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REGALO DE RANDAZZO. Más fondos para los negociados en los ferrocarriles

Serán destinados a Metrovías-Roggio en los trenes del Urquiza y a Ferrovías (EMEPA-Romero) en el Belgrano Norte.

Andrés Arnone Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA)

Miércoles 7 de enero de 2015

  • Ministro Florencio Roandazzo. Imagen: Ministerio Interior y Transporte

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Uno de los puntos más destacados surgidos de la renegociación cerrada a fin de año por Randazzo es la cláusula gatillo, que ajusta automáticamente los subsidios del Estado a las empresas a cargo del Urquiza y Belgrano Norte cuando se registre un aumento de más del 6% en los gastos operativos y cada vez que aumenten los salarios.

Pero además del dinero entregado en concepto de subsidios, el Estado también se hará cargo de las obras que se realicen. En lo que atañe a las obras que hará Metrovías, el nuevo contrato prevé la ejecución de dos “planes de nivelación” en los próximos 18 meses. El total de la partida se estima en $370,3 millones entre tareas de mantenimiento y obras generales.

Mientras tanto, en el Belgrano Norte los subsidios pasaron de $46 millones a $64,7 millones mensuales. Y en materia de inversiones a cargo del Estado, la renegociación de dicha línea contempla un desembolso de $168,5 millones para las “Obras y Tareas de Mantenimiento” y otro giro de $117,7 millones destinado a las “Obras Necesarias de Inversión Catalogadas por el Concesionario”. En la línea Urquiza, ese valor no contempla la pauta salarial de 2014 que terminará elevando el subsidio mensual a casi $90 millones.

Los grupos Roggio y Romero también tienen el manejo de otros ramales urbanos que fueron "re-estatizados" en el último tiempo. Roggio controla Corredores Ferroviarios en las líneas Mitre y San Martín. En tanto, Romero posee Argentren, que corre los trenes de las líneas Roca y Belgrano Sur. Por administrar los bienes de Estado, perciben un honorario equivalente al 12% de los gastos operativos, mientras que los sueldos de los 14.711 empleados que trabajan en esas líneas corren por cuenta del Estado.

Toda la llamada “revolución ferroviaria” es un negocio redondo para los empresarios que durante décadas obtienen grandes ganancias y brindan un mal servicio, tanto las "estatizadas" bajo administración privada como las concesiones enteramente privadas. No ponen un peso en inversión e infraestructura, mientras sobrefacturan al Estado millones por el mantenimiento a través de tercerizadas ligadas a los mismos empresarios. Sin mencionar los millonarios sobreprecios pagados por los nuevos trenes chinos, al mismo tiempo que se desguaza la industria ferroviaria local, cerrando empresas como EMFER-TATSA, vaciada por los Cirigliano frente a los ojos del gobierno, ambos responsables de la masacre que se llevó la vida de 51 personas en Once.