Un estudio realizado desde febrero del 2020 ha permitido medir la temperatura en algunas zonas de la Antártica. Tras recuperar la base de datos de los dispositivos, destacó un registro máximo de 34° C durante el mes de enero del 2022. Por otra parte, diversos/as científicos/as, organizados/as en la agrupación "Rebelión Científica" ((Scientist Rebellion (SR)) han realizado, durante el mes de abril, distintas manifestaciones para denunciar la crisis climática y ecológica que se avecina si los gobiernos continúan con su actitud pasiva.
Sábado 16 de abril de 2022
Un grupo de más de 30 científicos llevan adelante un proyecto internacional que busca obtener información sobre la biodiversidad marina de distintas costas del Continente Antártico. El proyecto que lleva por nombre “Pole to Pole Marine Biodiversity Observation Network of the Americas”, busca, mediante la instalación de sensores, monitorear una posible alza o baja de temperatura y el cómo estas fluctuaciones pueden afectar a los distintos organismos adaptados a las bajas temperaturas.
En febrero del 2020, los diversos sensores fueron unidos a conchas reales de moluscos en la Bahía Fildes, ubicada en una de las primeras islas de la Antártica viajando desde Tierra del Fuego. Gracias a la tecnología de los sensores es posible extraer la información desde un celular sin requerir de cables o la remoción de los equipos:
“En un punto en particular, tuvimos 34°C de máxima, registrada durante enero de 2022. Fue un sensor que estaba allí desde febrero de 2020″. Además, “diversos equipos sobrepasaron los 20°C. Incluso, los instalados en áreas cercanas a glaciares marcaron máximas de 14 a 16°C de temperatura” alertó Erasmo Macaya, investigador del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh).
El profesional agrega que “Son temperaturas medidas en el sustrato utilizado por diferentes organismos marinos, como invertebrados o algas. Son organismos adaptados por mucho tiempo a muy bajas temperaturas o a fluctuaciones no tan altas, por lo que estos peak (picos de temperatura) podrían tener consecuencias negativas”.
Estas máximas sostenidas de temperatura que se vienen dando en la zona, al igual que en el Continente Ártico, han llevado a una disminución del nivel del hielo marino, así lo revelaron durante el mes de febrero, distintos estudios que alertan sobre una disminución diaria de hielo marino en la Antártida, al punto de mostrar su nivel más bajo desde que hay registros, por debajo de los 2 millones de kilómetros cuadrados.
Los efectos del cambio climático continúan sintiéndose a lo largo del planeta. Si bien este se encuentra en una especie de intervalo climático, o sea, un periodo de tiempo intermedio entre la última glaciación y la próxima que pueda suceder, los diversos efectos que han generado los gases emanados por la acción antrópica (ser humano), han acelerado y agudizado su estado.
Es por esto, que diversos científicos, organizados en la agrupación "Rebelión Científica" ((Scientist Rebellion (SR)) han realizado durante el presente mes, y en distintas partes del mundo, manifestaciones para denunciar la crisis climática y ecológica que se avecina.
Alrededor de 1.000 científicos/as de todos los continentes, salieron a las calles en protesta por la inacción política ante un problema global. Las acciones de protestas fueron coordinadas en 25 países:
"En este momento la comunidad científica se ha dado cuenta de que no es suficiente con la publicación de artículos. Llevamos décadas haciéndolo y no se nos escucha. Ya no queda otra, no hay alternativa que pasar a la desobediencia civil", explica a RTVE.es Víctor de Santos, ambientólogo y miembros del movimiento.
"Si las personas de la comunidad científica avisamos de lo que está ocurriendo pero no hacemos nada, el resto de la población no será consciente de la urgencia", asegura Elena González Egea, astrofísica y una de las participantes en la protesta frente al Congreso de Madrid.
En Venecia, un grupo de científicos ha cortado el paso a las instalaciones de la energética ENI en protesta por su inversión en combustibles fósiles. En Bogotá, profesores universitarios sacaron a las calles sus clases para concienciar sobre la crisis climática. En EE.UU científicos y científicas protestaron a las puertas de la sucursal del banco Chase en Los Ángeles, ya que éste es el mayor financista de proyectos relacionados con energías fósiles. El doctor Peter Kalmus, científico climático de la NASA, se encadeno a la puerta a modo de protesta y posteriormente, fue arrestado.
Es vasta la evidencia científica sobre los efectos del cambio climático en el planeta, por lo mismo, la urgencia de tomar decisiones no puede quedar reducida a la acción aislada de los gobiernos de turno si no hay un cuestionamiento al modelo económico imperante en el mundo y a su clase dominante, dueña de "recursos naturales" y de esos sectores productivos que contaminan.
La depredación capitalista solo muestra interés por obtener y maximizar ganancias sin importarle la condición de los elementos naturales (si se renuevan o no) y mucho menos los efectos que su actividad productiva genera en los ecosistemas. Contaminación industrial, deforestación, degradación y agotamiento del suelo, desertificación, glaciares extintos, zonas oceánicas muertas, pérdida de vida oceánica como los arrecifes y, deterioro general de las condiciones ambientales, son el resultado de estas formas de producción destructivas y descontroladas, que solo buscan apoderarse de la naturaleza para sostener la explotación irracional del capitalismo.