lid bot

PLAN DE EMERGENCIA. Los súper ricos más ricos que nunca. ¿Y si usáramos esa riqueza en beneficio del pueblo trabajador y no de sus ganancias?

Ganancia para los grandes empresarios por un lado; desempleo, pobreza y miseria para la clase trabajadora y el pueblo por el otro. Así “crece” el Chile de los 30 años al servicio de los poderosos. ¿Y si les quitamos sus ganancias y las ponemos en función de un plan de emergencia al servicio del pueblo trabajador?

Martes 6 de abril de 2021

Ganancia para los grandes empresarios por un lado; desempleo, pobreza y miseria para la clase trabajadora y el pueblo por el otro. Así “crece” el Chile de los 30 años al servicio de los poderosos.

En plena crisis, en plena pandemia, somos las y los trabajadores quienes perdemos, mientras ellos, grandes empresarios y corporaciones, siguen ganando. En particular las 10 grandes familias que gobiernan este país.

Los súper ricos siguen saqueando y explotándonos para llegar solo ellos.

Veamos.

Este martes la revista norteamericana Forbes, que se dedica a hacer un ranking de los más millonarios del mundo, dio a conocer que los súper ricos chilenos han visto aumentada en un 73% sus fortunas. ¡Sí, en un 73% en plena pandemia!
Son 8 nombres de Chile que aparecen en la lista Forbes. Si sumamos sus riquezas, se trata de una fortuna de USD 40.300 millones (más de 40 mil millones de dólares).
Veamos los ganadores de la crisis

  •   La familia Luksic, aumentó en mucho más del doble su patrimonio. Esta familia ha hecho su riqueza a través de empresas en minería (Antofagasta PLC, que posee minas de cobre en Chile y cotiza en la Bolsa de Valores de Londres) y con Quiñenco, tiene varias empresas como Banco de Chile, CCU, SAAM, ENEX, CSAV. Sui fortuna pasó de poco más de 10 mil millones de dólares a 23,3 mil millones de dólares. Enorme.
  •   En segundo lugar, está Julio Ponce Lerou con 4,1 mil millones de dólares, con una participación de 30% en la Sociedad de Química y Minera de Chile (SQM). Julio Ponce Lerou cerró este año su fortuna en 4.100 millones de dólares frente a los 1.700 millones de dólares que tenía en la versión pasada.
  •   Horst Paulmann y familia con 3,3 mil millones de dólares, cifra que logró gracias a Cencosud, uno de los sectores del comercio minorista más grandes de América Latina con presencia en Argentina, Brasil, Chile, Perú y Colombia.
  •   El presidente Piñera y su familia incrementaron en un 2,3%, o sea en 300 millones de dólares su patrimonio en plena crisis, con una fortuna de 2.900 millones de dólares. Dicha fortuna la logró con la empresa de tarjetas de crédito Bancard; las acciones de tuvo en la aerolínea LAN, en el canal Chilevisión y en Blanco & Negro, controlador de Colo Colo.
  •   Roberto Angelini Rossi, dueño de una gran empresa forestal así como bencineras, con 2 mil millones de dólares.
  •   Alvaro Saieh con 1.800 millones de dólares.
  •   Patricia Angelini Rossi con 1.600 millones de dólares
  •   Luis Enrique Yarur con 1.300 millones de dólares.

    Que la crisis la paguen los grandes empresarios

    Mientras ellos ganan, el pueblo trabajador pierde.

    Veamos

  •   Casi 1 millón de empleos perdidos sin recuperación aún. Se trata de 938.000 desocupados actualmente que no se han recuperado. La tasa de desocupación supera el 10% y la ocupación informal el 26%.
  •   Aumento de campamentos. A nivel nacional hay 969 campamentos con 81.643 familias viviendo en estos asentamientos, de las cuales el 93% no tiene acceso a agua potable, según cifras entregadas por Techo Chile y Fundación Vivienda. A nivel nacional son 57.384 niños/as viviendo en campamentos.
  •   Según el Informe del Banco Mundial, en Chile el 19% de la clase media cayó al grupo de vulnerabilidad, lo que equivale aproximadamente a 2,3 millones de personas. Esto se debe principalmente a las consecuencias económicas y sociales que generó la crisis sanitaria impuesta por la pandemia de coronavirus, donde el ingreso per cápita cayó en un 40% en promedio donde las y los trabajadores tuvieron que costear la crisis con despidos y suspensiones laborales.

    Mientras la crisis sanitaria no da tregua, generando miles de pérdidas de trabajo e importantes bajas en los salarios de las familias trabajadoras, la crisis económica no parece afectarnos a todos por igual. Mientras millones de personas son arrojadas a la pobreza un puñado de privilegiados ha visto incrementadas sus fortunas con la crisis.

    El saqueo debe terminar. Esas riquezas deben estar puestas en función de resolver la crisis y la pandemia en beneficio de todo el pueblo. Con un impiesto extraordinario a las grandes fortunas, banqueros y mineras podríamos:

  •   Sostener un ingreso universal de emergencia para desempleados, trabajadores informales y dueñas de casa de $550.000;
  •   Prohibir los despidos y suspensiones, asegurando el pago íntegro del salario y la derogación de la Ley de Protección al Empleo. La creación de Comités de Higiene y Seguridad en cada lugar de trabajo para decidir la suspensión de labores no esenciales o readecuación, y la paralización total de toda actividad no esencial
  •   Unificar el sistema sanitario privado con el público, nacionalizando clínicas y laboratorios privados que lucran con la salud y la vida de las personas, para poner toda la infraestructura al servicio de combatir la pandemia, bajo control de sus trabajadores/as, las comunidades científicas y usuarios.

    Necesitamos ya, que nuestros organismos de trabajadores, como la CUT, el Colegio de Profesores, las grandes federaciones de la salud y de organizaciones sociales impulsen la unidad del pueblo trabajador para defender nuestras condiciones de vida, y nuestra propia vida, con la coordinación de estas peleas en un plan de lucha común en perspectiva de un paro nacional como medida de fuerza de las y los trabajadores frente a la crisis sanitaria, económica y social.

    Con un programa de emergencia así, podríamos avanzar a cuestionar el conjunto del Chile empresarial, nacionalizando las riquezas y recursos estratégicos como el cobre, el litio, los bosques y mares, la electricidad y el agua, sin indemnización y bajo gestión de las y los trabajadores, para ponerlos al servicio de la comunidad toda y no de las ganancias capitalistas.