Una bomba atómica se lanzó en San Antonio, la poderosa empresa Maersk anunció el cierre de la planta que levantó con el apoyo de la CORFO y dejará más de 1200 trabajadores en la calle.

Daniel Vargas Antofagasta, Chile
Miércoles 20 de junio de 2018
Desde Dinamarca se vino a instalar la empresa Maersk Container Industry, la cual vio un enorme negocio en el país. Levantar su segunda fábrica de producción de Containers Refrigerados (la primera es de fines de la década de los noventa y está ubicada en China) la que sería emplazada en Malvilla, comuna de San Antonio, con una inversión de $250 millones de dólares, inversión que sería aplaudida por empresarios y políticos nacionales, la cual comenzó a levantarse el año 2011.
Posteriormente, el año 2015 se firmó un acuerdo para facilitar la inversión y desarrollar proveedores a favor de Maersk entre el entonces vicepresidente ejecutivo de Corfo, Eduardo Bitran; el gerente general de la planta de Maersk Contaner Industry (MCIS), Brian Nielsen, y el ex Ministro de Economía, Luis Céspedes. Este acuerdo implicaría fortalecer el funcionamiento de la empresa.
Sin embargo este 14 de junio del 2018, los trabajadores fueron convocados por la empresa para enterarse de la voz del propio Gerente General, el danés Ronnie B. Jensen, que la empresa haría el cierre de su planta de contenedores dejando a 1200 familias en la calle y con un costo de cierre de $200 millones de dólares. Según Jensen “es una determinación necesaria, pero al mismo tiempo dolorosa. Y lamentamos profundamente los efectos que tiene para nuestros trabajadores y sus familias; muchos de ellos nos habían acompañado desde el inicio”.
Según la empresa “la decisión responde a la sobreproducción de contenedores en el mundo, en combinación con la dificultad permanente para obtener, a nivel regional, los proveedores de insumos esenciales para la fabricación de contenedores”. Es decir que el cierre sería a consecuencia de, por un lado, una sobreproducción mundial de containers debido a que las empresas navieras estarían extendiendo la vida de los contenedores, pero por otro se debería a los altos costos de los insumos para la producción y la dificultad de acceder a proveedores (debido, según el presidente del gremio de las Industrias Metalmecánicas, Juan Carlos Martinez, al cierre de la producción de planchas de metal en la CAP y a los cierres de MADECO e Indalum).
Finalmente les indicó que “estamos comprometidos con nuestras obligaciones contractuales y apreciamos el gran esfuerzo del equipo en estos seis años; primero en la construcción de la fábrica y luego en la fase de producción”.
AHORA: Momento exacto en que Ronnie Jensen, gerente de Maersk San Antonio anuncia el cierre "irreversible" de la planta que deja más de 1200 desempleados. pic.twitter.com/wozZTesaxJ
— Juan Olivares (@juanolivares9) 14 de junio de 2018
Las primeras reacciones
Las organizaciones sindicales, por su lado, declararon no tener claridad profunda de los reales motivos del cierre de la fábrica, por lo que han cuestionado la responsabilidad de la empresa, la cual habría echado a correr el rumor de que los motivos del cierre descansarían en la huelga de 15 días que enfrentó el año pasado la empresa con sus dos sindicatos por mejoras salariales.
El presidente del Sindicato N°2, Alejandro Villatoro, declaró, respecto de la noticia que “Fue balde de agua fría no nos esperábamos tan mala noticia sabíamos que la empresa no venía bien porque la producción había bajado pero no sabíamos que la decisión iba a ser tan drástica. Esperábamos un despido masivo de 300 o 400 trabajadores pero no el cierre total de la empresa”.
“Aquí el que sale más mermado son los trabajadores la empresa nunca dejó de ganar solamente que empezó a ganar menos” finalizó el dirigente.
Por otro lado, Carlos García, presidente del Sindicato N°1 manifestó que “no tenemos una explicación técnica que pudiera respaldar el hecho de si infringe sus propios códigos de ética ocultando información con una falta de respeto por los trabajadores chilenos, pero es impresentable”.
“Aquí se está afectando directa e indirectamente a cerca de 100 mil habitantes. Por qué digo esto, porque es algo que impacta a toda la población de San Antonio. Esto es un drama local y no sólo un conflicto de los 1.260 trabajadores que resultaron despedidos” según indicó García, quién, además, agregó que “estamos reuniendo todos los antecedentes para hacer un diagnóstico real del problema, pues no sólo se trata de qué es lo que va a hacer el sindicato. Nosotros queremos ir más allá. O sea, decirle al Estado que aquí hay un problema social y no un problema entre particulares”.
Este “problema social” del que habla el presidente del Sindicato N°1 alertó a políticos y autoridades, que de conjunto han planteado la necesidad de resguardar los derechos de los trabajadores, pero en ningún caso su derecho a conservar los puestos de trabajo, es decir, resguardando, sobre todas las cosas los derechos de la empresa Maersk.
Ricardo Lagos Weber, senador del Partido por la Democracia, indicó que “es inexplicable la actitud de la empresa. Mi solidaridad con los y las trabajadores y sus familias… Mi pregunta es, si ¿acaso había espacio para haber mantenido la presencia de Maersk en Chile, bajo condiciones laborales y una estructura distinta”, sin embargo continúa “entiendo que son decisiones soberanas de la empresa, pero también creo ver que el esfuerzo que se ha hecho en Chile para traer inversión extranjera, el esfuerzo que se hizo para que San Antonio se constituyera en un futuro Puerto a Gran Escala, y los esfuerzos que se hacen en nuestro país para contar con una institucionalidad laboral y judicial apropiada para la inversión extranjera”.
“Espero que tengamos más información, pero sobre todo que el cierre de Maersk implique asumir como corresponde, los derechos laborales de todos sus trabajadores” finalizó.
Por su parte, el diputado socialista, Marcelo Díaz, se limitó a declarar que “Maersk, empresa que llegó prometiendo miles de empleos y mejores condiciones laborales hoy despide abruptamente a todos sus trabajadores y cierra su fábrica”. A continuación planteó “nos interesa saber cuáles son las medidas que se pueden adoptar para paliar los efectos de la decisión del cierre de la empresa o cuál alternativa disponemos para dar con una solución para esas 1.200 familias que hoy han quedado completamente a la deriva”.
El alcalde de San Antonio, Omar Vera, señaló que se pondrán planes de contención “de los diferentes equipos municipales relacionados al área laboral”, y “se pondrá a disposición de los trabajadores y sus familias el respaldo profesional de la Secretaría de Planificación Comunal, a través de la Oficina de Desarrollo Económico; la Dirección de Desarrollo Comunitario, la Oficina Municipal de Intermediación Laboral, entre otras unidades”.
“Estamos en espera de que se abra ese espacio para que como municipio nos coloquemos a disposición de estos trabajadores y así contribuir e ayudar en términos de subsidios, reconversión y capacitación”.
A su vez, el diputado demócrata cristiano, Víctor Torres, señaló que “lo que hoy nos debe convocar es responder con celeridad a las demandas de las familias que hoy requieren apoyo con premura. Después habrá tiempo para evaluar nuestras políticas de atracción para la inversión extranjera” finalizó el parlamentario.
Por su parte, el senador de Renovación Nacional Andrés Allamand señaló "Es una pésima noticia y una demostración que cuando los conflictos laborales se manejan de mala manera, se generan conflictos negativos para todos" refiriéndose a la huelga que tuvo lugar el año pasado.
En este sentido, el senador continuó "los primeros afectados son los trabajadores, donde creo que fueron conducidos desde el punto de vista en que abordaron su negociación colectiva en forma muy irresponsable y se genera un tremendo problema social para San Antonio".
El gobierno también se puso en alerta. El Intendente de Valparaíso, Jorge Martínez señaló que el gobierno, a través de la Dirección del Trabajo y de la Secretaría Regional Ministerial del Trabajo y Previsión Social, resguardarán el respeto de los derechos de los trabajadores y dirigentes sindicales.
“Esto, porque el ministro (Nicolás Monckeberg) se comprometió a poner a disposición de los trabajadores desvinculados, todos los instrumentos de Sence relacionados con capacitación, reconversión e intermediación laboral con la prioridad que se requiere”.
El ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, inmediatamente al conocerse el cierre de la empresa declaró que “Nos parece también que es nuestra obligación como Gobierno darle totales garantías a los trabajadores que, a través de la Dirección del Trabajo, haremos respetar todos y cada uno de los derechos laborales que le corresponden a los trabajadores y dirigentes, porque en Chile las leyes están para cumplirse”.
“Por lo mismo me he contactado con el Director del Trabajo, a quien le he pedido que refuerce el servicio en Valparaíso para que esté plenamente disponible para cualquier requerimiento de los trabajadores en este trámite de finiquito” continuó.
En cuanto a las reuniones que ha sostenido con representantes de la empresa indicó que “Les pedí expresamente que me dieran las razones por las cuales ellos tomaron esta decisión. También le dije que nosotros no compartíamos como gobierno la forma como ellos habían dado a conocer la decisión de cerrar la empresa, porque sin previo aviso a ningún dirigente sindical, sin previo aviso a ningún ejecutivo de Chile y sin avisarle a ninguna autoridad de Gobierno, ellos toman la decisión de cerrar de la noche a la mañana la empresa, con el costo que ello significa. Les pedí explicaciones por cada una de las decisiones que fundamentaron este cierre y les exigí el estricto cumplimiento de todas las normas legales que hoy día rigen en Chile para que no se vulneren los derechos de los trabajadores”.
Ninguno de estos políticos está preocupado verdaderamente por las familias que perdieron su sustento. Les preocupa que esto abra mayores cuestionamientos y que termine despertando mayor descontento hacia los empresarios y sus gobernantes, quienes han puesto el derecho de las empresas a echar a las familias a la calle. Todos dicen querer apoyar a las familias pero dan por sentado, junto a los dirigentes sindicales, el cierre de la empresa y la pérdida de los puestos de trabajo. Hay que plantear una solución de fondo, para que no se sigan destruyendo puestos de trabajo por la sola avaricia empresarial. En este aspecto el rol cómplice de los dirigentes sindicales es parte de la tragedia de estos trabajadores.
El fantasma de la huelga
Ambos sindicatos negociaron con Maersk al mismo reclamando mejoras salariales y bonificaciones. Sobre esto Carlos García declaró que “Ambos sindicatos estamos en un plan y petitorio común, donde dejamos de lado las estrategias propias y hoy tenemos un eje central que significan beneficios para ambos, a fin de promover la igualdad”. “Esta es una compañía del primer mundo con salarios del tercer mundo. Hay metas inalcanzables y desconfianza en el modelo de producción. Los trabajadores evidencian que la empresa funciona con una política errática” acusó García.
Sin embargo, tras una serie de reuniones sin conseguir frutos favorables determinaron hacer efectiva la huelga por el 11 de octubre del 2017 con una marcha hacia las puertas de la empresa en donde fueron recibidos por la represión de carabineros, en respuesta los trabajadores organizaron una nueva movilización al día siguiente.
El día viernes 13 de octubre realizaron una marcha familiar con más de 1000 asistentes que recorrieron la ciudad de San Antonio, para retomar las actividades el lunes 16 de octubre, fecha en la que se repartieron por la comuna para captar la solidaridad de la población.
Esta ofensiva de los trabajadores obligó a sentar a la empresa, pero también trasladó el conflicto desde las calles a las salas de reuniones, quedando la base a la espera de lo que resolvieran los dirigentes mientras el tiempo transcurría a favor de la empresa. Así transcurrió desde el martes 17 al jueves 19, décimo día de la huelga.
El día 20 de octubre, los trabajadores perdieron la paciencia ante la intransigencia y volvieron a las calles manifestándose fuera de la empresa, siendo reprimidos por 2 carros lanza-aguas, carros lanza-gases y personal de Fuerzas Especiales, dejando un saldo de 11 detenidos, incluídos 2 dirigentes sindicales. Ese mismo día se filtrará en la prensa una supuesta oferta de la empresa que fue rápidamente desmentida como falsa por los sindicatos (según la información, aparecida en el diario El Lider, la empresa habría ofrecido un 15% de reajuste y algunos bonos, cuando en verdad solo ofertaba un 2,6%).
Ya para el 26 de octubre no estaban derrotados, sin embargo Carlos García dejaba ver un desgaste inicial “El ánimo no es el mejor, ya que no hemos obtenido nadalos trabajadores que se han unido a la huelga, ven mermados sus ingresos”. Motivo por el cual los sindicatos determinaron suspender la huelga y abrir nuevas negociaciones, con lo que la empresa retoma la iniciativa y saca definitivamente a los trabajadores de las calles.
Finalmente, el 31 de octubre se cerró la negociación con los trabajadores desgastados y los sindicatos divididos, y se determinó el regreso al trabajo. que los trabajadores retomarían sus funciones obteniendo una serie de bonificaciones, un reajuste de un 4% y un bono por término de negociación de $750.000 pesos.
Podemos concluir que la huelga de los trabajadores contó con diversos puntos muy progresivos. Primeramente el importante factor de negociar conjuntamente´y romper los márgenes por los cuales la ley separa a las organizaciones sindicales para mantenerlas divididas y débiles. Otro punto a destacar fueron los métodos combativos con los que pusieron el conflicto en la agenda, tanto por los cortes de calle como los enfrentamientos con Carabineros, como por las acciones que apuntaban a ganarse el favor de la comunidad con marchas y jornadas informativas.
Sin embargo esta fuerza y determinación que mostró la base no bastó para quebrar la mano de Maersk, pues sus propios dirigentes confiaron más en su capacidad de negociación, en el lobby con el gobierno y autoridades,para terminar claudicando ante la empresa desmoralizando, finalmente, a los trabajadores. Con este mismo espíritu de confianza en las leyes e instituciones marcarán la claudicación de los dirigentes ante los despidos.
Impotencia y claudicación: el rol de los dirigentes sindicales
Así como en la resolución del proceso de negociación colectiva, ambas dirigencias sindicales han renunciado a enfrentar a la empresa. Cuestionan correctamente la explotación y el abuso de los empresarios y exigen una respuesta política del gobierno, pero dejan entrever que confían mayormente en que funciones las instituciones y que los políticos resuelvan la situación.
Villatoro, por un lado, interpeló a la empresa por los incumplimientos de las expectativas que instaló al establecerse en la zona, reclama que la empresa “no cumplió lo que prometió y tampoco hizo lo que había anunciado. No le cumplió ni a los trabajadores, ni tampoco a la provincia, ni a la comuna y mucho menos al país, entonces, es un asunto mucho más macro. Durante todos los años que estuvo operando la empresa en esta zona, había amenazas de parte de ellos de que podían cerrar. Nosotros visualizábamos la posibilidad de que podría ocurrir una reducción de personal, pero no imaginábamos que se trataba de un cierre total y de forma tan abrupta”.
“De hecho hasta la semana pasada estábamos haciendo mejoras de estaciones de trabajo que además eran inseguras para nuestra gente. Y esto era una realidad y la comunidad tiene que entender y saber que el nombre Maersk, la cara visible de Maersk, es pura fachada nada más. Al interior de la empresa ocurren otras situaciones que son mucho más agravantes.” continuó el dirigente.
“Nosotros creemos que el cierre era evitable. Aquí no pasa por un tema de que los trabajadores hayan desempeñado mal su labor, sino que pasa efectivamente porque la empresa no fue competitiva en el mercado internacional, no supo hacer los negocios que eran parte fundamental de esta empresa productiva es que tiene que tener clientes para venderles su producción, porque si no somos capaces de eso, todo lo bueno que hagamos no repercute en nada”.
“Así que, la empresa hoy día está tratando de echarle la culpa a las organizaciones sindicales, con un proceso de negociación colectiva recién pasado, culpando a los trabajadores por su incompetencia o la maquinaria, aunque cuando nace esta empresa todo quedó mal diseñado, entonces ya no es un tema de los trabajadores sino que un tema de diseño y desde ahí se empiezan a implementar mejoras”, afirmó.
“Nosotros ahora tenemos reunión con nuestro abogado y estaremos todo el día con tema de la documentación del actuar mediante acciones legales y hoy día a las seis de la tarde tenemos Asamblea General respecto a esta situación y tenemos que ver los caminos que vamos a seguir… haremos todos los esfuerzos para que la comunidad entienda que no fue por una necesidad de que los trabajadores eran malos, porque nosotros manifestamos nuestro legítimo derecho a huelga y no se trata de que los sindicatos hiciera esto y esto otro, sino que se trata de que la empresa no cumplía las leyes laborales y aquí en Chile, y en San Antonio, nadie hace nada”.
Es decir que esperarán que opere la legislación y que la empresa pague a los trabajadores bajo la fiscalización del gobierno. Sin embargo algo novedoso que introduce Villatoro es en relación a la autogestión de la empresa al plantear el llamado al Estado a “hacerse cargo, que diga que esta empresa es sustentable y se haga un cooperativismo o autogestión.”. Pero esto requerirá dar una pelea mayor como lo han dado otros trabajadores que han luchado por conservar sus puestos de trabajo ante los cierres de empresas, como la histórica fábrica en Neuquén, Argentina, FaSinPat (ex-Zanón).
Por otro lado, el presidente del sindicato N°1, Carlos García, manifestó que “Probablemente en Europa se hubiera dado un trato bastante más decente, más coherente, más culto, en el sentido de permitir la responsabilidad social que corresponde en este tipo de situaciones y no avisarle al trabajador a última hora que ya no tiene su fuente laboral y que se las arregle como pueda”.
En este sentido García da a entender que requerirán una mayor intervención pública al declarar que “Nosotros queremos ir más allá. O sea, decirle al Estado que aquí hay un problema social y no un problema entre particulares” y critica la reconversión propuesta por las al reclamar que “Con el Sence los únicos beneficiados son quienes profitan de ese tipo de capacitación. Si bien el trabajador puede tener algún tipo de beneficio en términos de conocimiento, con eso no es posible en el día a día solventar los problemas económicos que esta situación genera a una cantidad enorme de gente”, finalizó García.
Expropiación sin pago de las empresas que cierren o despidan
El cierre de la empresa es, por ahora, un hecho. Ni políticos, ni autoridades, ni los dirigentes sindicales cuestionan más profundamente la crítica situación que viven los trabajadores. Proponen diversas medidas parches que dejarán impune a la patronal que abandona a su suerte a 1200 familias, sin embargo ninguno propone una medida que le de un horizonte a los trabajadores para defenderse de los despidos.
El gobierno, por otro lado, plantea evaluar alternativas para que enfrentar “de buena manera” la cesantía mediante la reconversión de los trabajadores, pero ¿saben a caso los parlamentarios y los gerentes lo que es enfrentarse a la cesantía? La forma de enfrentar la cesantía es resguardando los puestos de trabajo, pero esto significaría meterse con los intereses de una patronal imperialista como lo es Maersk.
Por lo mismo, primeramente, hay que ponerse a disposición de defender los puestos de trabajo y organizar esta resistencia, cosa que los dirigentes han dejado a un lado para organizar los pagos de finiquitos y apagar la indignación de quienes quedan sin trabajo. Esta resistencia podría despertar esa fuerza y combatividad con la que durante 15 días volvieron locos a Maersk.
Esa fuerza que cortó calles, que enfrentó a Carabineros, hoy se traga los más de 1000 despidos mientras los dirigentes agachan la cabeza, pues enfrentar a la empresa es una batalla de mayor envergadura.
Desde esta columna lamentamos la situación que viven estas familias. En la ciudad de Antofagasta también hemos visto la perdida de miles de puestos de trabajo, sin embargo hemos buscado formas de resistir estos ataques y no quedarnos de brazos cruzados. Levantamos junto a más trabajadores una coordinadora que permita reunir a los trabajadores que vengan peleando para que no den luchas dispersas e impulsando un fondo de lucha para que la lucha no decaiga por falta de recursos.
Ahora que los ojos del país están puestos en la comuna de San Antonio, puede asomarse una luz si los trabajadores toman esta defensa de sus puestos de trabajo en sus propias manos, superando la división entre sindicatos y retomando los métodos con los que sentaron a la empresa, de este modo pueden ser un ejemplo de resistencia que despierte la solidaridad de trabajadores de otras latitudes que den más fuerza para luchar y pasar de la resistencia a la ofensiva, tomando, entonces, la propia empresa a producir, siguiendo el ejemplo de las fábricas recuperadas en Argentina.