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Red Internacional
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Pueblos Originarios. MapuHuala

Semblanza de María Isabel, mujer mapuche cuyo hijo Facundo Jones Huala permanece detenido en Esquel de forma ilegal y haciendo huelga de hambre.

Chuzo González Quintana Abogado integrante de la APDH

Sábado 19 de agosto de 2017

Conocí a María Isabel Huala una mañana de enero en Esquel, provincia de Chubut. Y ¿cuándo no? en una cárcel. Esta vez, allí, detrás de los muros que el huinca construyó para encerrar a los hombres libres, estaba uno de sus hombres.

El menor de los cuatro weichafes que ha criado esta mujer, Nicolás Huala, estaba preso. Tenía apenas 18 años recién cumplidos y estaba preso.

No era su primera vez. Tampoco era la primera vez de Isabel pidiendo con toda la fuerza de la mapu, la libertad de uno de sus hombres libres. Facundo, Fernando, Fausto y Nicolás conocen la prisión del huinca, conocen las balas que compra el usurpador y que dejan marcas de la lucha en sus curtidos cuerpos de weichafes.

Isabel fue la nodriza que alimentó esos cuerpos que hoy se entregan sin claudicaciones en una lucha que tiene un horizonte tan gigante como la misma Cordillera. Ésa que me servía de contexto paisajista aquella mañana
en que le dí mi primer abrazo.

Yo venía sin dormir, había pasado la noche en vela en El Maitén asistiendo a siete hermanos presos y torturados en los mugrientos calabozos de una ciudad Benettoniana.

Me miró a los ojos, me apretó la mano. “Chaltumay lamien”, me dijo.

Yo me quedé en Esquel hasta que el último de los presos recuperó su libertad.
Sabía que volvería a ver MapuHuala, nodriza que alimentó a los hijos de la tierra.

Cada vez que la recuerdo dan ganas de comerme su dolor.

*El autor denunció al Estado argentino ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por violación a los derechos humanos contra el pueblo mapuche. Vive en Córdoba