En entrevista con ElMercurio, la presidenta de la Cámara de Diputados, Maya Fernández, se refirió al rol que debe cumplir la oposición durante el gobierno de la derecha, realizando además evidentes guiños al Frente Amplio para llegar a un acuerdo electoral.
Domingo 17 de junio de 2018
Los guiños entre parlamentarios de la oposición
Es sabido que pese a que la derecha haya retornado al sillón presidencial aún no logra hegemonizar con su política, debido a que no ha conseguido una mayoría dentro del Congreso, ni un amplio apoyo en las calles. Esta situación ha hecho profundizar el debate sobre qué oposición levantar dentro de las fuerzas políticas que se encuentran en las bancas parlamentarias.
Dentro de este marco se engloban las declaraciones de la presidenta de la Cámara baja, Maya Fernández, militante del PS, quien no ha dudado en mantener la política de los guiños hacia el Frente Amplio, pero sin que esto implique cerrarle la puerta al “eje histórico de la centro-izquierda” como lo fue la Concertación.
En este sentido, Fernández argumenta que: “Cuando uno pierde el gobierno, siempre se produce una descoordinación. El Presidente Piñera ganó las elecciones presidenciales, pero no el Congreso. En la Cámara nosotros somos mayoría, y creo que ahí tenemos que articularnos. Pero eso no se da de un día para otro.”
Añadiendo que: “El rol del PS es contribuir a la unidad. La unidad la vamos a construir entre todos los partidos de oposición. Distinto es el rol de las bancadas, y yo hablo de la bancada del PS, que tiene un rol de fiscalizar lo que está ocurriendo.” Es decir, el Partido Socialista busca posicionarse como el partido que logre hacer de bisagra entre lo “viejo” del reformismo clásico, con partidos como el PPD, la DC, el PR, y además sumar al nuevo fenómeno neo-reformista del Frente Amplio.
Sobre este último punto, Fernández acota: “Creo que sería importante un pacto electoral con el Frente Amplio. Lo peor que podemos hacer es ir a una elección municipal divididos. Las fuerzas progresistas tenemos que tener la capacidad de dialogar y encontrar puntos en común.”
Sin embargo, dicha política no es nueva. Ya que se ha expresado desde que Alejandro Guillier anunció su candidatura presidencial para las pasadas elecciones, buscando (y en cierta medida lo lograron) el voto del Frente Amplio.
Todas estas declaraciones ponen en la palestra un debate no menor: ¿Qué oposición construir frente al gobierno de la derecha?
Chile en los límites de la oposición constructiva y responsable
Hace no mucho tiempo atrás, Jorge Sharp, alcalde de Valparaíso al ser consultado sobre la oposición respondió: “la oposición como bloque hoy día no existe”, justificando así la participación del Frente Amplio en las comisiones de infancia y seguridad que levantó la derecha. En donde incluso Gabriel Boric declaró en su cuenta en la plataforma Twitter que se encuentra “disponible para trabajar con quien sea para este objetivo (comisión de infancia)”. Sin embargo, dichas comisiones no tienen otro objetivo que sea cambiar la agenda del gobierno.
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Es así como Andrónico Luksic, uno de los más grandes magnates del país y contrario a los derechos de las y los trabajadores, los tildó de “oposición responsable”. En donde incluso últimamente han recibido con buenos ojos las declaraciones de Piñera sobre la reducción de las dietas parlamentarias.
Pese a esto, hay algo claro. Y es que el Frente Amplio busca hacerse espacio entre las sillas del Congreso a través de diálogos con la centro-izquierda e incluso con la derecha, apuntando sus objetivos hacia un congreso de mayoría Frenteamplista, buscando transformar el régimen a través de leyes pactadas, negociadas y “dialogadas” con la derecha y la exNueva Mayoría.
Dicha “estrategia” de incidencia y de colaboración ya ha sido probada dentro del movimiento estudiantil, en donde han llevado a un retroceso de este al destinar las fuerzas del movimiento a negociaciones estériles con el ex-gobierno de Bachelet.
Dicho actuar de la oposición “colaborativa” no ha hecho más que funcionar a favor de Piñera, colaborando en cambiar la agenda anterior, que había sido impuesta por grandes movilizaciones, como pensiones, educación, aborto, entre otras.
En otras palabras, la oposición debe buscar su centro en otro espacio. El Congreso por sí mismo no permitirá grandes transformaciones sociales, tal y como lo ha demostrado la masiva movilización de la llamada “ola verde” en Argentina, con cientos de miles de mujeres, estudiantes y obreros que se movilizaron en las calles para presionar a la cámara baja de aprobar el proyecto de aborto legal.
Debemos levantar una oposición que retome las movilizaciones en las calles, paralizaciones de espacios de trabajo y centros de estudio, con la más amplia unidad de la clase trabajadora, el pueblo pobre, las mujeres y la juventud, en lucha contra el gobierno de los empresarios al servicio de los poderosos. Piñera busca una estabilidad dentro de su gobierno, que no encontrará grandes dificultades con una oposición que se dedique a colaborar y ser responsable.