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Red Internacional
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Testimonio. #McEstafa, ataques de pánico, ansiedad y depresión: las consecuencias de la precarización laboral

¿Por qué estalló la bronca? La falta de cobro fue el disparador, pero son años de malas condiciones laborales, maltrato y persecución. Conversamos con Angie, trabajadora de McDonald’s de la zona oeste. Su testimonio seguramente representa a muchos. Hoy, los pibes y las pibas dicen “basta”.

Lunes 13 de abril de 2020

La Izquierda Diario entrevistó a “Angie”, a quien decidimos llamarla con un seudónimo para preservar su identidad.

En su último anuncio sobre la extensión de la cuarentena, Alberto Fernández ni los mencionó y el sindicato, como hace años, mira para otro lado. Los grandes medios muestran poco y parcialmente lo que miles de trabajadores y trabajadoras están denunciando en las redes sociales. Enterate más en esta entrevista.

La Izquierda Diario: Angie, contanos sobre vos

Vivo con mis padres y mi hermana. Mi papá es albañil y hace changas, en el año con toda la furia trabaja tres meses, mi mamá era empleada doméstica pero hace unos años dejó de trabajar cuando le diagnosticaron hernia de disco y tuvo dos neumotórax. Mi hermana está cursando el último año de la secundaria, por ende soy el único ingreso en blanco de la casa.

Me incorporé a la empresa cuando tenía 16 años, hace ocho años ya. Cursaba 5to año de la secundaria, en 6to se me complicó, tuve que rendir las materias libres porque prioricé el trabajo, ya que para sumar horas tenía que tener disponibilidad full time, o sino tenía que conformarme con el básico que en ese tiempo (año 2012) eran aproximadamente $700 la quincena.

A los 6 meses de empezar a trabajar, me diagnosticaron hipotiroidismo, una enfermedad que es hereditaria o en algunos casos aparece a causa del estrés, tomo una medicación todos los días, de por vida.

Sabemos que los trabajadores denuncian que estas empresas nunca reconocen los problemas de salud que tienen los trabajadores, ¿cómo fue en tu caso?

Mirá, casi al año de estar en la empresa, un día, al salir de trabajar sufrí un accidente de moto, me tenía que cubrir la ART porque todavía no había llegado a mi casa y estaba dentro de la hora en que me debería cubrir. Avisé en el trabajo, lo primero que hicieron fue llevarme a la salita más cercana. Al día siguiente me presenté a llevarles la constancia que me habían dado en la guardia. No me la aceptaron como justificativo y me dijeron que no me lo iban a pasar por ART por no haber ido a una clínica de obra social, yo era menor y no entendía mucho del tema.

Estuve una semana yendo a la guardia sin que me cubran los días, porque no me dieron ningún certificado. Esto fue hasta que llegó el turno con el médico del quemado y recién ahí me dieron una constancia. Ese fue el primer caso donde no cumplieron con lo que debían, por no mandarme directamente por la ART.

Cuando era menor me daban más horas para trabajar, no tenía muchas quejas por eso. Ayudé mucho tiempo con los legajos, pero ellos me apuraban a hacerlo cuando se les acercaba la fecha de la evaluación que les tomaban anualmente (la gerencia supervisa a los responsables de cada local). Me daban para terminar las tareas y las tenía que hacer fuera del horario laboral, en mi casa, o en mis francos, y eso no me lo pagaban.

Yo tenía otro trabajo, laburaba en la administración de un boliche. Un domingo fui a trabajar al “Mc” porque tenía que completar los legajos me quedé hasta las doce de la noche completando lo que faltaba, y en forma de agradecimiento por todas las horas que trabajé desde mi casa, me dieron un chocolate como compensación, ¡Un chocolate! ¿Podés creer?

Cuando cumplí la mayoría de edad, me sacaron ciertos “beneficios” como trabajar un feriado, porque mi hora valía unos pesos más que la de los menores, me rebajaron las horas. Me angustiaba mucho que la empresa por ser mayor y tener antigüedad me rebaje horas. Hoy en día me dan tres días para trabajar en la semana, cuatro horas, y es estresante tener que estar casi rogando si me pueden poner un día más en la semana.

¿Cuál es la situación de los pibes y pibas que estudian?

En mi caso estoy estudiando. Muchas veces no asistí a cursar porque me avisaban a último momento que tenían un horario para cubrir y era dejar de cursar para trabajar o perder la oportunidad de trabajar un día más en la semana, por ende me atraso mucho en cada curso que quiero estudiar.

Hay chicos a los que le ponen horarios de 3 hs. en un día, les dan 5 días de 3 hs. en la semana, algunos tienen más de una hora y media de viaje, y es más lo que viajan que lo que trabajan en un día, pero según la empresa “es su convenio”.

En general, mis compañeros que estudian una carrera, en épocas de exámenes no les dan los días para que puedan estudiar, tampoco les respetan la disponibilidad horaria como dice el convenio.

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¿Cómo es el ritmo de trabajo?

Te voy a contar algo muy personal: a los dos años de estar en la compañía, en pleno horario laboral, tuve mi primer ataque de pánico, yo no sabía qué me pasaba en ese momento, estuve unos meses con esos síntomas hasta que empecé terapia y ahí me enteré que eran ataques de pánico, me diagnosticaron depresión y ataques de ansiedad. Según los especialistas esto es muy común en las personas que trabajan en los locales de comidas rápidas, es una consecuencia que te deja el trabajo. En mi local específicamente casi la mitad sufre de esto.

El año pasado sufrí el pico máximo de la enfermedad y tuve que recurrir a un psiquiatra, estuve casi 3 meses con el tratamiento y de licencia, pero la psiquiatra del sindicato me dijo que ya tenía que volver a trabajar porque sino no me iba a curar. Con toda la medicación que debía tomar, cuando iba a trabajar no rendía al máximo como me exigían, tenemos que correr todo el tiempo y a mi se me complicaba porque la medicación me reducía los reflejos. Se lo comenté a la psiquiatra y me dijo que no me queje porque sólo trabajaba 4 horas.

Elegí dejar el tratamiento por mi cuenta, ya que me afectaba en el sueldo.
Tuve tiempos en los que cobraba $2500 en la quincena, y no me alcanzaba para nada, las veces que mi papá no tenía trabajo, pasé días sin comer, trayendo a mi casa la comida que me daban en el McDonald’s para que mis padres pudieran comer algo.

Pero la persecución no termina acá, a los que tenemos antigüedad nos hostigan para que renunciemos, una vez me dijeron “les hacen esto para que se cansen y renuncien por su cuenta”, “ustedes ya no les sirven a la empresa, y no los van a despedir para no pagarles”.

Anualmente se hacen encuestas internas en cada local, supuestamente para que podamos contar el trato que tienen con nosotros los gerentes, pero es todo una mentira. A mi en particular no me dejan llenar la encuesta, porque saben que les digo la verdad, la que muchos callan por miedo.

Una compañera mía que es madre, no tenía quien le cuide los hijos por la mañana, ya que el marido trabaja, pidió que le den horarios por la tarde/noche y le dijeron que la necesitaban sí o sí a la mañana, cosa que era sólo una excusa ya que somos un montón de empleados que podemos trabajar durante todo el día, y la respuesta de recursos humanos fue: "traé tus hijos y dejalos en el patio de comida mientras trabajás". Sin palabras.

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Hay muchas denuncias de faltantes de elementos de seguridad. Contanos sobre esta problemática

Según el contrato, por año nos tienen que dar dos mudas de uniforme, yo estuve dos años trabajando con un mismo pantalón, porque “no tenían presupuesto”, pero en los legajos nos hacen firmar que recibimos las dos mudas de ropa por año.
Los empleados que hacen carga y descarga, no cuentan con los elementos de seguridad adecuados, no tienen zapatos de seguridad ni fajas.

En verano sufrimos mucho el calor, ya que las parrillas y las máquinas largan muchísimo calor y los aires no funcionan correctamente, y cuando nos quejamos dicen que no hay presupuesto para comprar aires nuevos. Que lo van a solucionar, pero eso lo vengo escuchando hace 8 años y nada.

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El silencio del gobierno y el sindicato como decisión política, y la solución que propone la izquierda

Angie nos cuenta que posiblemente el día que tengan que volver a trabajar existan represalias contra los trabajadores, pero que están organizados desde hoy: “A mi me tienen en la mira, estoy segura que si van a despedir personal, la primera voy a ser yo, pero no me importa, voy a pelearla por los que van a quedar. Explotamos de bronca y decepción, no nos queremos callar más. Necesitamos que esto cambie”

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Desde la Izquierda Diario venimos reflejando las denuncias de miles de pibes y pibas que nos cuentan a diario la realidad que sufren trabajando.
Hoy en día, no les están pagando lo que les corresponde, desde el gobierno dejan correr este accionar y los sindicatos se lavan las manos.

Mientras estas empresas ganan fortuna, quieren que la crisis sanitaria y económica desatada por la pandemia la paguen los trabajadores. No podemos permitirlo. Las empresas tienen que pagar el 100% de los salarios. Ningún subsidio del Estado a estas empresas que ganan millones. Ninguna persecución y despidos a los trabajadores que se organizan. Reconocimiento de los delegados o referentes elegidos por los trabajadores. El sindicato debe ponerse a la cabeza de estas demandas.

La Izquierda Diario pone su espacio a disposición de quienes se rebelan contra estos abusos, para amplificar las denuncias y las rebeliones de esta juventud que no está dispuesta a aceptar que la sigan descartando. Escribinos!.