En los últimos días, la empresa del tren subterráneo de Santiago Metro S.A. comunicaba, mediante una propuesta a los sindicatos y a los trabajadores, que se disponía a aplicar una serie de ajustes sobre los convenios colectivos y derechos ya adquiridos de los trabajadores, esto con el argumento de hacer frente a los costos que traería la reconstrucción y habilitación de las estaciones que hoy se encuentran no operativas.
Jueves 21 de noviembre de 2019
Entre los ajustes que pretende aplicar la empresa se encuentran la no renovación de todos los contratos a plazo fijo que hay en este momento, no reajustar los sueldos base según IPC durante el 2019 y hacerlo en diciembre de 2020 ni reajustar los sueldos según lo establecido en las anteriores negociaciones con los sindicatos además de reducir algunos de los bonos conquistados por los trabajadores durante años, incumpliendo, así , los convenios colectivos ya firmados.
Durante la jornada del miércoles 20 de noviembre la empresa ya despidió a 36 trabajadores a plazo fijo.
En respuesta, los sindicatos agrupados en la Federación de Sindicatos del Metro (FESIMETRO) convocaron a dos masivas asambleas conjuntas donde miles de trabajadores de los distintos sindicatos se reunieron para rechazar de forma unánime la propuesta ajustadora de la empresa.
Los trabajadores, que después de votar este rechazo al ajuste se manifestaban dentro y fuera del edificio corporativo del metro ubicado en el centro de la capital, señalaron a La Izquierda Diario que “lo que aquí hace falta es unidad de todos los trabajadores del metro para no permitir que la empresa despida ni nos quite los derechos, por eso es que necesitamos un sindicato único, basta de divisiones, el Metro despertó y los ejecutivos tiene que escuchar”.
Mientras los trabajadores se manifestaban en la esquina de Alameda y Nataniel Cox, cortando por momentos el tránsito de la principal avenida, entrevistamos a uno de los trabajadores (quien prefirió dejar su identidad oculta) y nos señaló que "no puede ser que la empresa quiera que nosotros paguemos los platos rotos, nosotros hemos levantado el metro desde el primer día, arriesgando nuestra salud al venir a trabajar, limpiando y reconstruyendo los días después del estallido y así nos agradecen. Aquí, el gobierno tiene que poner la plata, Hacienda tiene que poner la plata, ellos son los responsables de la crisis social que vive el país”.
Además, no descartan un paro si es necesario para frenar los despidos y los ajustes, declarando que “en la asamblea nos dijeron que la empresa despedirá a 380 trabajadores si no aceptamos sus condiciones, pero nosotros estamos dispuestos a parar si eso pasa y si nosotros paramos para todo Santiago”.
En el mes de revueltas paros y protesta que lleva el país, en específico en Santiago, esta poderosa fuerza de los trabajadores del Metro se ha mantenido en pasividad, los llamados a huelga general que han hecho la CUT y la Mesa de Unidad Social no han sido completamente efectivos, en parte porque el transporte y en especial el metro sigue funcionando (aunque no con normalidad). Pero eso podría cambiar, la responsabilidad de los más de 30 años de abusos y segregación social, de las pensiones de hambre y de la mercantilización de todas los derechos básicos recae sobre el mismo régimen y en los mismos gobiernos que por cuidar los negocios de los grandes capitalistas buscan hacer caer sobre los bolsillos de los trabajadores los costos de una situación que acabó por explotar.
Chile Despertó y “El Metro despertó” gritaban los trabajadores esta tarde, de ser así, la fuerza de estos trabajadores no solo puede alcanzar para frenar la propuesta ajustadora de la empresa si no que sumaría una contundente potencia a las movilizaciones y a la lucha por acabar con este régimen que hace aguas por todas partes.
Por ahora, las direcciones de los sindicatos han entregado una carta pidiendo diálogo para negociar con la empresa, pero lo que pudimos recoger de los trabajadores es un ánimo de no dejar pasar estas medidas ¿Cederá todo un plan de ajustes y recortes que tiene la empresa? ¿se atreverán los ejecutivos y el gobierno a desafiar la fuerza de los trabajadores del metro después de esta demostración de rechazo?
Son algunas de las preguntas que quedan abiertas.