Dedicados a la pisca de melón en Coahuila los menores recibían 85 pesos diarios por trabajar en condiciones de esclavitud. El caso de los jornaleros de San Quintín no es el único en el país.

Diana Valdez México D.F. / @yellikann
Martes 16 de junio de 2015
La explotación infantil no es un problema menor en nuestro país. Son 2.5 millones de niñas y niños los que viven trabajando a diario y en pésimas condiciones para llevar algo de dinero a sus hogares. El trabajo infantil representa en algunos casos más del 50% del ingreso familiar y son las niñas y los niños los que sufren las peores condiciones.
El caso de los niños en Coahuila
Originarios de San Luis Potosí, los cinco menores rescatados por autoridades estatales se dedicaban en Coahuila a piscar melón en un campo agrícola.
Recibían un pago de 85 pesos diarios por trabajar 10 horas al día de lunes a domingo. Las edades de los menores no se han dado a conocer. Sin embargo, aunque agudiza la gravedad del problema el hecho de que sean niños, la realidad es que ningún trabajador merece este tipo de condiciones de trabajo.
Los menores, tres de 14 años y dos de 17 fueron contratados con promesas de buenos salarios y desde hace ya dos semanas permanecían en un rancho al sur del estado en donde se les obligaba a trabajar 10 horas diarias y se les pagaban 15 pesos por cada hora extra. Los riesgos de salud física y mental resultan altísimos para los menores que deberían estar estudiando y jugando, y no trabajando bajo el rayo del sol de lunes a domingo.
El trabajo infantil está prohibido en todo el país. Sin embargo, no es raro encontrarse a diario niñas y niños trabajando en las ciudades y en el campo en condiciones extremadamente precarias y sin ningún tipo de reglamentación. Los patrones aprovechan las ventajas de obtener mano de obra barata e inocente que pueda darles ganancia sin complicaciones.
No es un caso aislado
Este caso nos hace pensar sin duda en la reciente lucha de los jornaleros de San Quintín, el caso de explotación, casi esclavitud que se destapó en marzo de este año. El paro de 35 mil trabajadores agrícolas que exigían mejores condiciones de trabajo y un salario digno resonó en todo el país. Se destaparon las condiciones de esclavitud en las que trabajaban y se demostró al gobierno que la organización de los trabajadores podía sacudir la región.
Cerrando carreteras y haciendo un llamado al pueblo mexicano los trabajadores consiguieron salir de la oscuridad de su problema y hacerlo una luz que iluminara el camino de la lucha por mejores condiciones de vida, como un paso en el combate contra este sistema de explotación y opresión.
¿Y qué pasa con los niños? En México nos damos cuenta del ataque generalizado a las y los trabajadores. Sin importar el estado, la edad e incluso el país, los trabajadores ponen en riesgo su vida para garantizar las ganancias de unos cuantos.
Resulta muy preocupante, contradictorio y hasta da coraje, pensar en las condiciones de vida de estos niños jornaleros que trabajan jornadas extenuantes al tiempo que nos enteramos sobre la ostentación y los lujos que los hijos de la clase política reciben.
Recientemente se dio a conocer en varios medios de comunicación el caso de la hija de Angélica Rivera, esposa del presidente Enrique Peña Nieto, quien asistirá próximamente a una escuela de música donde pagará 299 mil pesos al semestre. Mientras algunos niños trabajan esclavizados, otros viven en el lujo.
¿Quién debe salir a luchar? El caso de los menores explotados en Coahuila no es un hecho aislado. Nos recuerda numerosos casos de trabajadoras y trabajadores que sufren similares condiciones de trabajo y los precarios salarios.
La lucha por la mejora en la calidad de vida de estos menores y de los millones de trabajadores en el país como los jornaleros de San Quintín, el magisterio, los trabajadores de Honda, de la Caja de Ahorro de los Telefonistas, y muchos otros debe también pelear por la unificación de las luchas.
La unidad de las y los trabajadores de distintos sectores será un elemento fundamental para vencer al gobierno, las trasnacionales y el empresariado nacional.