El candidato a presidente Sergio Massa realizó un acto en Rosario en el cuál declaró que quiere traer al Ejército a ocupar los barrios para combatir al narcotráfico. La misma estrategia se aplicó en México y Colombia, con un saldo de cientos de miles de asesinatos y desapariciones.

Cecilia Rodríguez @cecilia.laura.r
Jueves 24 de septiembre de 2015
El candidato del UNA dijo en un acto en Rosario que quiere traer a las Fuerzas Armadas a los barrios copados por los narcos. Es decir, una literal ocupación militar de la ciudad.
Las declaraciones de Massa sorprenden por lo retrógradas en un país que vivió sangrientas dictaduras militares y donde aún no han sido juzgados ni siquiera la mayoría de los militares y civiles responsables de los 30 mil detenidos desaparecidos.
Además de derechista, la idea no es ni creativa, ni útil. Es precisamente la misma estrategia impulsada por los EE.UU. en América Latina, y en particular en México y Colombia, dejando un saldo de decenas de miles de asesinatos y desapariciones.
Cada día, desaparecen 9 colombianos producto de la militarización
Durante 31 años, la Policía Nacional, con apoyo de las Fuerzas Militares, la Fiscalía y otras instituciones, ha liderado la “lucha contra el narcotráfico” en Colombia. La orden fue dada en 1982 por el presidente Julio César Turbay. Desde ese momento, más de 10.000 millones de dólares se han empleado para financiar la militarización del país.
El narcotráfico no disminuyó, sino que creció. Tanto que los carteles colombianos, como se ve en el escándalo del narco arroz, extendieron sus tentáculos a la Argentina. Desde que comenzó esta política, 20.000 colombianos y colombianas han sido asesinados.
Se calcula que en los 50 años en Colombia hay 92.000 desaparecidos, según datos de la Cruz Roja. La mayoría durante los años en los cuales el ejército se desplegó con la excusa de combatir el narco. Esto significa que cada día desaparecen 9 personas en ese país.
Desde la entrada del Ejército, 70 mil mexicanos fueron asesinados
El ex presidente Felipe Calderón lanzó la “guerra contra el narco” en 2006, desplegando al Ejército en el territorio nacional para combatir el narcotráfico. Desde ese entonces se calculan en 70.000 las personas asesinadas. En el mismo periodo de tiempo, México superó por más del doble a la cantidad de desaparecidos y asesinados por la dictadura videlista en Argentina.
El caso de Ciudad Juárez es llamativo. Según la periodista mexicana Marcela Turati, antes de que el Ejército entrara a la ciudad había unos trescientos asesinatos al año en esta zona. Aproximadamente la misma cantidad que se registran en Rosario, con una población numéricamente similar (1,2 millones en Rosario, 1,3 millones en Ciudad Juárez). Pero cuando apareció el ejército los homicidios en Juárez alcanzaron los mil seiscientos asesinatos al año. Y tres años después de la llegada y el afianzamiento militar, se superaban los tres mil cien asesinatos anuales.
La “guerra contra el narco” no atacó al narcotráfico sino que convirtió al Estado en un Estado Narco y fortaleció el poder represivo de la policía y el Ejército contra la población civil como demuestra el brutal caso de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa. En realidad, nunca fue una guerra contra el narco, sino una guerra contra los trabajadores y la juventud trabajadora y estudiantil, mientras el Estado organiza el conjunto del narcotráfico.
Parece que Sergio Massa es la única persona en todo el continente que no sabe que desplegar el Ejército solo trae muerte, desapariciones y represión. O quizá sí lo sabe y eso es lo que quiere.

Cecilia Rodríguez
Militante del PTS-Frente de Izquierda. Escritora y parte del staff de La Izquierda Diario desde su fundación. Es autora de la novela "El triángulo" (El salmón, 2018) y de Los cuentos de la abuela loba (Hexágono, 2020)