El candidato que contaría con la bendición de Cristina Fernández de Kirchner para el 2015 no sería otro que Daniel Osvaldo Scioli, el exmotonauta y menemista devenido gobernador de la provincia por obra y gracia del kirchnerismo. Desde la Rosada se estaría impulsando la candidatura de Máximo Kirchner como cabeza de la lista de diputados, aunque el hijo de la presidenta prefiera postularse a la intendencia de Río Gallegos, mientras intentarían digitarle al bonaerense un vice. El nombre que suena es el de Axel Kicillof. Diego Bossio sería el hombre K para ocupar el sillón vacante en la ciudad fundada por Dardo Rocha y es por eso que el titular del ANSES ha levantado su perfil público.

Facundo Aguirre @facuaguirre1917
Viernes 14 de noviembre de 2014
Fotograía: DYN
La noticia había sido adelantada en el portal de Roberto Navarro, El Destape y parece haber sido confirmada ayer cuando salió a luz una reunión realizada semanas atrás donde Máximo Kirchner delineó la nueva estrategia junto un grupo de barones del conurbano bonaerense en la Quinta de Olivos. Alberto Descalzo, Hugo Curto, Fernando Espinoza y Jorge Ferraresi fueron los hombres elegidos para comunicar la decisión. Junto a ellos se encontraban Eduardo "Wado" De Pedro; Andrés "El Cuervo" Larroque y el diputado provincial, José Ottavis, la plana mayor de La Campora.
Entre las achuras de un asado y las copas de un buen tinto, Máximo jugó el papel de jefe político y estratega de campaña discutiendo cómo frenar a Sergio Massa y la relación con Scioli. Se dice que mientras los barones pedían dinero para obras públicas, Máximo les aseguró que luego del acuerdo con los buitres iba a haber fondos frescos para las arcas comunales. A cambio el hijo presidencial pidió lealtad y compromiso. Según los presentes, Máximo se propuso ocupar el lugar vacante dejado por el fallecido Néstor Kirchner de enlace entre el gobierno y el PJ.
La orden habría sido clara: "El candidato va a ser Scioli pero no se la hagamos fácil". Esto significa esmerilar al gobierno bonaerense y poner piedras en el camino para obligarlo a pedir un manto de piedad antes de dar el apoyo abierto a las pretensiones del ex motonauta. El objetivo de La Cámpora, que encabeza Máximo, es imponerle el vice a la formula conjunta con Scioli y para tal puesto se especula con el ministro de economía, Axel Kicillof, que también participó del encuentro. El sciolismo no tragaría esa píldora porque la considera espanta votos y lo mostraría rehén del kirchnerismo.
Scioli por su parte lanzó la campaña de la ola naranja, con un marketing (diseñado por su mujer, Karina Rabollini) de lentes de sol naranja para ver con optimismo el futuro. El gobernador viene mostrándose activo, diferenciándose de Sergio Massa y defendiendo a Martín Insaurralde que parece haberse recostado definitivamente en el regazo del bonaerense quizás pensando en postularse para gobernador. La novel esposa de Insaurralde, Jessica Cirio, vistió en el Bailando de Tinelli un atuendo naranja diciendo que es la ola que se viene, dejando entrever en el show-bussines de la política farandulera su ingreso en el proyecto sciolista.
La decisión por Scioli del kirchnerismo se complementa con el papel de Máximo como el armador clave del FpV. Si su aparición política en Argentinos Juniors había mostrado el vacío de su discurso y la fuerza propia de rentados del Estado y arribistas de La Cámpora, su nuevo papel de operador como anfitrión de impresentables barones del conurbano, muestra la debilidad política de la fuerza propia y la pobreza del relato.
Como conclusión el kirchnerismo recicló a tres políticos menemistas como cabeza de la política burguesa. Un broche de oro para la década ganada.

Facundo Aguirre
Militante del PTS, colaborador de La Izquierda Diario. Co-autor junto a Ruth Werner de Insurgencia obrera en Argentina 1969/1976 sobre el proceso de lucha de clases y política de la clase obrera en el período setentista. Autor de numerosos artículos y polémicas sobre la revolución cubana, el guevarismo, el peronismo y otros tantos temas políticos e históricos.