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XVI CONGRESO DEL PTS. Lucha obrera, lucha política y tareas de los revolucionarios

Compartimos extractos de una de las intervenciones de Emilio Albamonte en el Congreso del PTS. A propósito de la lucha sindical y la lucha política.

Jueves 20 de abril de 2017 17:01

La separación entre lucha obrera -sindical o no- y lucha política es el medio que tiene la burguesía para dominar al movimiento obrero. ¡Qué más quiere la burguesía que los obreros sólo luchen por salario y que luego, como ciudadanos, voten por un candidato burgués y no construyan un partido de clase que una ambas cosas! Por eso el sindicalismo, como corriente, puede ser progresiva en algunos momentos, pero no puede serlo desde el punto de vista de los intereses históricos de la clase obrera.

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Por supuesto, no nos negamos a la lucha sindical, pero todo comunista tiene que saber que la lucha por el reparto de la renta nacional es una lucha burguesa. No es que esa lucha no sea importante, pero no libera al pueblo trabajador de la esclavitud. El historiador trotskista Milcíades Peña decía que el 50% de la renta nacional para los trabajadores es todo el logro que los trabajadores pudieron obtener durante 10 años de los primeros dos gobiernos del General Domingo Perón, que tenía matones y burócratas sindicales para lograr la separación de lo sindical de lo político. Durante esos años hubo muchas luchas obreras, pero el peronismo usaba esos burócratas para contenerlas y derrotarlas.

¿Por qué la burguesía reventó conquistas de la clase obrera, pero no liquidó los sindicatos? Por un lado, por la resistencia obrera, pero por otro porque el régimen burgués busca un interlocutor para negociar y dar lo que permite la relación de fuerzas.

En Argentina, por ejemplo, los burócratas sindicales de la CGT, a cambio de la plata para las obras sociales, han hecho un esfuerzo enorme para no llamar a ningún paro general durante 16 meses. ¿Pero de dónde salen las burocracias sindicales? Entre otras cosas, de las tendencias sindicalistas del proletariado. Por eso, o el proletariado supera las tendencias sindicalistas o siempre habrá burocracia sindical. Desde un programa sindicalista meramente no se la puede combatir.

El centrismo incorpora mucha de las cosas de los sindicalistas. Por ejemplo, cuando dice: “este es el momento de la lucha”. Pero no hay un momento para lucha y otro para construir un partido obrero. El momento de la lucha también es el momento para levantar un programa que lleve a construir un partido obrero. No se pueden separar la lucha política de la lucha obrera directa contra los patrones. Eso es lo más favorece a los patrones y sus políticos. Este es un problema muy importante porque las corrientes centristas también están sometidas a la presión del régimen burgués y la burocracia sindical. Cuando las masas avanzan por izquierda tienden a hablar de la revolución y cuando las masas son pasivas como ahora, tienden a plantear los mismos argumentos de los sindicalistas y la burocracia sindical.

En Argentina, Agustín Tosco fue un gran dirigente y referente del movimiento obrero en la década de los 60 y 70. Era combativo y democrático. Fue preso y torturado, pero no levantaba una política que combatía al régimen burgués. Por ejemplo, se opuso a una política de candidaturas obreras y terminó llamando a votar al peronismo en Córdoba, subordinándose a la política del Partido Comunista. Esa ideología sindicalista, si no se rompe, lleva a los obreros a actuar dentro del régimen.

El vedadero clasismo culmina luchando por un gobierno de trabajadores y no como los sindicalistas normales que - aunque no sean burócratas y por más combativos que sean –se declaran “abstemios” en política y luego votan o llaman a votar al “mal menor” entre los partidos de los explotadores.

El PTS interviene en la lucha de clases, en cada conflicto que asumen los explotados, pero con esto solo no alcanza: hay que destruir a las fuerzas de la burguesía políticamente. ¿Si no combatimos políticamente esta ideología en el movimiento obrero, cómo vamos a lograr hegemonía sobre los aliados de la clase obrera? ¿cómo vamos a crear las condiciones de ruptura con el capitalismo para que podamos tomar el poder e instaurar un gobierno de trabajadores y avanzar en el camino de la liquidación de la esclavitud asalariada? Un partido que no sabe luchar políticamente es un cuarto de partido, aunque seamos muy buenos en la lucha en las fábricas contra la burocracia. Por eso, tenemos que mostrar permanentemente la unidad entre lucha económica y política. Sin lucha política es imposible avanzar en construir una hegemonía en la clase obrera. A todos los obreros les tenemos que explicar que participamos de todas las luchas de los trabajadores, pero lo hacemos desde una perspectiva comunista.

Hoy la campaña por la reducción de las horas de trabajo y la jornada laboral de 6 horas es para empezar a plantear un método que lleva al comunismo, que es la liquidación progresiva del trabajo humano, uniendo y aprovechando las fuerzas productivas de los países centrales. Por eso la Teoría de la Revolución Permanente de León Trotsky plantea que la revolución puede comenzar en un país atrasado, continúa en el plano internacional y solo culmina a nivel mundial. Es decir, cuando países como E.E.U.U, Francia, Alemania planifiquen su fuerza productiva de conjunto, entonces el trabajo como esclavitud perecerá. No así la creatividad humana.