El gobierno canadiense instó a sus provincias a no desperdiciar miles de dosis de la vacuna AstraZeneca que vencen en unos días.
Gloria Grinberg @GloriaGrinberg
Jueves 27 de mayo de 2021 23:22
La ministra de Salud Patty Hajdu se refirió en una carta a las autoridades de cada provincia para que las vacunas AstraZeneca que no hayan sido distribuidas en sus territorios, puedan ser enviadas a otras provincias antes de fin de mes y garantizar que las dosis no se desperdicien.
Aún no se sabe con precisión la cantidad de dosis que corren el riesgo de desperdiciarse, pero en Ontario aún deben distribuirse unas 45,000 vacunas de AstraZeneca para fines de mayo, y otras 10,000 que expirarán en junio, mientras que en la provincia de Manitoba ha dicho que tiene 7,000 dosis que expirarán en unos días.
Canadá tiene 37,7 millones de habitantes, su gobierno firmó contratos con siete empresas farmacéuticas por 414 millones dosis. Si bien cada persona precisa aplicarse dos dosis, esto significa que obtuvieron seis vacunas por habitante.
En esta crisis mundial, son las grandes potencias quienes acaparan la mayoría de las vacunas, a pesar de que muchos de los países con menos recursos son productores de las mismas, como ocurre en La India o en Argentina con la vacuna AstraZeneca.
El principio activo de miles de estas vacunas se fabrican en países que aún no han tenido acceso a la misma o las cantidades recibidas fueron muy limitadas, como fue el caso de Argentina, cuyo contrato no se cumplió.
En el laboratorio de Hugo Sigman, MabXience, se fabricaron más de 60 millones de vacunas. El Estado le pagó al empresario el 60% de 22,4 millones de dosis de las cuales se entregó una ínfima cantidad. Con el país bajo confinamiento con un sistema sanitario al borde del colapso, sólo llegaron 843 mil dosis de AstraZeneca provenientes de Estados Unidos, llegando sólo a un 4 %de las vacunas que deberían haberse entregado.
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La crisis que desató el coronavirus dejó denudó la irracionalidad del sistema capitalista, quedando mucho más expuesta con la producción y distribución de las vacunas.
El representante de Médicos sin Fronteras Dimitri Eynikel exigió la liberalización de forma temporal de las patentes de las vacunas contra el coronavirus para garantizar el acceso de los países pobres y para descentralizar la producción de Occidente. Países como Estados Unidos o Reino Unido también han planteado a la Organización Mundial del Comercio (OMC) que liberalizara la patente tras una petición de Sudáfrica e India; la OMC volvió a negarse.
Los laboratorios de muchos países del mundo o instituciones estatales podrían producir masivamente la vacuna porque se conocen las fórmulas, pero quienes tienen en su poder el monopolio de la elaboración y la patente se lo impiden, permitiendo además la monopolización de las vacunas.
Se han perdido milllones de vidas, y sigue en juego la vida de millones de personas y el futuro de las próximas generaciones, pero la irracionalidad capitalista prioriza los intereses de algunas empresas.