La movilización convocada por estudiantes y trabajadores fue un rotundo éxito, y se impuso a la barrera comunicacional que buscó instalar la prensa tradicional con la muerte de Aylwin. El reaccionario régimen no logra acallar a la juventud.
Jueves 21 de abril de 2016
La juventud estudiantil en las calles
Como dos imágenes totalmente opuestas de un Chile que privilegia a una clase cuya legitimidad se encuentra por el suelo, comenzó la esperada marcha nacional estudiantil. No fue fácil, pues al movimiento estudiantil lo vienen atacando desde hace rato: Gobierno, autoridades, partidos políticos burgueses y empresarios. Todos contra la juventud chilena que no logra ser acallada.
Empresarios y partidos del régimen homenajeando a Aylwin, reconocido golpista y primer Presidente de la “transición pactada” a la democracia. Por el otro, masivamente el movimiento estudiantil con cientos de miles en las calles a nivel nacional con la consigna de gratuidad para todas/os. En diversas regiones, universidades y liceos se movilizaron, mostrando que en esta primera marcha, el movimiento tiene una importante disposición que puede transformarse en fuerza nuevamente, mientras lo intentan agotar. Fueron más de 100 mil estudiantes en Santiago y decenas de miles en regiones, como Arica, Antofagasta, Copiapó, La Serena, Valparaíso, Concepción, Temuco, Valdivia, Puerto Montt, entre otras ciudades del país.
Aún así, el movimiento estudiantil fue el gran protagonista de esta jornada, aunque los grandes medios de comunicación hayan hecho lo imposible por no mostrarlo, mientras cubrían los “funerales de Estado” del ex presidente Aylwin, y como si a la sociedad entera le interesara, hicieron creer que el conflicto de la educación iba a pasar a segundo plano. Gran error. De mala gana, tuvieron igual que difundir parte de la masiva movilización, la que intentaron impedir bajo el absurdo argumento del “duelo nacional”.
Pasadas las 10 horas, cientos de secundarios se congregaron en el comienzo del parque forestal bajo el llamado de la CONES y la ACES. Entre los presentes estaban los colegios “emblemáticos” y muchos cientos de jóvenes de liceos técnicos, industriales y de la periferia. Al menos unos 20 mil secundarios se hicieron presentes en la movilización, exigiendo educación gratuita y denunciando la criminalización que se vive, por ejemplo, en establecimientos educacionales:
“Nosotras ayer realizamos una marcha hacia la Corporación, porque nos querían prohibir el derecho a movilizarnos (…) Este es un año que se viene con muchas movilizaciones estudiantiles, entonces no pueden andar reprimiéndonos con un derecho que incluso ganaron las niñas de mi liceo en el año 2010 (…) Estamos a 10 años de la “revolución pingüina”, debemos seguir con la lucha, porque además de conmemorar, debemos seguir”, nos comentó Zaira Leal, integrante del Centro de Estudiantes del Liceo 7 de Providencia.
¡La ofensiva estudiantil se prepara de manera práctica y junto a los trabajadores!
Fueron más de 80 mil estudiantes sólo contando a los universitarios los que decidieron volver a salir a las calles. La mayoría de las universidades agrupadas en la Confech se hicieron presentes con numerosas columnas de estudiantes de las universidades estatales y privadas: Usach, Universidad Central, ex Pedagógico, Universidad de Chile, UTEM, Universidad Alberto Hurtado, Universidad Diego Portales, Universidad Católica, fueron solo algunas de las instituciones de educación superior que paralizaron.
Dentro de las demandas que expresaron los dirigentes de la Confech estaba incidir en la reforma a la educación que se prepara para los próximos meses, oponerse a la falsa gratuidad del Gobierno y apoyar las demandas de los trabajadores de las universidades que se hicieron presentes a través de la CONATUCH.
Para el estudiante de Historia de la Universidad de Chile e integrante de la agrupación Vencer, conformada por luchadores independientes y miembros de la Agrupación Combativa y Revolucionaria (ACR), Dauno Tótoro, las direcciones del movimiento estudiantil deben pasar de las palabras a los hechos, apoyándose en esta gran movilización. “La ofensiva debe prepararse de manera práctica. Es fundamental que el movimiento estudiantil retome la demanda histórica, que es la educación gratuita, sin subsidios a los privados, sin que el Estado los financie (…) La unidad del movimiento estudiantil con otros sectores es la gran clave para poder avanzar, como también la unidad entre estudiantes universitarios y secundarios, y con los funcionarios de nuestras instituciones educacionales. Para esto, es vital la coordinación de los sectores, levantar, por ejemplo, asambleas tri-estamentales, junto a funcionarios y profesores, para discutir sobre las problemáticas que nos aquejan, decidiendo qué pasos tácticos vamos a seguir a modo de acción para enfrentar la precariedad y la educación de mercado. Esto buscaremos impulsar en el Cordón Macul, donde hay tradición de lucha y unidad”, manifestó.
Es fundamental que el movimiento estudiantil se apoye en los triunfos para salir a la ofensiva. Así lo planteó, durante la marcha, la estudiante, Concejera Fech por la Facultad de Artes y militante de la organización feminista Pan y Rosas, Bárbara Brito, quien contó sobre la lucha que dieron estudiantes y profesores contra el acoso sexual al interior de la Universidad de Chile: “el movimiento estudiantil debe proponerse luchar contra esta educación sexista y de mercado. Nosotros venimos de un importante triunfo en la universidad, y una de las claves es que en los hechos demostró que la auto-organización de los estamentos, sin las autoridades, es la base para conquistar las demandas. Debemos apoyarnos de nuestras victorias porque es un ejemplo de cómo el movimiento estudiantil debe enfrentar al Gobierno. La coordinación entre estudiantes, trabajadores y profesores es el motor para vencer. No permitamos que esta gran movilización sea convertida en un lindo hito más, tenemos el deber de preparar la ofensiva, llevarla a la práctica, y podemos hacerlo, hemos demostrado ya nuestra fuerza”, remató la dirigenta estudiantil.
Un aspecto clave de esta movilización fue la presencia de sectores de trabajadores, principalmente ligados a la educación. Un ejemplo de esto, fueron los trabajadores del Sindicato del Hospital de la Universidad Católica, donde el secretario del organismo, Luis Orellana, manifestó que “la movilización como obedece a la educación gratuita, es un anhelo también de los trabajadores que eso se concrete, es un derecho que lamentablemente el Estado no ha sabido solucionar, no solamente ahora, sino que históricamente. Entonces, obviamente la forma de poder cambiar esto es con la unión de trabajadores y estudiantes con otros sectores de la sociedad”.
La controversia por Aylwin y la represión amparada por las autoridades
Mientras todos los medios cubrían el cínico homenaje a Aylwin, en el marco de la unidad nacional que abarcó desde la Derecha hasta el Partido Comunista, fueron miles los estudiantes que al pasar por La Moneda denunciaron el rol que jugó el ex presidente en uno de los momentos más terribles que ha pasado el pueblo trabajador chileno. “Adiós golpista”, fue el sentimiento que recorrió a estudiantes y trabajadores presentes.
Por su parte, la represión policial se dejó caer cuando la movilización llevaba unas tres cuadras de recorrido. Con la aprobación de la mayoría de la llamada Agenda Corta Anti delincuencia, la policía se sintió más empoderada para violentar a los manifestantes. A eso de las 12:15 horas, un carro lanza aguas arremetió contra los asistentes que se encontraban en la calzada norte de la Alameda a la altura del cerro Santa Lucía. También al final de la movilización, e incluso durante el acto, Carabineros con los conocidos “guanacos” y utilizando gases tóxicos, buscó desarticular la movilización de miles, reprimiendo, contradictoriamente, cuando integrantes de la Agrupación de Víctimas de Violencia Policial hacia uso de la palabra en el escenario.
Que esta movilización no quede como un hito más
La marcha de más de 100 mil personas dejó claro que el movimiento estudiantil no ha logrado ser derrotado por los gobiernos y autoridades. Demostró que puede imponerse incluso con prácticamente toda la prensa en contra y ocultando lo que sucede en las calles. Ahora bien, la gran clave que esta jornada no se convierta en un “hito” como lo han instalado las propias direcciones del movimiento estudiantil.
Para esto, la única forma de evitar que eso suceda es la coordinación de base que se genere entre estudiantes, profesores y los distintos sectores de trabajadores; una unión poderosa que se exprese en universidades, colegios y en las calles, y que logre articular nuevamente al conjunto del movimiento estudiantil.
Las cartas ya están sobre la mesa, el Gobierno no cederá ni un poco ante las legítimas demandas de miles de personas, no mientras que dichos sectores no tomen la posta nuevamente. Eso se forma en la acción, en la auto-organización y coordinación; con asambleas, movilizaciones, charlas y todo tipo de actividades que fomenten la discusión y la articulación. ¿Podrá imponerse la ofensiva estudiantil?