Macron decretó tácitamente el "confinamiento" del país. Inmediatamente se anunció un despliegue de 100.000 policías y gendarmes para controlar a los infractores. Un nuevo tipo de medidas represivas para imponer "disciplina" combinadas con más y más garantías para las grandes empresas. Para los trabajadores, sólo palabras. ¡Tendrán que viajar "para ir a trabajar" y arriesgarse a la contaminación!
Lunes 16 de marzo de 2020 23:22
Foto: EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON
Aplazamiento de las reformas en curso, incluida la de pensiones, y la segunda ronda de las elecciones municipales, ayuda de 300 mil millones de euros para empresas con exención de impuestos, cierre del Espacio Schengen (los 26 países que abolieron las fronteras entre ellos, NdelT), restricción de viajes con posibles sanciones, multas. El discurso de Macron el 16 de marzo no careció de fuertes anuncios para combatir la propagación del Coronavirus. Sin embargo, en términos de medidas concretas, lo común volvió a escena: ¡Garantías para los patrones, nada concreto para los trabajadores! Se esperan detalles en la noche y en los próximos días.
"Estamos en guerra", repitió el presidente. "En una guerra sanitaria, por supuesto, pero el enemigo está allí. Invisible, esquivo" , dijo. "Ya no se permitirán reuniones al aire libre, ya no será posible encontrarse con amigos: se trata de limitar los contactos en la medida de lo posible más allá del hogar [...] en todo el territorio francés, sólo se podrá salir para hacer las compras básicas, respetar distancias, para atender enfermos, ir a trabajar. [...] Todas las empresas deben organizarse para facilitar el trabajo remoto. Y cuando eso no sea posible, tendrán que adaptar su organización" , indicó Macron, y agregó que "cualquier infracción será penalizada".
Fue Castaner, el Ministro del Interior, quien especificó los términos de esta cuarentena general que el Presidente decretó extraoficialmente. Las medidas serán acompañadas de “un sistema de control implementado por la policía. Se basará en puntos de control fijos, pero también en controles móviles, en las arterias principales y secundarias, en todo el territorio nacional. Movilizará a más de 100,000 policías y gendarmes", anunció. “Todas las personas deberían poder justificar sus movimientos. [...] Cualquier infracción será castigada con una multa de 38 euros, o hasta 135 euros", dijo.
Incapacidad para gestionar la crisis de salud ¡Todo para los grandes jefes, nada para los trabajadores!
Antes de esta declaración solemne a la nación, el discurso del gobierno y los representantes de LREM (La República en Marcha, el partido de Macron, NdelT) apuntaban a descargar la crisis sobre la clase trabajadora. El discurso de Macron no fue una excepción, e incluso se usa esta crisis como justificación de las medidas más drásticas. “Al desafiar estas medidas, no te estás protegiendo a ti mismo, pero tampoco estás protegiendo a los demás. Incluso si no tiene síntomas, podría poner en peligro la vida de sus seres queridos ", dijo el presidente.
Peor aún, mientras que el presidente se comprometió a ayudar al personal sanitario con máscaras y equipos para poder hacer frente a la crisis (¡todavía feliz!), la única medida concreta anunciada fue, para la región del Gran Este en el extremo noroeste del país, la ayuda "para trasladar a los pacientes en peor y reducir la congestión". Muy poca cosa siendo que la situación ya muestra un agotamiento del personal en las regiones más afectadas, particularmente en el Gran Este, y una escandalosa falta de equipo necesario, lo que abre la puerta a un escenario al estilo italiano en el que el personal médico tiene que elegir a quién tratar primero, debido a la afluencia de pacientes.
No se anunciaron contrataciones, no se dieron detalles sobre la producción de máscaras y materiales necesarios, ni se solicitó a la sanidad privada que apoyara el esfuerzo contra el VIDOC-19. Asimismo, el Presidente se ha limitado a una declaración solemne en apoyo de las personas más precarias, especificando que nadie se quedará "sin recursos". Aquí también nos quedamos a oscuras, sin que se anuncie, por ejemplo, la requisa de viviendas vacías para los sin techo, con o sin papeles (de inmigranción, NdelT), que están sobreexpuestos al Coronavirus en las calles. Finalmente, para todos los trabajadores obligados a seguir trabajando en sectores no esenciales, ¡nada concreto!
Por otra parte, "ninguna empresa será entregada al riesgo de quiebra" anunció el presidente. Así, nos enteramos de que se proporcionarán 300.000 millones de euros de ayuda, sea cual sea el tamaño de las empresas. Como si, al final, fuera posible poner a las pequeñas PYMES y a las multinacionales al mismo nivel. Se suspenden los impuestos, así como los costos salariales, el agua, el alquiler y las facturas de electricidad. Una generosidad reservada a las empresas, que no beneficiará a los trabajadores. Solemnemente, el Presidente ha especificado que "el Estado pagará", tanto en lo que se refiere a la atención sanitaria como al apoyo a las mayores empresas que, hasta ahora, han seguido manteniendo la producción y, por tanto, los beneficios, poniendo en peligro la vida de los trabajadores.
En este contexto, el discurso de Macron sólo confirma una cosa: ¡no debemos dejar que manejen la crisis! Es urgente exigir que los trabajadores de las fábricas "no esenciales" no tengan que arriesgar sus vidas, teniendo que producir bienes que hoy en día son inútiles, ¡más aún cuando la crisis sanitaria está poniendo nuestras vidas patas arriba! No debe permanecer en funcionamiento ni una sola fábrica de armas, ni fábricas de máquinas herramientas, ni todas las plantas aeronáuticas e industriales. Si algunas fábricas cierran, es algo bueno, pero en general, está relacionado con la caída de los pedidos, y esto no es en absoluto por razones de salud, y a menudo deja a los trabajadores temporales sin sus ingresos! ¡Debemos exigir que los salarios sean mantenidos al 100% por los empleadores y no por la seguridad social, especialmente en el caso de las grandes empresas! ¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!