En la tarde el martes Lula, Dilma y ministros del gobierno almorzaron juntos en el Palacio da Alvorada, residencia oficial de la presidencia, para debatir la crisis política que alcanza al gobierno.
Jueves 16 de julio de 2015
Durante el almuerzo, el ex presidente Lula, la presidenta Dilma y ministros, entre ellos Aloísio Mercadante (Casa Civil) y Edinho Silva (Comunicación Social, debatieron la crisis política que arrasa al gobierno federal y al PT.
A pesar de haber afirmado en una reciente entrevista que va a luchar “con uñas y dientes” para terminar su mandato, parece ser todavía bastante grande la preocupación de la cúpula del gobierno y de la dirección del PT, especialmente Lula, con la bajísima aprobación de Dilma y su gobierno.
En las últimas semanas, el ex presidente se ha reunido en San Pablo con dirigentes del propio PT y de partidos aliados para intentar trazar un plan para superar la crisis, algo que hasta entonces parecía no existir.
Entre los temas debatidos estuvieron las consecuencias de la operación Lava-Jato, que investiga el esquema de corrupción en Petrobrás. Este martes, la Policía Federal arrancó una nueva fase de la operación, en la que fueron realizadas búsquedas e incautaciones en las casas y oficinas del ex presidente y senador por el PTB, Fernando Collor, y figurones del PP, como el ex ministro de las Ciudades, Mário Negromonte, indicada por Dilma en su primer mandato.
Parte del esfuerzo debatido en la reunión va a ir en el sentido de intentar imprimir una agenda positiva, con la que el gobierno actuaría para retomar su prestigio anunciando acciones que se contrapongan a las malas noticias de los últimos meses. La idea no es nueva, pero no viene resultando desde hace algún tiempo.
Además de deslegitimar el discurso de Aécio Neves (PSDB) y de la derecha, el alarde que viene haciendo la dirección del PT contra el “golpismo” de la oposición de derecha sirve para contener las críticas y el descontento que surge en su propia base de apoyo. Dejar las críticas para otro momento y retomar la cohesión contra la derecha es una táctica antigua utilizada por gobiernos “reformistas” para contener los movimientos a la izquierda.
Aun que la idea de impeachment (destitución) circule por las declaraciones de cada vez más integrantes del PSDB e incluso del PMDB, existen todavía muchas diferencias sobre cómo llevarlo adelante.
Algunos integrantes de la oposición de derecha argumentan que derribar a Dilma ahora podría incluso favorecer a Lula. Según esa tesis, el ex presidente podría hacer oposición al gobierno que asumiese en medio de la profundización de la crisis y ser elegido sin mayores dificultades en 2018. De concreto hasta ahora tenemos solo el intento de Aécio de ocupar un espacio político de oposición al gobierno.
Lula habló en los últimos meses de Frente de Izquierda, “Grupo Brasil”, al lado de las direcciones de la Central Única de Trabajadores (CUT), Unión Nacional de Estudiantes (UNE) y Movimiento Sin Tierra (MST). El objetivo es claro: para cualquier proceso de reorganización y ruptura de los trabajadores a izquierda del PT, intentando hacer que el partido pague lo menos posible por la crisis del gobierno Dilma. Con la teoría de un supuesto “golpismo”, intenta cerrar la posibilidad de que exista una real alternativa a izquierda para los trabajadores y la juventud frente a la bancarrota de ese proyecto.
En este momento de mayor polarización social, los trabajadores y la juventud tenemos que estar muy atentos para no ser parte de las maniobras articuladas por las distintas alas de la burguesía nacional y sus partidos. Una alternativa de aquellos que luchan para que sean los patrones los que paguen la crisis se hace cada vez más necesaria.