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Red Internacional
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Tribuna Abierta. Mercado Central: "Hacen donaciones con lo que nosotros tiramos"

Denuncian que el Mercado Central de Buenos Aires realiza donaciones con mercadería descartada por su mal estado.

Lunes 25 de noviembre de 2019 14:39

Alberto llega al mercado a las 3 de la madrugada, atiende el puesto 20 del pabellón 8, el sector exclusivo de las papas y cebollas. Durante el mes de junio tuvo un problema serio con una partida de 14.000 kg (unas 350 bolsas), se le pudrió casi todo el lote por un mal tratamiento de origen. La obligación de los operadores mayoristas es dar aviso a las autoridades para que procedan al decomiso y posterior destrucción de la mercadería.

Pero en este caso las autoridades del MCBA (Mercado Central de Buenos Aires) insistieron en revisar antes que decomisar. “Nosotros dimos el aviso formal para que pasen a retirarla, ellos saben que es peligrosa la papa en mal estado, pero no la mandaron a decomiso, dejaron que se la lleven los que vienen a buscar donaciones, seguro que la aplicaron al plan de mercaderías donadas”, y agregó que de inmediato hicieron la denuncia ante las autoridades del MCBA.

Durante el año 2018 el MCBA informó oficialmente que donó 2.582.955 kg de frutas y verduras a más de 78 instituciones civiles. Entre ellas comedores sociales, merenderos, fundaciones, clubes, iglesias y otras entidades inscriptas en el departamento de Acción Solidaria a cargo de Horacio Esteban, que depende de la Unidad de Coordinación de Relaciones Institucionales de la Corporación MCBA. “El sistema de donaciones que implementamos desde 2018 está funcionando bien, este año aumentamos la entrega a nuevas asociaciones y no tuvimos quejas”, dijo Esteban al ser consultado por la calidad de la mercadería donada.

El Programa de Distribución Solidaria de Alimentos Saludables del MCBA organiza y dispone de las donaciones de los 900 operadores mayoristas de frutas y hortalizas que se distribuyen entre los 18 pabellones del predio. Cada operador debe comunicar a Acción Solidaria la disponibilidad de la mercadería para ser donada. Tiene que estar en perfecto estado y apta para el consumo humano, pero “la norma permite que se done lo que está a punto de vencer, o que se ha retirado de la venta por cuestiones de tamaño, pérdida de cualidades gustativas, o disminución de jugo, como en el caso de los cítricos”, afirma Esteban, y agrega que el circuito concluye una vez que la mercadería es retirada por las autoridades en camiones contratados y es llevada hasta un depósito exclusivo para donaciones. Luego de la “aprobación del equipo de inspectores” sobre las condiciones sanitarias, se procede a ser entregadas a las organizaciones que las retiran en “sus propios vehículos”.

Fabián Zeta es el titular de la Cámara de Operadores Mayoristas Frutihortícolas (COMaFru), representa a más de 800 operadores y respecto al programa de donaciones se mostró indignado. “Están haciendo beneficencia con mercadería que nosotros tiramos”, y agregó que los operadores entregan lo que ya no puede exhibirse para la venta. “No es justo que los chicos reciban estos alimentos, tienen que comer la misma calidad de la mercadería que se paga”. “Nosotros no vamos a ser cómplices de estas decisiones”, afirmó.

Sebastián es miembro de una asociación civil de Villa Celina, retira todas las semanas frutas y hortalizas del MCBA para el comedor infantil que queda a 10 minutos de viaje. “Nunca nos vamos con las manos vacías, pero a veces la mercadería no alcanza, y llevamos descarte de los puestos que ponen cerca de los contenedores, en estas épocas hay que rebuscársela como se pueda”.

La ONG NILUS construyó una plataforma que une comedores sociales con los donantes de alimentos que quieren evitar que se tiren los desperdicios. Amparados en el marco de la ley 25.989 que regula el Régimen especial de donaciones de alimentos (Ley Donal), la ONG Nilus impulsa la modalidad de fomentar la donación de alimentos sobrantes a un costo “simbólico” de cinco pesos por kilo, que deberán pagar los comedores, como también el costo del retiro. En julio de este año, en el predio de la Sociedad Rural de Palermo, el ingeniero agrónomo Belisario Álvarez de Toledo, presidente de la Corporación del MCBA, firmó un acuerdo con la ONG Nilus para facilitar la llegada de alimentos sobrantes a los comedores. Pero las iniciativas que se toman en materia de donaciones no conforman a los operadores nucleados en la COMafru. “Tiene que haber un nuevo compromiso que termine con las donaciones de mercadería sobrante y en estado dudoso. Cada operador tiene que poner el equivalente en dinero a una Institución para que compre la mercadería de calidad,” y completa el plan con la propuesta de reinstalación de un comedor dentro del MCBA, “como el que tuvimos abierto desde el 2002 al 2006, que funcionó muy bien y daba de comer a niños, mujeres embarazadas y ancianos, hasta que cerramos porque en esa época no venían más nadie”.

Al caer la tarde ya todo está vendido, entregado y preparada la mercadería necesaria para comenzar otra jornada. Los camiones detuvieron su marcha y sólo quedan personas deambulando, cada vez son más los que se meten en los contenedores de basura. Hernán tiene 15 años, vive en la villa contigua al MCBA, desde la dársena se lo ve metido en uno de los contenedores pestilentes revolviendo para encontrar algo que llevar a sus estómago. Ante la vista de todos, ante la bronca de muchos y la indiferencia que persiste.