Este viernes los trabajadores brasileños protagonizarán una nueva jornada de movilizaciones contra los ataques de Temer. Las centrales sindicales aplazaron el paro general para fin de abril.
Viernes 31 de marzo de 2017 10:30
Aunque las centrales sindicales brasileñas se juntaron esta semana para posponer hasta fin de abril el paro general que estaba convocado para este viernes, los trabajadores saldrán a las calles en una nueva jornada de movilizaciones.
A los ataques que ya viene tratando de aprobar Temer, como la reforma del sistema jubilatorio y la ampliación de la tercerización laboral, se suma el anuncio de un recorte presupuestario por 19.000 millones de dólares. Este ajuste brutal, tiene el fin de reducir el déficit fiscal en medio de la peor recesión de la historia, con una caída de 3,6% en su economía durante 2016.
La movilización de este viernes se trata de la segunda demostración de fuerzas de los trabajadores en tan solo dos semanas, luego de la importante jornada de paros y movilizaciones del 15 de marzo. Ese día la huelga en el transporte paralizó las actividades en importantes ciudades como San Pablo o Curitiba, mientras que los trabajadores de la educación pararon en todo el país como inicio de un plan de lucha en el sector. A los paros se le sumaron importantes movilizaciones en las principales ciudades del país.
A pesar de que las centrales sindicales se negaron a llamar a una nueva jornada de paros para este viernes, algunos sindicatos y comisiones internas definieron hacer un llamado para convertir la jornada de marchas de este 31 de marzo en un nuevo día de paralizaciones. Fue el caso de la asamblea de educación de Contagem, en Minas Gerais, que ya se encuentra en huelga por sus propios reclamos, los trabajadores de la Universidad de San Pablo votaron una resolución hacia el paro y también discutieron entre los trabajadores del subterraneo de esa ciudad la necesidad de parar y exigir a las centrales una verdadera huelga general.
El enorme paro y las marchas del 15 de marzo mostraron que existe la fuerza social que puede derrotar el ajuste de Temer. Sin embargo las centrales sindicales prefirieron no aumentar el nivel de conflictividad social y posponer el paro nacional un mes más.
Centrales como la CUT vienen poniendo más expectativas en llevar la lucha de las calles hacia una futura candidatura de Lula en las elecciones presidenciales de 2018, que en derrotar los planes de ajuste de Temer. Esto en el marco de una profunda crisis tanto económica como política que ha venido degradando en extremo al gobierno golpista. A las denuncias acumuladas por el caso Lava Jato, se sumó el escándalo de la carne envenenada y adulterada, en acuerdo con el parido del presidente, mientras que la justicia comenzará la semana que viene un proceso que podría terminar con la desititución de Temer, y este jueves fue sentenciado a 15 años de prisión Eduardo Cunha, exjefe de la Cámara de diputados y miembro del partido de Temer.
Existen condiciones para frenar los ataques de Temer, y la jornada del 15 de marzo fue una muestra de la fuerza de los trabajadores. Se espera que las movilizaciones de este 31 de marzo vuelvan a mostrar esa fuerza en las calles.
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