Manual para mujeres de la limpieza es una compilación de relatos basados en la vida de Lucia Berlin que exceden lo concreto de sus experiencias y se convierten en un manual de supervivencia para personas asalariadas
Clara Mallo Madrid | @ClaraMallo
Viernes 14 de octubre de 2016
Lucia Berlin (1936 – 2004) empezó escribir desde muy joven, pero a publicar muy tarde. Publicó toda su obra, seis libros de relatos, entre las décadas de los ‘60 y ‘80, todos ellos en pequeñas editoriales. Su compilación de relatos A Manual for Cleaning Ladies (Manual para mujeres de la limpieza) se publicó por primera vez en 1977. En 1991, Homesik, una selección de sus historias, logró el American Book Award, uno de los premios literarios más populares en Estados Unidos, sin embargo, nunca llegó a conectar con el gran público y terminó cayendo en el olvido. Los lectores hispanohablantes descubrimos tardíamente a Berlin. En 2016 se publica su primer libro en castellano, Manual para mujeres de la limpieza (Alfaguara), que ha tenido ya un enorme éxito.
La autora tiene una vida de esas que tanto gustan a las editoriales y productoras. Vidas que, como la de músicos country como Dave Van Ronk o los autores de la generación beat como Kerouac, han estado lejos del ideal de escritor, músico o poeta de éxito. Vidas marcadas por relaciones sentimentales poco convencionales, el consumo de drogas y alcohol. Experiencias más relacionadas con los barrios marginales, trabajos precarios y ambientes decadentes que con la voluntad de triunfar profesionalmente o formar una familia.
Lucia Berlin ha sido definida por la crítica como una de esas autoras "malditas". Su éxito literario tardío hizo que su vida se centrara en algo más parecido a la supervivencia. Ella nació en Juneau, Alaska, en 1936 y hasta su muerte en 2004 en la ciudad de Los Ángeles vivió en distintos lugares de Estados Unidos, México y Chile. Esta itinerancia le brindó a Berlin incontables vivencias que veremos reflejadas en sus relatos. A los treinta y dos años tenía cuatro hijos y estando divorciada tuvo que dedicar todo su esfuerzo para sacarlos adelante.
Trabajó limpiando casas, fue profesora en una cárcel y se empleó como enfermera en urgencias, recepcionista en hospitales y telefonista. No creció en una de las mejores familias. Su madre la odiaba, le tenía una gran envidia a ella y a su hermana, como cuenta en uno de sus relatos, Mamá. En lo que respecta a su vida sentimental, sus experiencias no fueron las mejores. No acató la norma y su vida estuvo marcada por los divorcios: tuvo tres maridos y con todos terminó de modo infeliz. Tuvo cuatro hijos e infinidad de problemas con el alcohol.
Si no conociéramos su vida podríamos imaginar a Lucia como una de esas escritoras snob con apartamento en Nueva York y sus relatos no perderían ninguna fuerza. Sus pequeños relatos por sí mismos vibran. Aunque la vida de Berlin impregna a los personajes y escenarios de estas historias, no necesitamos que alguien nos diga que ocurrieron de verdad, que los personajes formaron parte de la vida de Berlin. Pero la verdad es que lo que cuenta, nos atrapa, conecta con nosotros. Historias normales, sensacionales para editoriales, no son más que reales para tantos y tantas. Que un éxito de ventas como es hoy Lucia Berlin tuviese que limpiar apartamentos de otros para sobrevivir es un hecho sensacional para un editor, pero el lector lo puede sentir más cercano, de ahí el éxito de Manual para mujeres de la limpieza.
Lucía Berlin es dueña de su propia biografía y nos relata su vida sin drama. Consigue naturalizar lo que los críticos definen como "pura miseria". En Manual para mujeres de la limpieza Berlin nos presenta episodios de amores y grandes desamores, vidas atrapadas por la droga y el alcohol, desprecios. Berlin evita el sentimentalismo, algo que no le resulta difícil, logrando con ello que las emociones lleguen hasta muy adentro. La espontaneidad de Berlin nos acerca, no tanto por lo que cuenta sino cómo lo cuenta. Escribió sus historias no porque creyese que fueran particulares sino simplemente porque eran las suyas.
En el capítulo que da nombre al libro, Manual para mujeres de la limpieza, Lucia Berlin presenta una especie de decálogo de la supervivencia. Un decálogo para aquellas mujeres de la limpieza que siempre están en el punto de mira de las señoras que las contratan, cuestionadas, observadas y juzgadas. Pero al fin y al cabo se convierte en un decálogo universal que muestra cómo las relaciones que se establecen no son siempre lo que aparentan. En éste y otros relatos, Berlin nos muestra lo que hay bajo la superficie, algo poco amable, y el hecho es que Berlin lo hace desde su punto de vista, el de la mujer de la limpieza.