El mes del orgullo, cuyo origen se remonta a junio de 1969 en Nueva York producto de la revuelta del bar Stonewall, invita a reflexionar sobre las posibilidades que abre (o no) el proceso constituyente en Chile con respecto a la conquista de derechos para la diversidad y disidencia sexo genérica ¿Podrá conseguirse dentro de la convención o es necesaria la lucha y la auto organización?
Sábado 12 de junio de 2021
Mes del orgullo: una breve reseña
El mes del orgullo tienen origen en el 28 de junio de 1969 en Nueva York, cuando gays, lesbianas, bisexuales y trans enfrentaron una razzia policial, surgiendo así la revuelta del bar Stonewall. Era usual el acoso de las fuerzas represivas y que las democracias capitalistas penaran la homosexualidad, lo que encendió la chispa y dio inicio al movimiento de liberación sexual. A lo largo del tiempo, la lucha por la conquista de derechos para la comunidad LGBTIQ+ ha ido evolucionando, fragmentándose e incluso ha sido aprovechada por grandes empresas y multinacionales para aumentar sus ganancias, presentando un perfil comercial "gayfriendly" y desarrollando todo un "capitalismo rosa".
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En Chile, el proceso de la convención constitucional abre preguntas y expectativas respecto a cuanto se puede o no avanzar en derechos de la diversidad y disidencia sexo genérica. ¿Qué se puede esperar de este proceso?
Derechos de la diversidad y disidencia sexual y de género frente al proceso constituyente
Hoy por hoy, la discusión que está en la mesa de la política nacional con respecto a la comunidad LGBTIQ+ es el matrimonio igualitario, una "cartita" bajo la manga que Piñera jugó de forma populista frente a la desaprobación de su gobierno. Sin embargo, la lucha por los derechos de la diversidad y disidencia va mucho más allá de este aspecto, incluso más allá de una igualdad "ante la ley" dentro de la constitución.
No basta con reconocer legalmente la existencia de personas trans como lo hace actualmente la ley de identidad de género (sólo binarias, les no binaries quedan fuera) o con, hipotéticamente, decretar el matrimonio igualitario o el derecho a adopción homoparental. Igualdad ante la ley no implica igualdad ante la vida, la lucha por todos y cada unos de nuestros derechos debe tener como perspectiva un cambio estructural de la sociedad.
Hay derechos mínimos que todavía no son garantizados y que sólo la lucha organizada podrá conquistar, como por ejemplo, cupos laborales trans, acceso a salud pública, gratuita y de calidad que cubra las necesidades específicas de las personas LGBTIQ+; derecho al aborto legal, libre, seguro o gratuito para todas las personas gestantes; educación sexual y no sexista, entre otras cuestiones mínimas.
La convención constituyente es un proceso lleno de trampas y trabas, donde los derechos de la diversidad y disidencia no están en lo absoluto asegurados, así como tampoco lo están otros derechos mínimos como el acceso al agua, a la vivienda o a servicios básicos.
Este mes del orgullo, en camino hacia un proceso constituyente, para conquistar derechos de la diversidad y disidencia es necesario luchar en conjunto con el pueblo pobre y explotado, en conjunto con el movimiento de mujeres, pueblos originarios y la juventud, exigiendo la libertad para lxs presxs políticxs de la revuelta, en la perspectiva de retomar la lucha por una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para que sea el pueblo pobre y trabajador en su conjunto y organizado, con su amplia diversidad, quien tome las decisiones sobre los reales problemas del país y nuestras vidas.
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Aukan Galdames
Docente Transactivista - Militante de Pan y Rosas Chile