La primera ministra británica, Theresa May, evalúa aplicar una serie de medidas con el fin de repuntar la industria y la inversión en tecnología, investigación y desarrollo en la era post Brexit.
Martes 24 de enero de 2017
Fotografía: EFE
Este lunes la primera ministra británica Theresa May anunció un plan industrial que incluirá más colaboración en sectores clave a cambio del apoyo del Gobierno en los ámbitos de regulación, comercio e investigación.
Algunos casos exitosos fueron los acuerdos de colaboración que han ayudado a atraer inversiones extranjeras de empresas como Nissan y permitido que otras como BAE Systems mejorar en competitividad.
De esta forma el enfoque intervencionista adoptado por el Gobierno para le etapa post Brexit se propone en visón de algunos analistas “equilibrar su economía fuertemente basada en los servicios, tratando de reavivar la producción industrial y estimular la inversión en tecnología e investigación y desarrollo.
El giro hacia la industria se propone días después de los dichos de May confirmando la posibilidad de un Brexit duro donde “Reino Unido se retiraría del mercado único y buscaría un acuerdo de libre comercio con la UE en su lugar”.
Esta decisión podría restarle jerarquía al papel preponderante que ejerce al sector financiero concentrado en la city de Londres en la economía del Reino Unido, que amenaza con la retirada de varios bancos que planean llevarse miles de empleos al extranjero por temor a perder el acceso al mercado de la UE.
El Gobierno confirmó el lunes que había adelantado trabajos para acuerdos en sectores de biología, vehículos de emisiones bajas, nuclear o de industrias creativas.
Este nuevo enfoque intervencionista que para los analistas se aleja del tradicional ’laissez-faire’ símbolo del neoliberalismo aplicado por Margaret Thatcher, es una respuesta a las consecuencias de un Brexit duro, pero también se da en un contexto internacional donde las medidas que propone la administración Trump, desafían al libre comercio mundial.