Este lunes 12 de febrero se llevó a cabo una manifestación de la CNTE oponiéndose al Congreso organizado por el SNTE, el cual no refleja para nada la voluntad de la mayoría de los maestros. La marcha llegó hasta la Segob donde la Coordinadora no recibió ninguna respuesta a pesar de las promesas.
Martes 13 de febrero de 2018
La marcha central de la CNTE se realizó en el marco del inicio del VII Congreso NacionalExtraordinario del SNTE, que se está llevando a cabo en Puerto Vallarta, Jalisco. Cientos de maestros de Chiapas, Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Guanajuato, CDMX, Estado de México, Durango, Veracruz y Tlaxcala se movilizaron de la sede nacional del sindicato a la Secretaría de Gobernación.
En el recorrido se escucharon consignas que denunciaban al congreso charro y la Reforma Educativa. El objetivo de la marcha era abrir una mesa de negociación con la Segob, pero no se consiguió, ya que dicha secretaría nunca abrió sus puertas al magisterio disidente, y ni siquiera se tomó la molestia de dar algún tipo de mensaje oficial a las peticiones de los manifestantes que se encontraban afuera.
La cerrazón del gobierno produjo que los maestros de la Coordinadora comenzaran a golpear y empujar las vallas metálicas que impiden el paso al edificio, exigiendo que dieran entrada a la comisión de negociación, pero ni así la institución contestó. Hizo oídos sordos a las necesidades de los trabajadores de la educación, mostrando que no tiene el más mínimo interés por dialogar ni dar salidas pacíficas al conflicto. De hecho la única respuesta que dio fue arrojar gas pimienta.
¿Qué hacer?
La cerrazón de las autoridades es expresión de la política del gobierno para avanzar sobre los derechos laborales de los maestros y sobre la educación pública, sin otorgar ningún tipo de concesión. Para eso se apoyan en los charros, sólo que ahora ese avance estará respaldado por la Ley de Seguridad Interior, la cual profundiza la militarización del país y da manga ancha al Estado para aplicar el uso desmedido de la fuerza.
En el mitin al final de la jornada, un miembro de la Dirección Política Nacional de la CNTE explicó que ir a la Segob a exigir una mesa de diálogo, respondía a una promesa del anterior secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, de reanudar las mesas de negociación una vez iniciadas las clases. Mesas por las que, dijo aquel dirigente, “esperamos pacientemente”. Para nosotros esto demuestra, una vez más, que no podemos depositar ninguna confianza en el gobierno.
Las experiencias del 2013 y del 2016 mostraron la impotencia de poner en el centro de los objetivos de la lucha la instalación de una mesa de negociación con el gobierno, y eso se confirma hoy.
Por ello se vuelve indispensable un cambio en la estrategia de lucha, centrada en generar una correlación de fuerzas favorable al magisterio, pues sólo por la fuerza se podrán imponer las demandas, dejando en segundo plano la posibilidad o no de una mesa de diálogo.
En esa perspectiva, se muestra la necesidad de una dirección capaz de organizar y darle un cauce independiente y combativo al profundo descontento que existe entre las bases magisteriales, descontento expresado durante todo el proceso de preparación del Congreso Nacional del SNTE, tanto contra la Reforma Educativa como contra los charros.
Los maestros combativos necesitamos agruparnos en torno a una política de impulso a la unidad de nuestras filas y con otros sectores de trabajadores, para enfrentar la represión, para luchar consecuentemente por la recuperación de nuestro sindicato, por echar abajo la reforma educativa y todos los planes del gobierno y la patronal en nuestra contra, para defender y mejorar la educación pública, por conquistar mejores condiciones laborales y de vida para el pueblo trabajador.