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Red Internacional
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#NiUnaMenos. Maestras llaman a movilizarse este 25 de noviembre

Ser mujer en este país significa vivir un sinfín de atrocidades a diario desde que somos niñas.

Jueves 10 de noviembre de 2016

La ONU dio a conocer que México se encuentra entre los 25 países más peligrosos para ser mujer, ya que se reportan 7 feminicidios y 40 denuncias de violación por día, sólo contando los casos que salen a la luz pública o son denunciados. Así mismo, su informe señala que la inmensa mayoría de los casos queda en la impunidad pues no tienen ninguna solución satisfactoria.

La Ciudad de México sigue siendo una de las entidades del país con mayores tasas de explotación sexual y trata de personas. Según la Fiscalía Especial para los delitos de Violencia contra las Mujeres, son registrados oficialmente más de una centena de casos de esclavitud sexual en la ciudad, sin mencionar aquellos casos que no se denuncian.

Desde que salimos de nuestras casas lo hacemos con miedo de ser violentadas, acosadas o secuestradas; pero ni el acoso ni la esclavitud sexual, son la peor de nuestras pesadillas. La sombra del feminicidio se ha extendido tanto en el país que cada 3 horas una mujer es asesinada. Lo que no se visibiliza es la responsabilidad y asociación de la policía y el gobierno en el feminicidio y la trata, sea por asociación directa o por omisión.

La violencia de género también se expresa porque somos el 70% de quienes ocupamos los trabajos más precarios, al pagarnos menos con respecto a los varones y al obligarnos a trabajar bajo la subcontratación; hechos que violentan nuestro derecho a la Igualdad ante la ley, garantizado por el artículo 4° de la constitución mexicana; sin embargo la brecha de desigualdad social sigue siendo un hecho hoy en día; lo que demuestra que las leyes son letra muerta para los mismos que las promulgan, excepto cuando son leyes que debe cumplir el pueblo.

Miles de mujeres, como las maestras, salimos cada día de madrugada hacia trabajos en semi-esclavitud. Estas condiciones son brutales. Las escuelas se han convertido en “dictaduras”, producto de la Reforma Educativa; donde no podemos mostrar nuestra inconformidad sin el riesgo de ser sancionadas, sufrimos hostigamiento laboral y represión, obligándonos a pagar el costo social junto a los padres por todas las carencias de las escuelas. Ahora nos están despidiendo por miles, gracias a las evaluaciones punitivas y por habernos atrevido a luchar.

Las mujeres somos motor y protagonistas de la lucha por nuestras reivindicaciones: somos las primeras en alzar la voz contra los abusos de los patrones y las injurias del gobierno, somos las primeras que pedimos justicia e igualdad. Ejemplos hay muchos: las jornaleras de San Quintín, las obreras de la maquila en Ciudad Juárez que levantaron la voz contra los salarios de miseria y el acoso sexual y laboral de que eran objeto; las trabajadoras de intendencia del Instituto de Educación Media Superior (IEMS) que actualmente siguen luchando contra el ’’outsourcing’’ (contratos por intermediarios sin derechos laborales) y las amenazas de cárcel por parte del gobierno de la CDMX. Y por supuesto las valientes maestras que estamos luchando no sólo contra la punitiva reforma educativa, sino por educación pública y gratuita para las nuevas generaciones.

Nos sobran los motivos y la rabia; por eso nos organizamos y queremos ganar la calle codo a codo con las mujeres más oprimidas y explotadas de este mundo. Para dejar claro que no nos van a frenar, pelearemos en defensa de todos nuestros derechos.

Los abusos sexuales, los feminicidios y las múltiples situaciones de opresión, discriminación, degradación y subordinación que vivimos a diario tienen un origen histórico. Así como tuvieron un principio, pueden tener un final. Por eso invitamos a todas nuestras compañeras maestras, a las madres de familia, a las trabajadoras de todos los gremios, a las amas de casa y a toda mujer que busque ponerle fin a la opresión y a los tratos crueles, violentos y desiguales a movilizarse este 25 de noviembre a las 5 p.m. del Ángel de la Independencia al Zócalo; estaremos acompañadas y respaldadas por la Organización "Pan y Rosas" de México; así como a construir un amplio movimiento que repudie en las calles cualquier expresión de violencia hacia nosotras. Gritemos al unísono: ¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos! Porque si tocan a una, ¡nos organizamos miles!