Ante la crisis terminal del gobierno de Dilma juegan la carta más valiosa.
Miércoles 16 de marzo de 2016 23:04
Lula asumirá como jefe de gabinete, un superministro. Con esto lo alejan que pueda ir preso por corrupción. Pero a su vez, y más importante, Lula será el verdadero poder dentro del gobierno. La jugada es riesgosa. Debe lidiar con una de las crisis capitalistas más profundas que haya vivido Brasil e intentar un plan de ajuste. Dilma fracasó.
¿Podrá Lula, con mayor prestigio entre los trabajadores y el pueblo pobre, aplicar un plan más “gradual”, que sea menos recesivo, menos brutal, pero igualmente de ajuste antiobrero? Dependerá del apoyo que reciba por un lado de los sindicatos y de la CUT (central sindical mayoritaria) y por otro de su aliado el PMDB y de la poderosa burguesía paulista, de la FIESP, para que le den un “respiro”. Se abre una situación nueva en el gigante de Sudamerica. Si Lula fracasa no hay Plan “B” a la vista. En la actual situación “Los trabajadores y la juventud pueden dar una salida por izquierda”.