fue suficiente. En Georgia, otro de los estados en disputa, el republicano David Perdue superó fácilmente a Michelle Nunn. Por otro lado, en el estado de Carolina del Norte el republicano Tom Tillis le ganó al demócrata Kay Hagan tras comenzar el recuento con una desventaja marcada. Esa fue una de las grandes sorpresas de la noche. La otra fue la apretada victoria del demócrata Mark Warner, un candidato que parecía seguro y sólo ganó por 49 %, frente a 48,5 % para Ed Gillespi.
¿Qué significaría un triunfo republicano?
Si bien las elecciones de medio término siempre se caracterizaron por una población de votantes más conservadora con respecto a las presidenciales, en gran medida estos comicios fueron un referéndum para la gestión de Obama. No fue necesario esperar los resultados para saber lo que la campaña ya nos había mostrado: la popularidad de Obama cayó a los niveles más bajos desde que asumió la presidencia en 2008.
Por eso los candidatos demócratas se esforzaban por desmarcarse de su imagen, mientras que los republicanos basaban gran parte de su campaña en vincular a sus contrincantes con el Presidente, o con sus políticas emblemáticas, como el Obamacare (la reforma de salud). La actitud evasiva de los candidatos demócratas tuvo ribetes absurdos, como fue el caso de la candidata Lundergan Grimes, que se negaba a declarar si había votado o no por Obama en las últimas elecciones.
En lo que hace a las funciones de gobierno, la mayoría en ambas cámaras le da a los republicanos la posibilidad de aprobar leyes propias. Recordemos que el congreso actual, con una cámara dominada por cada partido, es famoso por su improductividad. Las leyes que son aprobadas en un recinto, generalmente no pasan el otro. Pero la nueva situación tampoco le otorga libertad total a los republicanos: el presidente, con poder de veto sobre toda ley salida del Congreso, tiene la última palabra. Claro que no es una carta que se pueda jugar muchas veces sin pagar un costo político muy alto.
Al mismo tiempo, para el Partido Republicano el triunfo será una reafirmación de su política conservadora. Algunos creen incluso que les dará coraje para arremeter contra el principal blanco de su política en estos últimos años: la reforma de salud. Pero es poco probable que intenten anularla por completo. Por un lado porque parte de su base de votantes se han beneficiado con esta ley; por otro lado, los demócratas en el Senado podrían frenar la votación con un filibusterismo, y por detrás está el eventual veto de Obama.
En todo caso es probable que intenten aprobar algunas modificaciones dentro de un proyecto de ley más amplio, con concesiones que inviten a los demócratas a aceptarla.
La política obstruccionista de los Republicanos funcionó para abroquelar su base mientras eran minoría, pero ahora es el momento de mostrar capacidad de gestión. Lo más probable es que ambos partidos intenten un acercamiento para funcionar de manera más operativa en estos dos años que restan hasta las elecciones presidenciales.
Más o menos neoliberal
Como explicamos en una edición anterior, el partido Republicano se recuperó en menos de un año de una caída en su popularidad de niveles históricos, luego de forzar el cierre administrativo del gobierno en octubre de 2013. Pero el mérito de la recuperación Republicana hay que dárselo al partido Demócrata. La política exterior de Obama, así como la falta de recuperación de la economía y la ausencia de una solución para la población inmigrante se hicieron sentir. Así es como el elemento que estuvo presente a lo largo de toda la carrera electoral fue el rechazo a Obama. Los demócratas hicieron todo lo posible por despegarse de él y los republicanos intentando vincular a sus contrincantes con la política presidencial.
Aunque la economía estadounidense exprese una tímida recuperación, los frutos de este crecimiento no han beneficiado a todos por igual. Un 95% de la riqueza producida desde que comenzó la crisis fue apropiada por el 1 % más rico. Hay un desempleo del 9,3 %, comparado a un 7,6 antes de la recesión, y la mayoría de los empleos generados desde entonces son precarizados o de bajos salarios.
En este contexto, la política del partido Demócrata no ha sido muy diferente de lo que ofrece el partido Republicano. Desde 2010 se han recortado programas públicos en educación y vivienda, y en bolsas de alimentación (Foodstamps). Como resultado de los recortes, sólo un 28 % de los desocupados reciben seguro de desempleo (la cifra histórica más baja desde el inicio de estos programas). Obama ha optado, en cambio, por conceder billones a los bancos en forma de rescates f inancieros.
No sorprende, entonces, la falta de popularidad del Partido Demócrata.

Juan Cruz Ferre
Editor de Left Voice y columnista en La Izquierda Diario. Médico, actualmente vive en Estados Unidos y cursa Sociología en la City University of New York.