La insignificante aprobación a Bachelet del 15%, a la Nueva Mayoría del 8% y a la derecha del 10% en la última encuesta CEP contrasta con la masiva movilización por NO+AFP de este domingo 21, con más de 1 millón en las calles. Este contraste es el secreto de aquellos resultados.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Lunes 22 de agosto de 2016
CEP: resultados y explicaciones
La encuesta registró los muchos rechazos e impugnaciones que surcan todo Chile. El 68% a la mala o muy mala la situación política. El 80% afirmando que bastantes o casi todos los políticos están involucrados en actos de corrupción. El apoyo a Bachelet es de apenas 15%, a la Nueva Mayoría de solo 8%, a la derecha de solamente 10%. El 62% no sabe quién sería su candidato en las elecciones presidenciales. Los apoyos a los candidatos actuales es igual de insignificante: el más alto a Piñera con solo 14%. Fue noticia que en las menciones espontáneas apareciera un personaje de los Transformers, Optimus Prime.
Destaca que entre los que más aprobación encuentran, están quienes se ven como más alejados de la casta tradicional: Alejandro Guillier con 44%, Boric con 37%, Giorgio Jackson con 36%. No están lejos igual las figuras tradicionales: Piñera con 37%, Lagos con 35%, Ossandon con 31%.
El gran partido mediático del conjunto del régimen, además de vocero de la derecha y los empresarios, en la voz de El Mercurio, acusó el impacto escribiendo que “el clima de desconfianza y malestar instalado en el país ha tenido una nueva expresión en la encuesta CEP conocida el viernes. Los números hablan de una ciudadanía molesta, que expresa brutalmente ese enojo en su juicio sobre el desempeño del Gobierno”. Destaca que “dicho cuestionamiento arrastra a todo el sistema político, incluidos parlamentarios y coaliciones, y se evidencia también en la evaluación de las principales figuras públicas”. Y agrega una alerta: “da cuenta no solo del fracaso de la actual administración en su afán por concretar reformas que la mayoría rechaza, sino que también de la incapacidad de la centroderecha para lograr perfilarse como oposición popular a un gobierno impopular”.
La derecha, como si no fuera parte de este amplio, profundo y persistente rechazo, habló de los “patéticos” resultados del Gobierno y del mal rumbo de sus reformas. El Gobierno tapando el solo con un dedo dijo en palabras de su vocero Marcelo Díaz que "a veces el ruido político invisibiliza los logros", y de su Ministro del Interior Fernández que “la gran encuesta son las elecciones”. Bachelet, como si nada pasara aclaró que “como presidenta no voy a aflojar”
Ni ruido político, ni rechazo a la necesidad de reformas (aunque si a este vino aguado que sirvió la Nueva Mayoría), sino, un choque de intereses.
Manifestación política masiva
La segunda marcha por NO+AFP, la primera fue el 24 de julio, y un cacerolazo el 10 de agosto, fue nuevamente masiva, con más de un millón marchando por todo el país, en más de 50 ciudades y 250 comunas.
Fue una manifestación política masiva, que congrega el repudio a otra de las herencias de la dictadura que conservaron y profundizaron la Concertación, la derecha y la Nueva Mayoría, y así, a todos los guardianes del régimen. Desde el 2011, con flujos y reflujos, la política volvió a las calles, y desde las calles se les impugna.
Pero hay algo más. Como planteamos desde estas páginas, el movimiento por NO+AFP parece estar haciendo de puente para la entrada de la clase trabajadora. Aunque aún de forma dispersa, de manera creciente. En esta ocasión, la movilización fue acompañada de un paro de 10 minutos del Transantiago, y de uno de 2 horas de los portuarios del Bío Bío. Distintas organizaciones sindicales emitieron declaraciones, como la CTC (Confederación de Trabajadores del Cobre), la Constramet, la Unión Minera de Chile, la FESIR (Federación Nacional de Sindicatos del Retail ). La agrupación Alternativa Obrera llamó a que los trabajadores marcharan junto a sus sindicatos. En Concepción, habrían marchado columnas de más de 50 sindicatos. Y la próxima convocatoria es ya a un Paro Nacional, para el 4 de noviembre.
Esta fuerza que se pone en marcha abre posibilidades y límites. Ante el llamado a un “gran acuerdo nacional” de Bachelet, algunos voceros, como el presidente de la Confusam Esteban Maturana, planteó que "el problema de las pensiones se resuelve efectivamente a través de un acuerdo nacional, pero ello exige que el actor principal esté presente y sentado en la mesa, y ese actor son las trabajadoras y los trabajadores”.
La realidad es que no hay acuerdo nacional posible, son intereses opuestos y en choque. El sistema privado de pensiones, como ya dijeron los defensores del “modelo” es una de sus columnas vertebrales, que defenderán con uñas y dientes, o engaños, como estas mesas para acuerdos nacionales, imposibles. El fin de las AFP solo podrá imponerse con los métodos de la lucha de clases, y una política de los trabajadores independiente de todas las variantes patronales. Con la impunidad patronal que reina en cada lugar de trabajo, el llamado a paro nacional hay que prepararlo con asambleas de base que se contraponga a las persecuciones anti-sindicales de los empresarios. Y ante las trampas que sembrarán en este camino, poner en pie un partido revolucionario de la clase trabajadora para enfrentarlas a su vez. La crisis política que reflejó la encuesta CEP, y que tiene su secreto en este choque de intereses que se expresa en esta manifestación política callejera, lo plantea también.
Crisis y nuevas expresiones políticas
La otra novedad de la encuesta CEP fue la alta valoración de las nuevas figuras políticas como Gabriel Boric y Giorgio Jackson, que aceleraron los pasos para la constitución de una nueva fuerza política, un “frente amplio” como vienen enunciando. Es así que realizaron un encuentro en el Hotel Fundador que agrupó a Revolución Democrática (de Jackson), Convergencia Autonomista (de Boric), Izquierda Libertaria, Convergencia de Izquierdas, Nueva Democracia (de Cristian Cuevas) y el Partido Humanista. Aún incipiente, ya se habla en términos de participación, transparencia, sustentabilidad, igualdad, no discriminación; incluso, esto en palabras de Boric, de “levantar una alternativa socialista en Chile que convoque más allá de los convencidos de siempre”. Rechazó cualquier negociación con la Nueva Mayoría. Incluso con algunas de sus figuras que se distancian como Aguiló y Navarro por aclarar que lo hacen pero apoyando a Bachelet y sus reformas. Y también de Marco Enríquez- Ominami (MEO) por sus implicaciones en las investigaciones de corrupción en el caso SQM.
El choque de intereses en curso, que irrumpe a la superficie en ocasiones, como con las movilizaciones por NO+AFP, necesita una organización para la lucha de clases, un partido revolucionario de la clase trabajadora. Mientras tanto, se trata de pasar de las palabras a los hechos. Las organizaciones políticas que impulsan esta nueva fuerza política en formación, ¿llamarán a la paralización de las Universidades que dirigen, como Revolución Democrática en la USACH, por ejemplo?, ¿Qué dirán más allá del rechazo al perfeccionamiento al actual sistema privado de pensiones, sobre el acuerdo nacional que pretende Bachelet?
La manifestación política masiva contra las AFP, volvió a sacar a la superficie el choque de intereses que atraviesa a Chile.