La precarización laboral no sólo se expresa en jornadas laborales extenuantes. La inestabilidad laboral, una de las principales características del “outsourcing”, provoca que menos de la mitad de los trabajadores tengan posibilidad de acceder a una pensión.
Martes 13 de septiembre de 2016
Según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) sólo cuatro de cada diez trabajadores gozan de un sistema de ahorro o protección financiera que les permita tener una pensión para el momento de jubilarse. Sin embargo, esa pensión que recibirían se encuentra muy por debajo de lo que una persona requeriría para gozar de un nivel de vida digno, puesto que el monto sería de menos del 30% de su último salario.
Debido principalmente a que aproximadamente el 60% de la fuerza de trabajo labora en la informalidad, la mayor parte de los empleados actuales, cuando llegue a la edad de su jubilación, tendrá que seguir trabajando para poder solventar sus gastos o dependerá de otros para poder subsistir.
Por su parte el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que para 2050, 23.3% de las mujeres y 19.5% de hombres tendrán 60 años o más, por lo que el futuro para una amplia gama de la población es verdaderamente desolador.
Además, al día de hoy sólo 17% de los adultos mayores recibe una pensión. Mientras que el 32% de las mujeres y 58% de los hombres mayores de 60 años cuentan con ingresos producto de su trabajo o negocios.
A los trabajadores se nos está arrebatando la posibilidad de tener un retiro digno. Después de haber pasado años abultando los bolsillos de la clase empresarial mediante jornadas extenuantes, en la gran mayoría de los casos sin las condiciones mínimas de seguridad e higiene, con salarios que son de los más bajos a nivel mundial, ahora se nos condena a pasar nuestra vejez en la miseria.
La respuesta del gobierno, al servicio de los empresarios
La respuesta del gobierno a esta problemática, haciéndose eco de las “recomendaciones” de organismos como el FMI o la OCDE, es que la vía para lograr un retiro digno es el ahorro individual, el aporte que cada trabajador haga a su cuenta personal.
Todo esto apoyado por los medios de comunicación, principalmente los especializados en cuestiones económicas, que han desplegado toda una campaña en donde se nos dice que el 6.5% que aporta un trabajador que cotiza para el IMSS para su retiro, es insuficiente y que sólo alcanzaría para recibir una pensión de menos de 30% del último sueldo, por lo que la aportación individual debería elevar la cifra a entre 13 y 15%.
En un país donde el sueldo mínimo no alcanza a cubrir los precios de la canasta básica, nos dan “tips” para ahorrar y arrancar de nuestro mísero salario el monto para acrecentar nuestras pensiones: “organízate, paga tus deudas, fíjate una meta”.
Sin tener en cuenta que gran parte de la población tiene trabajos informales, sin prestaciones ni seguridad social. Incluso con trabajos formales vivimos al día y en muchos casos obligados a endeudarnos para comprar los productos necesarios para la vida cotidiana.
Por todo lo anterior, es necesaria la organización del conjunto de los asalariados para, en primer lugar, luchar contra la precarización laboral y sus consecuencias, que nos arrebatan el futuro a tal grado de no tener acceso a un retiro en nuestra vejez. Tenemos que luchar por recuperar nuestros derechos, como la jubilación, en la perspectiva de enfrentar a este régimen político, defensor de un sistema capitalista que no tiene nada para ofrecernos.