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Red Internacional
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Educación. Meritocracia piñerista: Gobierno busca reformar Ley de Inclusión Escolar

La ministra de educación, Marcela Cubillos, declaró que busca integrar el “mérito académico” a la Ley de Inclusión Escolar. Ante esto, cabe preguntarse: ¿el acceso a la educación de los jóvenes debe ser a través del “mérito” o debe ser un derecho garantizado por el Estado?

Camila Acuña

Camila Acuña Trabajadora Social y militante de Pan y Rosas

Lunes 7 de enero de 2019

La Ley de Inclusión Escolar nace en el 2015 bajo el gobierno de Michelle Bachelet. Los objetivos de la ley centralmente buscaban aminorar la enorme brecha existente entre la educación pública y privada, permitiendo que el acceso a una educación de calidad sea para todos y no solamente para quienes puedan pagarla.

Sin embargo, la eliminación del copago, en donde los fondos de las mensualidades los paga el Estado directamente a los sostenedores o el establecer que las instituciones deben ser sin fines de lucro, no vinieron a resolver el problema más profundo: la educación de mercado. Es decir, la Nueva Mayoría se limitó a aplicar “parches”, cuando lo que se requería era fortalecer la educación pública.

Esta situación dio paso para que ahora el gobierno de la derecha pretenda profundizar aún más la lógica de la competencia y seguir amparando el negocio de los privados en la educación, en tanto la educación pública se sigue cayendo a pedazos.

La meritocracia no es más que una herencia de Pinochet

“Hacer de Chile no una nación de proletarios, sino de emprendedores”. Estas declaraciones hacía Augusto Pinochet en 1977, instalando una concepción de “superación individual” que se mantiene durante estos días. La ministra Marcela Cubillos señaló que se requieren "criterios de mayor justicia" en los procesos de admisión escolar. Pero, en realidad lo que se requiere, y que ha sido una demanda impulsada por estudiantes desde el año 2006 en adelante, es un plan de financiamiento integral a las universidades estatales y a liceos municipales y una educación 100% gratuita, de calidad, no sexista y laica.

La agenda educacional de Piñera sólo viene a barrer con las conquistas -a pesar de que aún mínimas- del movimiento estudiantil. Muestra clara de ello es que en la educación superior serán miles los estudiantes a quienes se les quitará la beca gratuidad, lo que significará que muchos no podrán seguir cursando.

El discurso meritocrático es algo que les sirve cultivar a los empresarios. Buscando una ampliación de la “clases media” y potenciando el triunfo del individualismo neoliberal, por sobre lo colectivo. Y es paradógico, debido a que por mucho “mérito” propio que tengan los estudiantes, particularmente de la clase obrera, hoy se ven enfrentados a un montón de límites materiales, culturales e institucionales que no permiten el desarrollo total de sus habilidades.