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Red Internacional
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INTENTO DE ESTABILIZACION EN ARGELIA. Macron y Bouteflika buscan una salida a la crisis argelina

Frente a la movilización popular masiva que atraviesa el país desde el 24 de febrero, Bouteflika decidió no mantenerse como candidato para un quinto mandato presidencial. Esa decision, que aplaza las elecciones y prolonga su mandato actual, fue saludada con satisfacción por Emmanuel Macron. La crisis Argelina plantea un grave problema para el imperialismo francés en la región.

Jueves 14 de marzo de 2019 00:00

La crisis de los chalecos amarillos no es la unica crisis grave que cruza los pensamientos de los funcionarios del gobierno de Macron. Frente al movimiento argelino que ocupa las calles desde hace varias semanas y que marca un despertar de las masas argelinas después de 20 años de presidencia de Bouteflika, Macron se apuro a saludar y defender la decision del actual presidente de aplazar las próximas elecciones en el país. En la lógica de querer dividir y cooptar un sector del movimiento, el presidente anuncio también un conjunto de maniobras democratizantes (Conferencia Nacional para un Proyecto de Constitución, Comisión Electoral Independiente, Gobierno de Competencias Nacionales) que quieren minimizar el sector de las masas que rechaza no solamente a Bouteflika sino en general al regimen politico del FLN.

Durante su "gira" por África Oriental, Macron acogió con satisfacción el martes en Djibouti la decisión de Bouteflika no presentarse a un quinto mandato: "Saludo con satisfacción la decisión del Presidente Bouteflika, que abre una nueva página en la historia argelina". Una "nueva página" que significa sobre todo un intento de volver al orden bajo el pretexto de un llamado giro democrático, obviamente a sueldo de la burguesía nacional y del imperialismo francés. Consciente de los intereses que tiene Francia en el país, parte de sus principales proveedores de gas y petroleo, pero que también representa una base de estabilización de una región bajo el dominio colonial francés, llamo a una “transición en un tiempo razonable”, saludando a “la juventud argelina, que logro expresar sus esperanzas, su voluntad de cambio, así como el profesionalismo de las fuerzas de seguridad”.

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Como indicaron varios diarios franceses como Libération o Le Point, la cuestión argelina es una de las principales preocupaciones del gobierno francés. Antes mismo de su presentación como candidato, el palacio del Elysée mismo habia aprobado la quinta candidatura de Bouteflika. Un movimiento social como el que se desarolla actualmente podría llegar a cuestionar los intereses imperialistas franceses en la región. Las cuestiones democráticas están lejos de ser una preocupación para el Estado francés, siempre y cuando no afecten a las 500 empresas francesas ubicadas en Argelia, a los miles de millones - 6400 en 2014 - de exportaciones al país, y a los 2 mil millones de euros invertidos directamente en empresas locales y en importaciones de energía. Y que esto no conduce a otras aspiraciones revolucionarias en un momento en que el Estado francés está directamente desestabilizado por los chalecos amarillos.

Frente a la posición delicada del imperialismo francés y de la necesidad de no aparecer abiertamente como un pilar del regimen burocrático y moribundo de Bouteflika, la presencia de los chalecos amarillos perjudica el margen de maniobra del gobierno. Por su lado, el gobierno nacional argelino, a pesar de sus maniobras democratizantes, parece no lograr por el momento apaciguar el movimiento. Con un sector de mujeres y de la juventud estudiantil a la vanguardia, las ultimas movilizaciones estudiantiles denunciaban que “queríamos elecciones sin Bouteflika, terminamos con Bouteflika sin elecciones”, y como al conjunto del régimen. A pesar del tono tranquilizador de Macron, la caída del régimen argelino está lejos de satisfacer las aspiraciones de los trabajadores y los jóvenes, que este martes seguían en las calles de forma masiva.

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La burocracia sindical, principal escudo del gobierno

Si el régimen de Bouteflika ha sido capaz de resistir durante 20 años aplicando una política neoliberal y de ajuste dictada por las instituciones internacionales (FMI y Banco Mundial) y respondiendo a los intereses de las clases dominantes argelinas es porque su llegada al poder se produjo en una coyuntura muy favorable. Esto estuvo marcado por la doble derrota militar y política de los islamistas después de 7 años de guerra civil contra el Frente Islámico de Salvación, que permitió al FLN establecerse como "garante del orden y la estabilidad" entre las potencias imperialistas y las distintas fracciones de la burguesía tras el terror que sacudió al país durante los años noventa y la "década negra". A este consenso en torno al "hombre providencial", se sumaron los beneficios sin precedentes del petrolero, que le permitieron contener el descontento popular redistribuyendo las migajas de esta renta y llevando a cabo algunos proyectos de desarrollo de infraestructuras, gozando en particular del apoyo de los imperialismos francés y americano. Pero para garantizar esta estabilidad, era absolutamente necesario limitar más y más los derechos democráticos, por una parte, mediante la aniquilación cada vez mayor de la oposición política y, por otra, mediante la represión sistemática de todas las secciones sindicales combativas que no respondían directamente a las órdenes de la dirección de la Unión General de Trabajadores Argelinos (UGTA), principal sindicato aliado al gobierno y que llamo a votar Bouteflika.

El portavoz de la central sindical es su Secretario General, Sidi Said, que llamo directamente a dedicar uno de los congresos del sindicato al honor del fakhamatouhou ("su majestad") Bouteflika. La linea de colaboración es cada vez más abierta con el régimen, a pesar de la presión de ciertos sectores de la base. Hoy en día, esa burocracia sindical representa un aliado importante del gobierno para impedir que el movimiento obrero organizado entre como actor en la situación política nacional, jugando de esta manera un rol cómplice del imperialismo.

Las medidas que presento Bouteflika, muestran que el régimen intenta sobrevivir ante la ola de movilizaciones. Sin embargo, las movilizaciones siguen con la juventud en adelante para cuestionar el regimen en su conjunto.