Millones de trabajadores están arriesgando día a día su salud y la de sus familias. La principal central de trabajadores de Chile, la CUT, se limitó a hacer declaraciones.
Martes 24 de marzo de 2020
Bárbara Figueroa, presidenta de la CUT (militante del Partido Comunista) declaró que "es urgente que el gobierno decrete cuarentena nacional", ante el debate respecto al COVID-19, agregando que "se valora" el anunciado "Plan económico" del gobierno y haciendo la acotación de que el gobierno de Piñera debe "ser más claro" sobre si se asegurarán o no los puestos de trabajo.
En el caso de Nolberto Díaz, vicepresidente de la central y dirigente de ENAP (militante de la Democracia Cristiana) planteó que "el gobierno suspenda y cierre la mayor cantidad de centros de aglomeración y de trabajo que no sean esenciales para la población".
Sin embargo, todos sabemos que al gobierno lo mueve la defensa de los intereses de los empresarios, más allá de las diferencias que se tenga sobre cómo implementar una cuarentena eficaz, y no como en Argentina donde quedan encerrado millones de cuentapropistas que sólo reciben un mísero subsidio. Lo que es cierto es que el gobierno intenta negarse a cualquier política que afecten las ganancias de los capitalistas.
Frente a este hecho la CUT no planteó ninguna medida de lucha para obligar al gobierno y a las patronales, ni siquiera una advertencia, de que actuaran para conseguir lo que los dirigentes reclaman.
Sucede que la CUT, dirigida por el Partido Comunista, lleva ya una tregua con el gobierno, que aparentemente es capaz de resistir cualquier situación. Desde el 12 de noviembre, cuando con el Paro General hicimos temblar al gobierno paralizando toda la economía, los puertos, fábricas, hospitales y muchas mineras, el paro más grande desde la dictadura, los dirigentes se limitaron a sacar algunas declaraciones y casi nada más. El 26 de noviembre llamaron a un paro que ellos mismos boicotearon. Luego un acampe frente al ex Congreso de Santiago. Después, declaraciones y más declaraciones.
Cuando llegó la pandemia y el gobierno volvió a mostrar su rostro empresarial, obligando a millones a arriesgar sus vidas para que las empresas sigan ganando fortunas, la CUT se limitó nuevamente a declaraciones como las de más arriba, llegando incluso al colmo de considerar buenas algunas medidas del gobierno en defensa de las Pymes, donde en realidad lo que hacen es facilitar licenciamientos que la patronal hace si quiere- por ejemplo, acceder a dar las "suspensiones laborales" para el trabajador-, y donde el trabajador tiene que poner de su fondo de cesantía lo necesario para vivir.
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Las direcciones de la Central y los sindicatos no viven como sus afiliados. Ni hablar como los trabajadores que no tienen ni el "privilegio" de contar con un sindicato. Ellos y ellas no viajan hacinados en el Metro cada día poniéndose en riesgo de contagio, no se meten en las Minas durante jornadas de 12 horas compartiendo faena y los casinos con decenas y cientos de trabajadores, donde las empresas no cumplen ni con la resolución del gobierno de no juntar más de 50 personas en el mismo lugar. Ellos no van a las fábricas, no están en la primera línea de la pelea como los heroicos trabajadores de la salud. Ellos siguen su vida en sus despachos, sin peligro. Es por eso, que impulsamos corrientes anti burocráticas en los sindicatos.
Por su parte, los trabajadores de Chuquicamata exigen el fin de las faenas, los de Spence pidieron lo mismo parando la producción. Asimismo, el Puerto de Antofagasta paraliza por incumplimiento de las condiciones de prevención y seguridad en la faena. Los del Transantiago exigen medidas mínimas y declaran "Que los muertos no los ponga el pueblo" frente a la política criminal del gobierno que impuso un toque de queda tan absurdo y pro empresarial que lo único que logró es que se produzcan aglomeraciones en las filas del Metro y los buses. Eso sí, a las 2 o 3 AM el Ejército patrulla las calles y logra que no haya ni un perro paseando.
Entre la inutilidad, la hipocresía y la política criminal se mueve el gobierno de Piñera y la CUT no hace nada. No por nada el clamor contra esta situación se expresó en RRSS con #LicenciasLaboralesMasivas impulsado por Dauno Totoro y La Izquierda Diario, como otras iniciativas que van en el mismo sentido de proteger la vida de los trabajadores por sobre las ganancias de los empresarios.
En Italia hoy mismo las centrales amenazan con un Paro General exigiendo que solo se realicen los trabajos esenciales. No hacer esto puede costar vidas. Por eso no es momento para que millones de trabajadores se arriesguen y arriesguen a sus familias y los dirigentes estén en cuarentena, desde la CUT hasta cada uno de los sindicatos que estén dejando pasar este momento.
Exigimos ¡basta de tregua de una vez! Que la CUT y los sindicatos luchen para que sólo trabajen los sectores esenciales, y estos lo hagan con total seguridad con Comisiones de Seguridad e Higiene controladas por los trabajadores. En aquellos sectores que tengan absolutamente garantizada su seguridad tanto en el traslado como en el lugar mismo de trabajo, hay que imponer que allí se produzcan también elementos útiles para enfrentar la crisis. Que todo lo que pueda ser reconvertido para hacer camas, respiradores o lo que sea posible, para enfrentar el virus se reconvierta, y se ponga a funcionar esos lugares de trabajo bajo control de los trabajadores.
Hay que luchar por la prohibición de los despidos, que las licencias sean pagas y se otorgue un subsidio a los informales y desempleados. Nacionalizar bajo control de los trabajadores toda fabrica que cierre o despida. Plata hay, el gobierno gastó 12.000 millones de dólares en ayuda a las empresas, los monopolios están con bolsillos que rebalsan, Luksic tiene él solo 15.000 millón de dólares. Hay que tocar esas fortunas y reorganizar la sociedad para salvar nuestras vidas. La CUT y los sindicatos tienen que llamar a un Paro de todos los sectores no esenciales hasta conquistar las medidas que necesitamos, porque nuestras vidas valen más que sus ganancias.