Pedagogías, técnicos y carreras ligadas al arte son las que se encuentran dentro de las listas con menor empleabilidad o ingresos.

Karla Peralta Díaz Médica en Antofagasta, Pan y Rosas
Martes 2 de enero de 2018

En el marco de las postulaciones a la Educación Superior que se realizaron durante estos días, se dieron a conocer datos que evaluaban la empleabilidad e ingresos de diferentes carreras. Las que muestran una peor empleabilidad son las carreras relacionadas al arte, técnicos, diseño de vestuario y kinesiología. Y entre aquellas que tienen peor ingreso se encuentran diferentes pedagogías, técnicos y traducción e interpretación.
El análisis de esta situación puede tomarse desde diferentes aristas, por un lado vemos como los menores ingresos se los adjudican las pedagogías y los técnicos, que desarrollan su vida laboral en una inestabilidad constante agudizada por las bajas remuneraciones. Por otro lado, el mercado educativo en su afán por enriquecerse a costa de nuestra educación crea nuevas carreras, que generalmente corresponden a distintos técnicos, que luego no tienen campo laboral. Esto ocurre porque las instituciones educativas no realizan estudios efectivos antes de lanzar estas nuevas opciones de estudio.
Otro elemento que se desprende de esta información es la sobre oferta de las carreras, que genera una saturación de una determinada profesión con una gran cantidad de egresados que sobrepasan las “necesidades” que el mismo mercado impone, llevando muchas veces a tener que optar por fuentes laborales distintas de la carrera que cursaron tirando por la borda el gasto y endeudamiento que muchas veces significa acceder a la educación superior.
Llama la atención que dentro de las carreras con menor empleabilidad se encuentren las opciones ligadas al arte, lo que refleja la sociedad de producción en la que vivimos, donde nuestra educación y trabajos deben estar al servicio de los intereses de los capitalistas, relegando el arte a círculos selectos tanto en su desarrollo y expresión como acceso, convirtiéndose en un privilegio más de las capas acomodadas o en un trabajo precario e inestable para quienes se aventuren.
Sin duda, la crisis de la educación y la empleabilidad futura es responsabilidad de un modelo educativo y económico donde prima el mercado y los intereses de los empresarios, que solo buscan aumentar sus ganancias a través del trabajo de otros, moldeando a su antojo las oportunidades y preferencias de desarrollo de miles de jóvenes que hoy decidieron que hacer con su futuro a través de las postulaciones.