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Red Internacional
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Más de 600 estudiantes en asamblea. U. de Chile: Apruebo Dignidad se niega a movilizar para enfrentar a la derecha de Kast

El martes 23 de noviembre, más de 600 estudiantes se conectaron vía zoom a una asamblea de la U. de Chile para discutir sobre qué hacer después de que José Kast ganara la primera vuelta de las presidenciales, cuyo programa significa un ataque contra los derechos de las mujeres, disidencias, pueblo mapuche, y sectores populares. En esta instancia, sectores de Apruebo Dignidad se negaron a marchar este 25 de noviembre contra la violencia machista y la derecha patriarcal.

Matías Lazo Estudiante de Sociología Universidad de Chile. Militante de Agrupación Vencer y el Partido de Trabajador@s Revolucionari@s

Viernes 26 de noviembre de 2021

En dicho marco, militantes y simpatizantes de Apruebo Dignidad explicaron el resultado de la elección a partir del desempeño de la derecha en temas relevantes como seguridad y delincuencia, el anti-comunismo y la abstención, y plantearon que la única vía para enfrentar a la ultraderecha era que todes les estudiantes abrazáramos el programa y la campaña de Gabriel Boric, que nos sumásemos a sus comandos y que levantáramos iniciativas propias para convencer a la gente a votar por él.

Esto se combinó con la negativa a levantar acciones de protesta “anti-Kast”. En completa coherencia con la moderación del Boric, que hoy día habla de represión y de negar el indulto a ciertos presxs políticxs de la revuelta, los simpatizantes de Apruebo Dignidad se negaron a convocar a la marcha del 25 de noviembre contra la violencia machista y la derecha patriarcal, y censuraron de plano los métodos que históricamente hemos ocupado les estudiantes para luchar por nuestras demandas, como si el único objetivo fuese que ganase el programa concertacionista de su candidato, más allá de desarrollar la organización estudiantil que permitirá no sólo enfrentar a la ultraderecha en las urnas, sino que en las calles.

Quienes somos militantes de Vencer, pusimos sobre la mesa que para pensar cómo llegamos a esta situación, no solo podemos explicar el fenómenos de votación -que, por lo demás, no se amplió más allá del padrón electoral del Rechazo-, sino que el fortalecimiento de la derecha fue permitido por la ex Concertación que durante estos 30 años y en la rebelión defendió con uñas y dientes la herencia de la dictadura, por el rol que jugó el Frente Amplio desde el Acuerdo por la Paz del 15 de noviembre de 2019 que buscó desviar toda la fuerza de la rebelión y mantener en total impunidad a los responsables de violaciones y crímenes contra los derechos humanos, como Piñera, y también por el rol del Partido Comunista que si bien no fue parte del Acuerdo, al mismo tiempo que se impulsaba desmovilizó a les trabajadores desde la CUT, generando una tregua con el Gobierno.

Fue ese camino, que luego siguió con la aprobación de la ley antibarricadas de parte de Boric y los partidos de la ex Concertación, con la aprobación de la ley de desprotección del empleo de parte del Partido Comunista y la ex Concertación, y dejar pasar la precarización que nos atacó el Gobierno durante la pandemia, el que desmoralizó a los sectores más populares y quienes nos movilizamos con fuerza. Solo así podemos explicar cómo la derecha pudo acumular fuerzas y avanzar.

Sin embargo, nos encontramos con una asamblea que en vez de debatir sobre qué política necesitamos, buscó rápidamente que no se expresaran todas las opiniones y zanjar la campaña para votar por Boric. Que aunque gane no significará que se le ponga freno a la derecha que ya se fortaleció en el congreso. Evidentemente la posición sobre las votaciones es importante. Pero no podemos pensar que esa será la vía con que haremos retroceder a una derecha que ganó un sector en el Congreso y tiene pronunciamientos avalando la violación y poniendo en cuestión los derechos conquistados por las mujeres. Por eso propusimos movilizarnos con fuerza este jueves 25 de noviembre, para llenar las calles contra la derecha machista y patriarcal. A lo que se negaron rotundamente, desconociendo la movilización como método para defender nuestras conquistas y pelear por nuestras demandas.

Será movilizándonos y organizándonos como podremos construir una fuerza social mayor que le haga frente en las calles, en nuestros lugares de estudio y de trabajo, y organizándonos con un programa contrapuesto al de la ultraderecha. Por eso, no estamos de acuerdo con el camino que hoy nos imponen como si fuera el único para enfrentar a la derecha. La rabia que hoy tenemos la juventud no tiene por qué ser canalizada únicamente a una campaña electoral, ni mucho menos ser una excusa para defender un programa que es cada vez más conservador y que propone pasar para atrás las demandas históricas de las mujeres y la diversidad sexual.

Entendemos que la discusión sobre las votaciones es algo ineludible. Pero esa rabia debemos organizarla para ser una fuerza social que haga retroceder en los hechos a la derecha, que discuta en asambleas las demandas que levantar y cómo movilizarnos frente a un próximo período en que la derecha de Kast pero también la de Piñera, así como la ex Concertación, buscará precarizar más nuestras vidas y cuestionar nuestras demandas.