En la Cámara de Diputados el FIT presentó un proyecto de ley para que se creen jardines infantiles en todos los Institutos de Educación Superior de la provincia. Algunos testimonios al respecto.
Martes 20 de septiembre de 2016
La Izquierda Diario reunió testimonios de madres que cursan sus estudios en el Instituto del Bicentenario 9-030, que funciona en el Barrio Trapiche, de Godoy Cruz. En sus relatos, las jóvenes cuentan cómo deben organizarse día a día para poder asistir al cursado, lo que significaría para ellas la creación de jardines infantiles en los lugares de estudio y opinan respecto al proyecto de ley que presentó el bloque del PTS-FIT.
Romina, 1° año del Profesorado de Educación Inicial: “Estaría bueno tener una guardería para no perder la posibilidad de estudiar y poder darles un mejor futuro a nuestros niños. Yo estudio porque quiero un trabajo estable y poder sentir que puedo ser alguien a pesar de tener hijos, porque el ser madre muchas veces te limita porque no tenés quien te los cuide. Yo se los dejo día por medio a mi marido, y tengo la suerte de vivir con mi mamá, entonces no me representa mucha complicación, pero hay compañeras que han tenido que abandonar o tienen que viajar para conseguir que alguien se los cuide.”
Malena Bistagnino, 1° año de Artes Visuales en el Instituto del Bicentenario: “Soy madre de una niña de once meses, cada vez que voy a estudiar ella queda al cuidado de mi hermana mayor, que también es una trabajadora, así que tampoco es tan fácil. Si ella no puede cuidarla, queda al cuidado de mi mamá, si puede. Cuando no se puede no puedo ir a estudiar. Para mí sería facilitar mi estudio si existiera un jardín maternal, para mí y muchísimas mujeres porque somos madres, y madres de niños pequeños. Sería un alivio. Sería una tranquilidad porque sabría que ella está en un lugar que está siendo cuidada, estimulada, que tiene sus momentos para divertirse, para aprender, para relacionarse con otros niños, que es muy importante desde que son chiquitos. Para mí sería una tranquilidad, sabiendo que está ahí cerca de mí. Que para ella también es un esfuerzo que su mamá está afuera tantas horas. Si pasa algo, tengo que irme de una clase y aun estando lejos, porque no vivo cerca del instituto. Estaríamos más comunicadas. Y sabiendo que está en un lugar que sirve más, que estando en mi casa, y que mi familia a veces no puede, o no quiere, porque puede pasar (risas). Es muy importante que su madre tenga un estudio, una carrera.”
Paula Sánchez, 1°año de Artes Visuales en el Instituto del Bicentenario: “Estoy en primer año. Bueno, comencé a estudiar después de asegurarme de que a mi hija la iba a poder cuidar mi papá y su esposa, que son sus abuelos. Ella tiene dos años y medio. Los abuelos son grandes, tiene ya 70 años, muchas veces me he encontrado con que han estado descompuestos, o sin ánimo de estar con ella. Es muy chiquita, y muy demandante. En ese caso he recurrido a una prima que tengo. Pero por ahí el horario es medio complicado para contar con la familia o con otras personas que me rodean. El horario es complicado. En el caso de que mi prima no pueda, yo ya no la llevo, porque es todavía muy chica, muy inquieta, en una edad de pura curiosidad y sé que llevarla no me permitiría a mí rendir en el Instituto, prestar atención, hacer las cosas que tengo que hacer. Iría a hacer presencia, nada más. En ese caso, yo prefiero no ir.
Me enteré del proyecto del FIT, gracias a mi compañera. Para mi significaría mucho, porque en este momento no puedo pagarle a alguien que venga a cuidarla en ese horario, y además la tranquilidad que sería saber que está ahí conmigo, en el mismo Instituto, de que la están cuidando, y que va a estar con otros niños. Significaría una gran ayuda para lo que sería este proyecto de los terciarios de noche, en los que la gente que trabaja puede estudiar, y sería incluir a las mamás que trabajamos y tenemos niños. Sería una gran ayuda. “