El ex presidente del PRO participó de un programa televisivo en la noche de este lunes. El fin de semana había publicado una carta. Busca aprovechar el fracaso del Frente de Todos, pensando en las elecciones de 2023.
Martes 22 de marzo de 2022 08:50
El momento del Gobierno del Frente de Todos es tan malo, habiendo incumplido todas sus promesas electorales, que hasta le permite a la derecha macrista levantar cabeza. Es lo que genera el ajuste después del ajuste.
Es así como estos días vemos a Mauricio Macri volver con fuerza a la escena política.
Este lunes, el ex presidente participó de un programa televisivo en LN+, desde el cual aprovechó para disparar duro tanto contra el presidente Alberto Fernández, como contra la vicepresidenta, Cristina Kirchner.
"A Alberto Fernández no le cree nadie en el país, menos el mundo", dijo. Se refería a los anuncios para combatir la inflación, respecto de los cuales también dijo que ’’fue el no-discurso. Ha quedado en evidencia que unirse para agarrar el poder sin una gesta compartida, sin un modelo de país, sin un sueño compartido; termina en esto".
También dijo que Alberto Fernández “no sabe dónde está parado, no sabe a dónde tiene que ir, ni sabe cómo ir”.
En su misma participación televisiva, el ex presidente aprovechó para defender al FMI, que viene impulsando los planes de ajuste desde su Gobierno y los continúa con el actual. Claro que Macri tiene otra visión: "El mundo nos dio una mano de verdad. Quieren poner al préstamo como el culpable de todo. No vamos a creer más que el Fondo es el cuco. Es el espejo que muchos años los argentinos no quisimos mirar: es el espejo de los otros países que te dicen ’vos tenés que hacer lo mismo que nosotros y arremangarte para construir un país. No podés vivir de prestado y echándole la culpa a los demás".
Macri también consideró contradictorio que el actual Gobierno haya acudido al FMI: "El solo hecho de que ellos hayan tenido que pedir ayuda al fondo para empezar a ordenarse es un colapso cultural del populismo: tuvieron que reconocer que no se puede seguir con al fantasía de gastar lo que no se puede, emitir infinito y echarle la culpa a un enemigo que no existe".
El dirigente del PRO también apuntó sus cañones contra Cristina Kirchner: "Ella perdió contacto con la realidad hace mucho tiempo. Ella soñaba con pertenecer a una liga de países con gobiernos autoritarios y eso esta cayéndose a pedazos con la invasión criminal que ha hecho Putin en Ucrania. Su único objetivo volviendo al poder era lograr impunidad sobre la cantidad de zafarranchos que se le investigan y, secundario, torturarme a mí sistemáticamente. Y ve que eso no le ha funcionado".
Días atrás, el ex presidente había publicado también una carta, en la cual revindicaba el apoyo de Juntos por el Cambio al acuerdo con el FMI. Claro, si al fin y al cabo el Congreso Nacional legitimó la deuda ilegal que tomó su Gobierno.
La única verdad de fondo en todo esto, es que la derecha de Juntos por el Cambio aprovecha el fracaso del Frente de Todos, para intentar volver en 2023. Para eso, las políticas de ajuste (apoyadas estos dos años por el kirchnerismo, que ahora se separa solo buscando preservarse), fueron indispensables.
Leé la carta completa de Macri:
EVITAMOS EL DEFAULT
A pesar de la sucesión de muy malas noticias a las que nos tiene acostumbrados el gobierno, es para destacar como una muy buena la votación favorable que se alcanzó el jueves en el Congreso. Gracias al voto positivo de Juntos x el Cambio, que mostró una gran responsabilidad democrática y una fuerte unidad, evitamos el default. Al respecto hay para decir que el default no es un tema técnico que ocupa a los ministros. El default es, para usar comparaciones que se están usando ahora, una “bomba atómica económica”, una situación que dispara una sucesión de sanciones y restricciones que producen un enorme daño sobre la economía y la vida de los países. Evitar el default es evitar dolor, pobreza, sufrimiento.
Hubo dos claves para que se votara a favor. La primera fue la aceptación de retirar los considerandos falsos que había incluido el gobierno. En segundo lugar, la aceptación de desacoplar la aprobación del endeudamiento y el programa económico presentado por el Ejecutivo. Es decir, votamos el acuerdo pero no el plan al que consideramos insustancial y muy malo. En definitiva, la acción de Juntos x el Cambio logró no solo evitar el default sino que salga un mejor proyecto.
La votación también dejó al descubierto todas las fracturas que existen en la presidencia. Y eso también es bueno, porque ver las cosas como son es bueno. De manera insólita el gobierno encontró a su peor enemigo dentro del propio oficialismo. Esta lucha interna exhibe delante de todos los argentinos lo que siempre supimos, la pareja presidencial solo está unida por la mutua necesidad de alcanzar y mantener el poder, no por un proyecto, ni ideas, ni visiones. No hay ni plan ni lealtad, y mucho menos responsabilidad para gobernar.
Hay ahora una situación de emergencia en la economía argentina gravísima y amenazante. La inflación a la que el gobierno desatendió y hasta promovió durante dos años mientras postergaba con excusas un acuerdo inexorable con el FMI, es el resultado de sus innumerables medidas equivocadas y de su política de emisión monetaria irresponsable, tan tóxica como letal.
Y esa inflación crece de forma desbordante. En este contexto tan delicado el mensaje vacío de anuncios que el viernes hizo el presidente resultó irritante. El presidente no dijo casi nada pero dejó algunas cosas claras: no sabe dónde está, a dónde va, ni cómo ir.
Por muchas de estas cosas que quedan exhibidas cada día, asistimos por primera vez a una gigantesca derrota cultural del modelo populista, adicto a desordenar la macroeconomía, a la emisión infinita, a gastar el dinero que no tiene y a echar culpas a enemigos ficticios. El solo hecho de que estén obligados a algún tipo de orden económico es un indicador del tamaño de su colapso cultural. Como en la vida “chocarse contra la pared” nos obliga a admitir que las fantasías tienen límites, para la cultura populista es tener que aceptar que la realidad también existe para ellos, que no pueden inventar números, que los plazos tienen cumplirse y que la improvisación, la sarasa y el chapucerismo tarde o temprano tienen consecuencias reales.
La situación angustiante, la falta generalizada de esperanza en el mañana y el retroceso en todos los niveles, llevó a muchos argentinos a irse del país, a algunos a planear irse lo más pronto posible, y a otros -la mayoría que no quiere irse- a sentirse igual, desesperanzados, frustrados, enojados, hartos. Comparto muchos de sus sentimientos. Pero a pesar de todo yo mantengo mi optimismo. No soy optimista en el ahora, mi optimismo está adelante. Este gobierno muy pronto será un recuerdo, pasará, dejará su lugar a otros y será olvidado. Cuando eso suceda, de a poco las cosas se irán acomodando y empezaremos a estar mejor, un poco mejor, no mucho mejor, pero yendo hacia un destino correcto. Confío en los argentinos. El mundo aún nos está esperando.