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Red Internacional
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Deuda. Más especialistas confirman que la deuda es "odiosa"

Ya son varios los especialistas que afirman que la deuda tomada por el macrismo se inscribe dentro de la categoría de deuda odiosa. Aquí los principales argumentos esgrimidos por especialistas como Christian Dimitru y Eric Toussaint.

Martes 7 de enero de 2020 12:27

En una columna publicada este martes en Clarín, el Doctor en Filosofía Christian Dimitru de la Universidad de Toronto se pregunta si existe una obligación moral de pagar la deuda. Por supuesto, la respuesta es un "no".

"Hay fuertes argumentos para sostener que gran parte de la deuda argentina es odiosa (es decir, no obligatoria) debido al origen que tuvo. Pero aun si este planteo nos parece poco convincente, podemos cuestionar la moralidad de la deuda soberana sobre la base de que no cumplió con exigencias procedimentales mínimas, o que su no-pago pone afecta los derechos mínimos de su población, o compromete la integridad del estado mismo", explica Dimitru.

Al igual que lo que plantea el especialista en deuda, Éric Tooussaint, en una entrevista realizada por La Izquierda Diario, Christian Dimitru explica que aún si fue un gobierno democrático el que contrajo deuda, la misma pueden no ser válida si se usa el dinero con fines que son incompatibles con intereses públicos.

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De esta manera, Dimitru refuta directamente la argumentación realizada por Alberto Fernández y su ministro Martín Kulfas, de que la deuda externa argentina es totalmente legítima y por ello debe honrarse. Aún considerando la deuda contraída por el gobierno de Macri e incluso la tomada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que se acompañó de fuertes condicionamientos de política económica.

"El argumento que se usa para defender la obligatoriedad del pago es casi siempre el mismo: la deuda la contrajo un gobierno democrático (en este caso el de Macri, o los anteriores), y por lo tanto debe ser honrada. Sin embargo, si ponemos la lupa en este argumento, veremos que es, como mínimo, cuestionable", indica el especialista.

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Las razones expuestas por Christian Dimitru de por qué no hay que "honrar la deuda" son los siguientes:

  • "Casi todos nuestros gobernantes han sostenido que la Argentina tiene la obligación de honrar sus deudas externas. (...) Es cierto que se planea reestructurar la deuda. Pero reestructurar la deuda implica reconocer su validez, aunque en plazos diferentes a los originalmente acordados".
  • "Es claro que también los gobiernos democráticos pueden generar deudas que no son válidas, si se usa el dinero prestado con fines que son incompatibles con intereses públicos.(...) ¿Por qué habría la población de hacerse responsable de una decisión que se tomó en su nombre, sin su autorización?"
  • "La idea de que los préstamos generados con fines que son incompatibles con propósitos públicos está expresada en una doctrina legal que se ha conocido como doctrina de las deudas odiosas. Esta doctrina, correctamente interpretada, no sostiene que los préstamos inválidos son los adquiridos por gobiernos dictatoriales, como ha sostenido incorrectamente el ministro Kulfas, sino aquellos que fueron utilizados en contra de intereses públicos, independientemente de la naturaleza del gobierno que contrajo el préstamo".
  • "La no validez de una deuda, entonces, depende de cómo han utilizado los gobiernos el dinero de turno, y no del tipo de gobierno que la adquirió el préstamo. Este argumento debería ser suficiente para obligar al nuevo gobierno a, al menos, revisar el origen de la deuda que tan empeñado está en pagar".

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  • "Algunas de las decisiones que toman los gobiernos democráticos deben ser autorizadas previamente por el congreso, para que sean consideradas vinculantes para el estado. Contraer deuda pública es una de ellas. En ningún momento durante el mandato anterior el Congreso autorizó al poder ejecutivo a endeudar a la Argentina bajo las condiciones en las que se acordaron los préstamos, y mucho menos en la magnitud en la que se lo hizo. La deuda contraída, por lo tanto, no es una deuda del estado argentino, sino una deuda contraída por el poder ejecutivo, sin la debida autorización, en nombre del Estado argentino".
  • "Los prestamistas no podrían alegar ignorancia de este hecho, ya que el hecho de que existe un procedimiento legal establecido para contraer deudas es de público conocimiento".
  • "El gobierno anterior, utilizó gran parte de los los fondos del FMI para cancelar compromisos que se habían adquirido previamente con acreedores externos, pero cargó a los habitantes con la responsabilidad de esa deuda. Convalidar esa deuda, implica convalidar esa injusticia".
  • "Existen límites morales para el pago de una deuda. Así como no es aceptable vender los órganos de un familiar cercano para honrar una deuda (aun si ese familiar no se opone a la amputación), tampoco parece ser aceptable honrar una deuda soberana a costa de sacrificar recursos naturales, el territorio nacional, o los derechos humanos básicos de la población".
  • "Se ha llegado un punto en el cual no puede cumplir con sus obligaciones, sin incumplir otras. Y, en este caso, la carga de la prueba se revierte. Los estados ya no deben dar explicaciones de por qué no pueden honrar sus deudas, sino que los prestamistas deben dar explicaciones de por qué le exigen a los estados que están sobreendeudados que cumplan sus compromisos, cuando era claro de antemano que iban a llegar a esa situación."

Sobre esta base, Dimitru concluye que "el gobierno puede usar todos, o algunos, de estos argumentos para defender la cancelación de la deuda en algunos casos, o la reducción en otros. La estrategia de negociación que eligió es débil, porque parte de la suposición de que todas las deudas heredadas son perfectamente legítimas".